Níobe

La muerte de los hijos de Níobe, por Abraham Bloemaert, 1591.
Tapiz de François Spierincx,[1] 1610.
Níobe intentando proteger a sus hijos de Artemisa y Apolo, por Jacques-Louis David, 1772.
Lecitos de figuras rojas del siglo IV a. C., procedente de Paestum, que representa a Níobe convirtiéndose en piedra.
Vaso de los nióbidas, del pintor homónimo, siglo V a. C.

Níobe (en griego antiguo Νιόβη Nióbe) es un personaje de la mitología griega, hija de Tántalo y esposa de Anfión, rey de Tebas (en Grecia continental). El nombre de su madre varía dependiendo de los autores, pudiendo ser Táigete, Díone, Eurianasa, Euritemista, Clitia o Laódice. Las localizaciones geográficas, y especialmente el que se sitúe la "ciudad de Tántalo" en Frigia, a éste como "rey de Frigia", y se nombre al hermano de Níobe como " Pélope el lidio"; han permitido interpretar el mito como la evolución de una genealogía ancestral que entroncara los reyes de Frigia y Lidia (en Asia Menor) con los griegos.[2]

Mito

Níobe tuvo con Anfión gran número de hijos, de los que estaban orgullosos sobremanera. Níobe se vanagloriaba de su prole, mofándose de Leto porque ésta sólo había tenido dos hijos ( Apolo y Artemisa). Estas burlas llegaron hasta tal punto de soberbia ( hybris) que se opuso a que se le tributaran honores a Leto, diciendo que ella era más digna de que se le levantasen altares. En venganza, Apolo mató con sus flechas a todos menos uno de los hijos varones de Níobe y Artemisa hizo lo propio con todas menos una de las hijas; los salvados del castigo fueron Amiclas, que había ofrecido una plegaria propiciatoria a Leto, y Melibea, que al presenciar la muerte de sus hermanos adquirió tal palidez que fue llamada Cloris a partir de entonces.

Cuando la desafortunada madre acudió junto a los cadáveres de sus hijos sintió tal dolor que, deshecha en llanto, quedó inmóvil y terminó convirtiéndose en piedra, como había suplicado a Zeus (que era a la vez su abuelo —padre de Tántalo— y el amante de su rival —padre de los dioses ofendidos—). Un torbellino la transportó hasta el monte Sípilo en Lidia, donde se podía ver cómo las lágrimas brotaban de una roca de mármol con forma de mujer. Otra versión afirma que huyó voluntariamente hasta Lidia, y que sus lágrimas formaron el río Aqueloo.

Ağlayan Kaya, la "roca llorosa" del monte Sípilo, por cuya caliza se filtra el agua de la lluvia.

Anfión quiso vengar la muerte de sus hijos y acudió al santuario de Apolo en Delfos para matar a sus sacerdotes, pero el dios le dio muerte, y además Anfión fue castigado en el Tártaro por esta acción.

Los cuerpos de los infortunados hijos de Níobe permanecieron en la intemperie durante nueve días, pues Zeus se había puesto de parte de Leto y había convertido a los habitantes de Tebas en rocas, no quedando ningún hombre que pudiera enterrarlos. Al décimo día los mismos dioses les dieron sepultura, cumpliendo así la norma religiosa.

Partenio relata otra versión del mito, según la cual Níobe era hija de Asaón y mujer de Filoto. En venganza por burlarse de Leto, Apolo y Artemisa hicieron que Filoto fuera hecho pedazos en una cacería y que Asaón se enamorara de su propia hija. Rechazando ésta sus pretensiones, Asaón prendió fuego a los hijos de Níobe y a sí mismo, y Níobe se suicidó arrojándose por un precipicio.

La necesidad ilustrada de racionalizar lo sobrenatural identificó las "flechas de Apolo" con la peste (apoyándose en el episodio de la peste que se abatió sobre los griegos durante la guerra de Troya), de modo que "explicase esa fábula por una peste que asoló en lo antiguo á Tebas y sus cercanías, dejando la ciudad despoblada";[4]

Nióbidas

En los autores clásicos hay discrepancias en el número de hijos que tuvo Níobe (los llamados nióbidas o nióbides): Homero da doce, Hesíodo veinte, Heródoto cinco, el pseudo-Apolodoro dieciséis y Eurípides catorce, siendo esta última la versión más aceptada. En la versión más extensa, el pseudo-Apolodoro, los hijos de Níobe son:

  • Varones:
  1. Sípilo
  2. Eupínito
  3. Fedimo
  4. Ismeno
  5. Tántalo
  6. Damasictón
  7. Agénor
  8. Minto, Amiclas o Anfión, único varón que sobrevivió.
  • Mujeres:
  1. Etodea o Neera
  2. Cleodoxa
  3. Astíoque
  4. Ftía
  5. Pelopia
  6. Asticratía
  7. Ogigia
  8. Melibea o Cloris, única mujer que sobrevivió.
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