Museo Arqueológico Nacional de Nápoles

Entrada del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

El Museo Arqueológico Nacional de Nápoles (MANN) está considerado uno de los más importantes de su género en Europa, tanto por la calidad como por la cantidad de las obras que expone.[1]

El edificio donde se aloja el museo, se empezó a construir en 1585, tiene también un gran interés arquitectónico y, de hecho, es uno de los principales palacios monumentales de Nápoles. Está situado en la Plaza del Museo, núm. 19.

Constituyen el museo cuatro núcleos fundamentales: la Colección Farnesio, compuesta por objetos provenientes de Roma y sus alrededores; las colecciones pompeyanas, con testimonios procedentes de Pompeya, Herculano, Estabia, Boscoreale y otros antiguos recintos arqueológicos del área del Vesubio, pertenecientes mayoritariamente a las colecciones borbónicas; otros objetos pertenecientes a colecciones menores, adquiridas o donadas al museo (por ejemplo, la colección Stefano Borgia, la Santangelo, la Stevens, la Spinelli); objetos provenientes de excavaciones llevadas a cabo por la Dirección General de Arqueología de Nápoles y Caserta (sección Prehistórica, Cumana, Pithecusae, Neapolis), de la que depende el museo.

En 2008 visitaron el museo 290.016 personas.[2]

Historia

El edificio que alberga el Museo se terminó en los primeros años del siglo XVII cuando era una antigua caballeriza en 1586 y que más tarde, en 1615 se convirtió en el antiguo Palazzo dei Regi Studi (Palacio de los Estudios Reales), sede de la Universidad de Nápoles. Cuando la Universidad se trasladó a otro lugar en 1777, el rey Fernando IV encargó al arquitecto Ferdinando Fuga la restauración y adaptación del mismo para albergar el Museo Real, y la Biblioteca Real, conteniendo en su interior las colecciones arqueológicas de Pompeya, Herculano y Estabia, además de las colecciones de Carlos III de España, hijo de Isabel de Farnesio, que heredó y que desde 1738 se hallaban en el Palacio Real de Capodimonte. En una segunda restauración, el Museo se convirtió en el Museo Borbónico, y dio cabida en este momento a la colección egipcia de Estéfano Borgia. Por lo tanto, en el Museo se fusionaron las colecciones privadas, como la de los Farnesio, junto con los riquísimos hallazgos de las ciudades en torno al Vesubio excavadas a finales del XVIII por la Corona Española bajo el mando de Carlos III.

Durante el siglo XIX el museo continuó recopilando piezas y nuevo material de las colecciones privadas y las excavaciones, sobre todo de la Campania y del sur de Italia. Con la unificación italiana en 1860, el museo pasó a llamarse Museo Nacional de Garibaldi. Se aprovechó el espacio que dejó la Biblioteca en 1925 cuando fue trasladada a otro local y después, en 1957 pasó lo mismo cuando la colección de lienzos conformó la piedra fundamental del Museo Nacional y Galerías de Capodimonte, en el palacio del mismo nombre.

Desde este momento contuvo solo las ricas colecciones de la Antigüedad, y se convirtió en Museo Arqueológico tal y como lo conocemos hoy día. Durante algunos años su estructura se ha visto sometida a un gran trabajo de restauración, próxima a concluir, y una vez más, hay en proyecto una extensa reorganización de sus colecciones, con el doble propósito de reflejar el papel que han tenido los coleccionistas privados en la recopilación del patrimonio arqueológico y en la ilustración de los diversos hallazgos en su contexto específico.

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srpskohrvatski / српскохрватски: Napuljski nacionalni arheološki muzej