Mutualismo (teoría económica)

Pierre-Joseph Proudhon en un cuadro de Gustave Courbet. Proudhon fundó la teoría económica mutualista o proudhonismo, que reflejó el intento del autor por llegar a sintetizar las ideas socialistas, liberales y federalistas de la época.

El mutualismo (del latín mutuum, mutuo o intercambio)[4]

A partir de este esquema se construiría la sociedad mutualista que funcionaría asociando de forma libre a los productores en federaciones de industria que organicen la cooperación y reemplacen a los empleadores, extiendan certificados de tiempo-trabajo y préstamos a sus miembros, se hagan cargo de los productos finalizados, pacten servicios de policía, intercambien con otros grupos de comercio para su beneficio mutuo a través de una federación de segundo grado habilitando a sus miembros para utilizar su crédito, y asimismo asegurarlos frente a las pérdidas.[7]

El mutualismo está basado generalmente en la teoría del valor-trabajo, que sostiene que cuando el trabajo o lo que este produce es vendido, en intercambio, este debe recibir bienes y servicios que abarquen «el monto de trabajo necesario para producir un artículo exactamente similar e igual utilidad».[9]

El mutualismo también es crítico con la intervención económica del Estado y con la propiedad privada de bienes naturales y se le ha identificado muchas veces como una ideología económica sintetizadora entre el liberalismo y el socialismo.[16]

Teoría

Conceptos generales del mutualismo[17]

Intercambios recíprocos

Un concepto clave del mutualismo es concretar una economía basada en intercambios mutuamente beneficios. Para ello, tradicionalmente se han basado en alguna interpretación de la teoría del valor-trabajo. Así que sostienen una ética donde los precios estén basados en el costo (gastos más trabajo aplicado). Un intercambio o acuerdo desigual, según ellos, representaría explotación o usura.[20]

Socialización evolutiva

En la medida que aseguran el derecho de los trabajadores al producto completo de su trabajo, los mutualistas respaldan conceptos que ciertos autores han estimado compatibles con la economía de mercado y el derecho de propiedad,[26]​ Mientras que para bienes de capital (medios de producción hechos por el ser humano, bienes que no sean suelo) las opiniones mutualistas difieren sobre si éstos deben ser bienes administrados asociativamente o propiedades privadas.

En La capacidad política de la clase obrera Proudhon lo reseña así:[27]

Digamos que el proletariado no pretende despojar a la burguesía de sus bienes adquiridos, ni de ninguno de los derechos de que goza justamente; no se quiere sino realizar, bajo los nombres perfectamente jurídicos y legales de libertad de trabajo, crédito y solidaridad, ciertas reformas cuyo resultado sería abolir (¿qué?) los derechos, privilegios y demás beneficios de que la burguesía goza de una manera exclusiva, y por este medio hacer que no haya burguesía, ni proletariado, es decir, absorberla.

Pierre-Joseph Proudhon

El mutualismo, para algunos autores, tiene paralelismos con el ideario más radical del cooperativismo por afirmaciones como esta:[29]

Los mutualistas decimonónicos, siguiendo a Proudhon, originalmente se consideraban a sí mismos «socialistas» aunque en un modo diferente al de otras tradiciones socialistas debido, entre otras cosas, a que no abogaron por la socialización compulsiva sobre los medios de producción.[33]

Reforma monetaria

El mutualismo ha sido asociado a dos tipos de reforma monetaria: las notas de trabajo y el banco mutual.

El mutualismo propone la creación de bancos mutuos (término de William Greene) o bancos del pueblo (término de Proudhon) con el objetivo de promover un profundo cambio social no violento. A través de ellos se fomentaría el crédito barato y mutuo y el intercambio de productos equivalentes entre los trabajadores.[35]

La propuesta del banco mutuo se había planteado como un banco estatal (banco de intercambio), que era básicamente transformar al Banco de Francia bajo principio mutuo.[37]

En su obra de 1850 Mutual Banking, Greene explica el efecto de hacer funcionar el banco mutuo:[38]

Supongamos que el Banco Mutuo se ha establecido y ofrece crédito a costa de operar el banco, que es aproximadamente un uno por ciento. Esta será la tasa total cobrada en todos los préstamos. Esta tasa entra en competencia con la tasa cobrada por todos los demás bancos y todos los demás prestamistas. El efecto en los otros bancos se sentirá muy pronto, porque nadie va a pagar un seis u ocho por ciento por dinero cuando puede obtenerlo por uno por ciento o menos. Una de dos cosas debe suceder. Los antiguos bancos deben cumplir con el recorte y también prestar dinero a esa tasa, o bien perder a sus clientes que irán al nuevo banco, el nuevo banco no necesita capital, ya que hace negocios totalmente con el capital de sus clientes, que son también sus miembros; para cada miembro, virtualmente aporta su propio capital al Banco Mutuo cuando se une a él.

William Greene

Por otra parte, Alexander Berkman resume así la reforma monetaria mutualista:[20]

Los mutualistas, por otra parte, proponen un determinado sistema económico nuevo. Ellos creen, con su maestro, el filósofo francés Proudhon, que el banco y crédito mutuos sin interés serían la mejor forma económica de una sociedad sin gobierno. De acuerdo con la teoría, el crédito libre, que proporciona a cada uno la oportunidad de recibir dinero prestado sin interés, tendería a igualar los ingresos y a reducir las ganancias a un mínimo, y eliminaría de ese modo la riqueza lo mismo que la pobreza. Crédito libre y libre competencia en un mercado abierto, dicen ellos, tendrán como resultado la igualdad económica, mientras que la abolición del gobierno aseguraría la libertad igual.

Alexander Berkman

Principio federativo

El principio federativo de Proudhon es desarrollado sobre todo en su etapa más madura, reflejado en obras como El principio federativo (1863) y La capacidad política de la clase obrera (1865).[39]

El principio federativo, liberal por excelencia, tiene por primer corolario la independencia administrativa de las localidades reunidas; por segundo, la separación de los poderes en cada uno de los Estados soberanos; por tercero, la federación agrícola-industrial.

Pierre-Joseph Proudhon

El orden federativo no necesariamente expresa contigüidad territorial:[27]

En cuanto esté proclamada en cualquier punto del globo la reforma mutualista, la confederación llegará a ser una necesidad en todas partes. Y para que exista, no será preciso que los Estados que se confederen estén contiguos ni agrupados en un mismo recinto, como lo estamos viendo en Francia, en Italia y en España. Puede muy bien haber una confederación entre pueblos separados, disgregados y distantes los unos de los otros: basta para ello que declaren unir sus intereses, y darse garantías recíprocas, conforme a los principios del derecho económico y de la reciprocidad.

Pierre-Joseph Proudhon

Bajo la fórmula federativa Proudhon también llama a consolidar la federación agrícola-industrial, que sería una especie de institución de apoyo mutuo entre los productores, pero recalca: «Fedérense, pues, no para absorberse y confundirse, sino para garantirse mutuamente las condiciones de prosperidad que les son comunes y no pueden constituir el monopolio de ninguna».[39]

Otros usos

Incluso como un concepto político el término mutualismo no está limitado a la tradición del anarquismo o de Proudhon, otros autores han escrito desde una perspectiva política sobre el concepto biológico de mutualismo, lo contrario de parasitismo, como en el caso de Piotr Kropotkin[40]​ como un llamado para establecer, o según su criterio restablecer, un orden social basado en la reciprocidad. La teoría económica sobre una hipotética sociedad futura aquí explicada llamada mutualismo no debe confundirse con el mutualismo o movimiento de mutualidades, movimiento políticamente neutral que se encuentra plenamente integrado a la sociedad presente.

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