My Fair Lady

My Fair Lady
Autor Alan Jay Lerner
Género Musical
Basado en obra de teatro de 1912 Pigmalión, de George Bernard Shaw
Música
Compositor Frederick Loewe
Letra Alan Jay Lerner
Producción
Producciones 1956 New Haven (tryout)
1956 Filadelfia (tryout)
1956 Broadway
1957 Gira en EE.UU.
1958 Londres
1959 México
1961 Argentina
1964 Película
1976 Broadway
1977 México
1978 Gira en Reino Unido
1979 Argentina
1979 Londres
1980 Gira en EE.UU.
1981 Broadway
1982 España
1993 Gira en EE.UU.
1993 Broadway
2000 Argentina
2001 Londres
2001 España
2002 México
2005 Gira en Reino Unido
2007 Gira en EE.UU.
2012 España
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My Fair Lady (o Mi bella dama en algunos países de América Latina) es un musical basado en la obra de teatro Pigmalión de George Bernard Shaw, con música de Frederick Loewe y libreto y letras de Alan Jay Lerner. Su trama central se desarrolla en torno a Eliza Doolittle, una florista callejera de los bajos fondos londinenses cuyo vulgar lenguaje despierta el interés de un profesor de fonética llamado Henry Higgins. Fascinado por la joven y su marcado acento cockney, Higgins apuesta con su amigo el Coronel Pickering a que es capaz de enseñar a Eliza a hablar correctamente y hacerla pasar por una dama de la alta sociedad.

La producción original de Broadway se estrenó en 1956 y fue un rotundo éxito, convirtiéndose en su día en el musical de mayor permanencia en cartel de la historia. Desde entonces se ha representado en numerosas ocasiones a lo largo de todo el mundo y ha sido calificado como "el musical perfecto".[1] En 1964 fue llevado a la gran pantalla bajo la dirección de George Cukor.

Argumento

Acto I

En una noche lluviosa en el Londres eduardiano, el público asistente a la ópera de Covent Garden espera bajo los arcos del edificio para tomar un taxi. Eliza Doolittle, una florista callejera de los bajos fondos, tropieza con un joven de la alta sociedad llamado Freddy Eynsford-Hill. Ella se enfada y le reprocha que haya tirado sus violetas al barro, pero enseguida se anima al conseguir vender un ramillete a un caballero de mayor edad. De pronto, Eliza advierte que otro hombre está apuntando todo lo que ella dice en un cuadernillo y le increpa. El hombre le explica que es un estudioso de la fonética y presume de que puede identificar la procedencia de cualquier persona solo por su acento. También se lamenta de la horrible pronunciación de Eliza, preguntándose por qué muchos ingleses no son capaces de hablar el idioma con propiedad, cuando esto es lo que en realidad provoca la diferencia de clases, más que la apariencia o el dinero ("Why Can't the English?"). En ese punto, declara que en seis meses él podría convertir a Eliza en una dama respetable enseñándole a hablar correctamente. Entonces, el caballero al que la florista había vendido un ramillete de violetas al principio se presenta como el Coronel Pickering, un lingüista que ha estudiado los dialectos de la India. El fonetista resulta ser el Profesor Henry Higgins y puesto que ambos siempre habían querido conocerse, Higgins invita a Pickering a alojarse en su casa durante su estancia en Londres. Antes de marcharse lanza algo de calderilla a la cesta de Eliza, dejando a ésta y a sus amigos imaginando cómo sería vivir una vida mejor y llena de comodidades ("Wouldn't It Be Loverly?").

A la mañana siguiente, el padre de Eliza, Alfred P. Doolittle, acompañado de sus amigos de borrachera Harry y Jamie, todos ellos basureros, llega a Covent Garden y le pide a su hija que comparta las ganancias de la noche anterior para poder seguir bebiendo ("With a Little Bit of Luck"). Más tarde, Pickering y Higgins están en casa discutiendo acerca de las vocales cuando la Sra. Pearce, el ama de llaves, anuncia que una joven con un acento horrible ha venido a ver al profesor. La joven no es otra que Eliza, que quiere tomar clases de dicción para conseguir trabajo en una floristería y así dejar las calles. Pickering está convencido de que Higgins no será capaz de enseñar a Eliza a hablar correctamente y se ofrece a pagar sus lecciones si el profesor logra transformarla en una dama en el plazo de seis meses. Higgins acepta el desafío y se fija como prueba de fuego el baile anual de la embajada, donde Eliza será presentada en sociedad. La joven se traslada a casa de Higgins y comienza su preparación para corregir su acento, sus modales y su forma de vestir. En esta tesitura, Higgins se ve a sí mismo como un hombre paciente y de buen corazón que no puede convivir con mujeres ("I'm an Ordinary Man"), cuando en realidad es un hombre egocéntrico y misógino.

Doolittle se entera de que Eliza se ha mudado a casa de Higgins y decide sacar provecho de la situación ("With a Little Bit of Luck (Reprise)"). Al día siguiente se presenta en casa del profesor y le acusa de estar comprometiendo la virtud de su hija. Higgins queda fascinado por el don natural del hombre para el lenguaje y su desvergonzada falta de moralidad. Entre los dos acuerdan que Eliza siga con sus lecciones en casa de Higgins a cambio de que Doolittle reciba cinco libras esterlinas para sus juergas. Higgins aprovecha la ocasión para burlarse de un millonario estadounidense que le escribió buscando un experto en valores morales y le recomienda a Doolittle.

Eliza soporta duras clases de dicción repitiendo sin cesar frases como "In Hertford, Hereford and Hampshire, hurricanes hardly ever happen" (para aprender cómo se aspira la "h") o "The rain in Spain stays mainly in the plain" (para practicar la pronunciación de la "a" larga). Frustrada, sueña con diferentes formas de matar a Higgins, como ahogarlo o llevarlo al pelotón de fusilamiento ("Just You Wait"). Los sirvientes de la casa se quejan del trabajo tan repetitivo de Higgins ("Poor Professor Higgins") y justo cuando éste está a punto de dejarlo por imposible, de pronto Eliza recita "The rain in Spain stays mainly in the plain" en perfecto inglés de la reina. Higgins, Eliza y Pickering celebran su triunfo bailando en el estudio del profesor ("The Rain in Spain") y a partir de ese momento la pronunciación de la joven se vuelve impecable. La Sra. Pearce intenta que Eliza se vaya a dormir, pero ella está demasiado excitada por las emociones vividas como para irse a la cama ("I Could Have Danced All Night").

Para su primera aparición en público, Higgins lleva a Eliza al palco de su madre en el hipódromo de Ascot ("Ascot Gavotte"). La Sra. Higgins acepta a regañadientes ayudar a Eliza a mantener una conversación siguiendo la recomendación de su hijo de limitarse a dos únicos temas, el tiempo y la salud. En un principio, Eliza causa una buena impresión con sus educadas maneras, pero después deja a todo el mundo en shock cuando se levanta del palco para animar al caballo por el que habían apostado de la forma más vulgar. Aun así, Eliza cautiva a Freddy, el joven con el que chocó al principio de la historia, quien había acudido al palco de la Sra. Higgins acompañado de su madre. Esa misma noche, Freddy va a buscar a Eliza a la casa de Higgins, pero ella no quiere verlo. El muchacho promete que la esperará en la calle el tiempo que sea necesario ("On the Street Where You Live").

La prueba final consiste en hacer pasar a Eliza por una dama de la nobleza en el baile anual de la embajada, y tras semanas de preparación, ella está lista para el gran acontecimiento. Todos los asistentes a la velada la admiran y la reina de Transilvania la invita a bailar con su hijo, el príncipe ("Embassy Waltz"). Después Eliza baila con Higgins, mientras Zoltan Karpathy, un fonetista húngaro antiguo alumno y rival del profesor, recibe el encargo por parte del anfitrión de averiguar la procedencia de la joven a través de su habla. A pesar de las advertencias de Pickering y su madre, Higgins deja a Karpathy bailar con Eliza.

Acto II

Eliza sale airosa de la prueba y consigue engañar incluso a Karpathy, haciéndole creer que es una princesa húngara. Tras el baile, Higgins presume de su triunfo ante Pickering y sus sirvientes, y se muestra complacido porque el experimento ha llegado a su fin ("You Did It"). Eliza se sienta utilizada e ignorada por Higgins, y cuando éste le pregunta por sus zapatillas, ella descarga toda su rabia dejándolo desconcertado por su aparente ingratitud. Desconsolada, la joven decide dejar la casa de Higgins ("Just You Wait (Reprise)"). En la calle, Eliza se encuentra con Freddy, quien aún sigue esperándola ("On the Street Where You Live (Reprise)"), y el muchacho empieza a declararle su amor. Sin embargo, ella le corta alegando que ya ha escuchado suficientes palabras y que, si de verdad la ama, debe mostrárselo ("Show Me").

Eliza regresa a Covent Garden acompañada de Freddy, donde sus amigos no la reconocen por su nuevo aspecto refinado ("Wouldn't It Be Loverly? (Reprise)"). Por casualidad también se encuentra con su padre, quien va vestido elegantemente. Él le explica que ha recibido una herencia sorpresa del millonario estadounidense al que Higgins le recomendó y, puesto que ahora es un ciudadano respetable de clase media, debe casarse con la "madrastra" de Eliza, la mujer con la que lleva viviendo muchos años. Eliza ve que ya no pertenece al ambiente humilde de Covent Garden y se marcha con Freddy, mientras Doolittle y sus amigos se corren una última juerga antes de la boda ("Get Me to the Church on Time").

Higgins se despierta a la mañana siguiente para encontrarse con que, sin Eliza, tiene té para desayunar en lugar de café y ni siquiera puede localizar sus propios archivos. El profesor se pregunta por qué ella se marcharía tras el triunfo en el baile y concluye que los hombres, especialmente él, son superiores a las mujeres ("A Hymn to Him"). Pickering, molesto con su anfitrión, decide marcharse para alojarse en casa de sus amigos del Ministerio del Interior. Higgins acude a casa de su madre en busca de consejo y allí encuentra a Eliza tomando el té con ella. La Sra. Higgins los deja solos y Eliza le recrimina que él siempre la ha visto como una florista callejera. También le dice que si aprendió a comportarse como una dama fue porque Pickering la trató como tal. Higgins asegura que él siempre la ha tratado igual que Pickering y le pide que vuelva, pero Eliza le acusa de usarla solo para hacer sus recados y anuncia que se casará con Freddy porque él la ama de verdad. La joven declara que no necesita a Higgins y se lamenta de lo tonta que ha sido por pensar que sí ("Without You"). El profesor se queda deslumbrado con la actitud e independencia de Eliza, pero ella le dice que no la verá más.

Mientras Higgins camina de regreso casa, se da cuenta de lo que siente por Eliza ("I've Grown Accustomed to Her Face"), aunque no es capaz de reunir el valor para confesarle su amor y se regodea pensando que, si se casa con Freddy y después vuelve a él, no la aceptará. Pero al mismo tiempo le resulta difícil imaginarse solo de nuevo. En casa vuelve a repasar las grabaciones que hizo la primera vez que Eliza vino a pedirle que le diese lecciones de dicción y escucha sus dura palabras: "¡Es tan deliciosamente vulgar! ¡Tan gloriosamente sucia!". De repente, el fonógrafo se apaga y una voz real con acento cockney dice: "Oiga, que antes de venir me he lavado la cara y las manos". Higgins se gira y ve a Eliza en el umbral dudando si volver o no con él. La obra acaba en un punto ambiguo de posible reconciliación entre maestro y alumna, con Higgins preguntando "Eliza, ¿dónde están mis zapatillas?".

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