Museo Arqueológico Nacional (España)

Museo Arqueológico Nacional
Museo Arqueológico Nacional logo.svg
Museo Arqueológico Nacional de España 01.jpg
Antigua entrada principal al museo, instalado en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales de Madrid
Localización
País Flag of Spain.svg  España
Ciudad Bandera de Madrid.svg Madrid
Información general
Superficie 23 303 m² (superficie útil)
9715 m² (superficie expositiva)

Creación 20 de marzo de 1867 (149 años)
Inauguración 9 de julio de 1871

Director(a) Andrés Carretero Pérez
Información del edificio
Construcción 1866–1892 (sede actual)
Información visitantes
Visitantes/año 556 044 (2015)[1]
Metro Serrano MetroMadridLogoSimplified.svg Madrid-MetroLinea4.svg
Otros datos de interés Teléfono: 91 577 79 12
Sitio web Sitio web oficial
Mapa(s) de localización
Museo Arqueológico Nacional ubicada en Madrid
Museo Arqueológico Nacional
Museo Arqueológico Nacional
Museo Arqueológico Nacional (Madrid)
Coordenadas 40°25′25″N 3°41′22″O / 40.423645, 40°25′25″N 3°41′22″O / -3.689422
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El Museo Arqueológico Nacional es un museo español instalado en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales de Madrid, un edificio del siglo XIX, iniciado por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón y finalizado por Antonio Ruiz de Salces, que comparte con la Biblioteca Nacional[2] y que se ubica en la calle Serrano, junto a la plaza de Colón.

Es el principal museo español dedicado a la arqueología. Su colección se basa en piezas de la Península Ibérica, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. No obstante, también tiene diferentes colecciones procedentes de fuera de España, en especial de la Antigua Grecia, tanto de la metropolitana como, sobre todo, de la Magna Grecia, y, en menor medida, del Antiguo Egipto, además de «un número reducido de piezas» de Oriente Próximo.[3]

Historia

Fundación. Casino de la Reina

El proyecto de un Museo Arqueológico Nacional se fraguó a partir de 1862. En ese año se decidió levantar al final del Paseo de Recoletos un edificio, el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, que serviría de sede a la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Pintura y Escultura (más conocido como Museo de la Trinidad) y el Museo Arqueológico Nacional.[4]

Su creación se enmarca dentro de una corriente, iniciada en el siglo XVIII, que fomentaba la creación de museos o gabinetes para fines de investigación o docencia, especialmente por parte del Estado, con bienes de la Corona o por iniciativa real. A ello se unió el fenómeno de las desamortizaciones eclesiásticas, con graves consecuencias para el patrimonio histórico y artístico.[5] Para mitigar ese problema, en 1844 se crearon las Comisiones Provinciales de Monumentos, cuyo fin era reunir objetos para formar museos o colecciones en cada provincia. A toda esta actividad se unió la creación de archivos y bibliotecas en distintas provincias y la creación, en 1859, del Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios, que posteriormente se amplió con la sección de Anticuarios.

Asimismo, la Ley General de Instrucción Pública de 1857 otorgaba a los archivos, bibliotecas y museos una misión docente, factor que también influyó en la creación del Museo Arqueológico Nacional. A diferencia de otros países europeos, España no contaba con un museo constituido por grandes colecciones; la idea de tal proyecto se expresaba ya en 1854, bajo la denominación de Museo Arqueológico General, y su puesta en marcha se vislumbró, al menos, desde 1862, con la intención de construir su sede.[6]

Tales motivaciones hicieron que, en marzo de 1867, el ministro Manuel Orovio Echagüe expusiera a Isabel II la necesidad de contar con un Museo Arqueológico Nacional, y así, el 20 de marzo de 1867, a través de un real decreto, la reina firmó su creación en un contexto político y social en el que se fraguaba la revolución de 1868.[10] y los de la Real Academia de la Historia.

El estado de sus edificios no era el más adecuado, por lo que durante el verano de 1867 se llevaron a cabo diversas obras de rehabilitación y adaptación, que afectaron principalmente al antiguo invernadero, y en el otoño del mismo año se produjo una segunda etapa de rehabilitación, con especial atención a los jardines. En noviembre, una real orden mandaba trasladar las colecciones al nuevo Museo Arqueológico.[11]

En 1868 accedió a la dirección del Museo José Amador de los Ríos. Bajo su gestión se realizaron obras en la capilla, en los jardines y en la nueva portada del recinto exterior.[13]

Destituido el director por motivos políticos, le sustituyó Ventura Ruiz Aguilera,[16]

  • 1.ª — Tiempos primitivos, con 2703 objetos.
  • 2.ª — Edad Media, con 3033 objetos.
  • 3.ª — Numismática, con 103 096 monedas de oro, plata, bronce y plomo.
  • 4.ª — Etnografía, con 3500 objetos procedentes de Asia, África, América y Oceanía.

Al año siguiente asumió la dirección Antonio García Gutiérrez, a quien siguieron en el cargo Francisco Bermúdez de Sotomayor y Basilio Sebastián Castellanos de Losada. El espacio reservado al Museo disminuyó al concederse terrenos a Veterinaria para la construcción de su Escuela. Este hecho, la necesidad de ampliar la sede y la lentitud de los trabajos del palacio de Recoletos hicieron que en 1888 se construyera un nuevo edificio anexo al palacete del Casino.[18]

Tras su inauguración, el Museo sufrió varios intentos de robo y asalto, como el ocurrido en 1873, durante el cual robaron una espada hispanoárabe, o en 1877, cuando robaron varias estatuillas de bronce, todo ello recuperado posteriormente.[20]

Finalizadas las exposiciones, en julio de 1893 se ordenó el traslado definitivo del resto de colecciones del Museo desde el Casino de la Reina. Aunque se preveía disponer de mayor espacio en la nueva sede, al Museo solo le correspondieron dos plantas del ala de Serrano, dos patios cubiertos y parte del sótano. Finalmente, el 5 de julio de 1895 se inauguró oficialmente el Museo en su nueva sede.[21]

Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales

Instalado en su nueva sede, el Museo continuó su misión docente de la mano de los conservadores, como la serie de conferencias entre 1896 y 1897. En 1900 se suprimió la Escuela Superior de Diplomática, trasvasando sus enseñanzas y profesores a la Universidad, por lo que el cuerpo de archiveros, bibliotecarios y anticuarios perdía parte de su personalidad.[22]

En el largo periodo hasta 1930 apenas tuvieron lugar obras de albañilería en el Museo, salvo montajes o desmontajes y reparaciones, como las continuas llevadas a cabo en las cubiertas de vidrio de los dos patios.[24]

Las nuevas tendencias artísticas se fueron imponiendo en la museografía y todos los aspectos decorativos derivados del neoclasicismo, eclecticismo y Art Nouveau se fueron eliminando; se pretendía que las piezas absorbieran la atención del público sin la molestia de adornos complementarios.[26] Años antes, el 10 de julio de 1931, se había creado el Patronato del Museo Arqueológico Nacional.

Bajo la dirección de Francisco de Paula Álvarez-Ossorio y Farfán de los Godos se publicaron varios catálogos temáticos, como bronces ibéricos, vasos griegos, monedas, mientras que las nuevas adquisiciones fueron publicadas en folletos independientes.[27] El inicio de la Guerra Civil paralizó tanto la inauguración de las nuevas salas como los restantes proyectos de modernización del Museo.

En previsión de los posibles daños que pudiera sufrir el patrimonio durante la contienda, en julio de 1936 se constituyó una Junta Superior de Conservación y Protección del Tesoro Artístico, que recuperó objetos de distintos lugares, siendo trasladados al Museo para su depósito.[31]

Una vez finalizada la contienda, el periodo de postguerra en el Museo se prolongó hasta 1951 y se caracterizó por la provisionalidad.[29] En 1939 se evacuaron los fondos acumulados en las distintas salas por parte del Servicio de Recuperación Artística, lo que permitió, al año siguiente, abrir al público una instalación provisional, con las muestras más representativas de sus colecciones. Ese montaje, al que se llamó Museo breve o Museo resumido, duró hasta 1951.

Asimismo, entre 1941 y 1942 se organizó una exposición temporal con fondos de Recuperación, en concreto orfebrería y ropas de culto. Al finalizar la exposición, el espacio que ocupó sirvió de sede provisional del Museo de América, creado en 1941 con los fondos de arte, arqueología y etnografía americanos del propio MAN, hasta 1962. En 1942 el Patronato del Museo aprobó un proyecto de reinstalación, que empezó en 1943; se realizaron obras como las hechas en varias salas de la planta baja, el «patio romano» o la apertura de grandes arcos para comunicación entre las salas.[32]

En 1952, bajo la nueva dirección de Joaquín Navascués, se redactó un nuevo proyecto, cuyas obras perduraron hasta 1954, fecha de su reinauguración. Entre otras reformas se modernizaron vitrinas, se introdujo el plástico como soporte para la presentación de las piezas, se limpiaron fachadas y se construyó una instalación para los vasos griegos.[33] En 1962, tras el traslado del Museo de América, se preparó en el espacio que ocupaba la instalación de las colecciones de Egipto y Oriente Próximo y en 1964 se inauguró, en los jardines del recinto, una reproducción de la cueva de Altamira.

Las instalaciones hechas se habían quedado obsoletas y a partir de 1968 se introdujeron nuevos conceptos museográficos, reformando por completo el museo y reinstalando todas sus colecciones. En 1981 dicha remodelación estaba prácticamente finalizada por lo que tuvo lugar su inauguración.[34] La sede pasó de poseer dos plantas, un sótano y una planta superior a tener cinco plantas, dos de ellas semisótanos y una entreplanta, y se desmontaron las estructuras de los patios romano y árabe, que quedaron sin cubrir.

En los años 80 se constituyó el departamento de Educación, se potenciaron las actividades de difusión, conferencias y cursos y se reanudaron las series de catálogos y monografías. En 1988 se nombró director a José María Luzón Nogué, quien planteó una nueva remodelación de la sede para ampliarla bajo el jardín de la fachada de la calle Serrano.[36]

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