Muro de seguridad

Se conoce como muro de seguridad a la división de un espacio geográfico mediante una construcción material, ejerciendo algún tipo de control sobre las cosas o personas que cruzan esa división. El objetivo que generalmente se declara es el de mantener la seguridad de uno de los dos nuevos espacios generados. La práctica de erección de estos muros como barreras de control ha suscitado fuertes críticas entre los afectados y detractores, quienes suelen denominar a estas instalaciones «Muro de la Vergüenza».

Muros en la historia

Desde la Antigüedad, las murallas y muros se construían principalmente para detener el paso de grupos invasores armados o ejércitos. Ejemplos de ello serían la Gran Muralla China o el Muro de Adriano. Sin embargo, con la evolución de la tecnología militar, los muros defensivos se convirtieron en construcciones sofisticadas y en algunos casos ofrecieron defensa de manera muy efectiva. El ejemplo más logrado es el conjunto de murallas que rodeaban a la ciudad de Constantinopla, construidas en 412 por el emperador romano Teodosio II. Esta fortificación tenía una longitud de 6,5 kilómetros, con una triple línea de parapetos y sería conocida como la Muralla de Teodosio. Este conjunto de muros se mantuvo inexpugnable durante diez siglos y resistió numerosos asaltos, hasta 1453, cuando finalmente los otomanos tuvieron éxito. La combinación de una fuerza defensora poco numerosa y los nuevos avances de la tecnología militar (los cañones de pólvora que acompañaban al ejército otomano) causaron la caída de la ciudad. El último muro defensivo que fue parte de una confrontación militar, fue el Danevirke en la frontera germano-danesa, en el sur de la península de Jutlandia, durante la Guerra de los Ducados de 1864, pero sin nigún éxito.

La invención posterior de los aeroplanos militares, de la artillería de largo alcance y de los misiles, convirtieron a las murallas defensivas en objetos totalmente inútiles desde el punto de vista militar, como evidenciaron las líneas Sigfrido y Maginot durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde entonces, los muros modernos han sido construidos para impedir o dificultar el paso de civiles y no de ejércitos organizados en batalla o bien para consagrar la anexión de territorios sobre fronteras no reconocidas por la comunidad internacional. Se argumenta[ cita requerida] que los civiles sufren un sentimiento de impotencia avergonzante cuando se les aísla y segrega de sus familias y comunidades por razones económicas, ideológicas y religiosas, principalmente. Los constructores y sus simpatizantes nunca aceptan oficialmente dicho calificativo y tampoco que puedan causar algún tipo de daño psicológico, mucho menos vergüenza; en lugar de ello, a menudo los justifican mencionando razones de seguridad.

Other Languages