Munigua

Muro Oeste del Santuario de terrazas
Ladera Este del yacimiento con vestigios de los edificios privados y públicos de la ciudad.

Munigua o Mulva[a]​ es un yacimiento arqueológico de época romana situado a ocho kilómetros de Villanueva de Río y Minas, en la Sierra Norte de la provincia de Sevilla. Se corresponde con el Municipium Flavium Muniguense, cuyos orígenes se remontan al periodo prerromano y que floreció entre los siglos I y III.

Se tienen noticias del yacimiento ya en el siglo XVI a raíz del descubrimiento de dos inscripciones. En el siglo XVIII se redactó un informe sobre el sitio para la Real Academia de las Buenas Letras de Sevilla y se identificaron las ruinas como un castillo, si bien esa interpretación es corregida por Tomás Andrés de Gusseme, quien intuye que «el edificio grande no es propiamente fortaleza o castillo, sino templo o Casa del Senado». En 1956 se retomaron las investigaciones de la mano del Instituto Arqueológico Alemán, cuyos trabajos continúan en la actualidad.

Es Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento Histórico Artístico y la denominación de Castillo de Mulva por decreto de 3 de junio de 1931.[1]

Historia

La razón por la Munigua se enclava en este espacio geográfico está en relación con la explotación de las minas de cobre y de hierro de esta zona.

Los materiales cerámicos más antiguos localizados en el yacimiento son cerámicas púnicas del siglo VII a. C. Estos pocos fragmentos no demuestran, por el momento, la existencia de un asentamiento de esa cronología. El grueso de los materiales prerromanos están relacionados con el poblado ibérico sobre el que se asienta la que luego fue la ciudad romana. El poblado, situado en lo más alto de la colina, fue derribado para la construcción del Santuario de Terrazas, ya en pleno siglo I d.C.

Si bien algunos de los restos arquitectónicos hoy visibles se corresponden con edificaciones de época augustea, la mayoría de los edificios públicos y religiosos se levantan durante el último tercio del siglo I. El auge constructivo de la ciudad coincide con la concesión a Munigua, por parte del emperador Vespasiano, del estatus de municipio. A finales del siglo III la ciudad sufrió un terremoto que marcó el comienzo de su declive.

Durante el siglo I a C y la primera mitad del siglo I d. C. se ha documentado actividad minera en lo que posteriormente fueron las termas, el foro y las conocidas casas 1 y 5. La ocupación se extiende hasta lo alto de la colina. Estas últimas edificaciones fueron derruidas para construir el Santuario.

Desde mediados del siglo I d. C. y hasta finales de siglo II, se  procede a la construcción de los edificios más emblemáticos de Munigua, de entre los que destaca, por su singularidad, el Santuario en terrazas, construido alrededor de 70 d. C.

Del siglo I son las termas que se remodelan durante la construcción del Foro, levantado a finales de ese siglo.

Las casas 1, 5 y 6, en las calle de las termas, se levantan entre finales del siglo I y principios del siglo II. La Casa 2 también es de este momento y tanto ésta como las Casas 1 y 6 debieron pertenecieron a familias de las elites locales. Su cercanía al centro administrativo y religioso de la ciudad, sugiere que sea así.

En el siglo III un terremoto afectó de lleno a la ciudad de Munigua. Se han documentado daños en las casas así como en el Foro y en el Pórtico de dos pisos.

La muralla de Munigua, ya en el siglo III en ruinas, es una obra cuando poco curiosa por cuanto nunca se terminó ya que el lado occidental no se llegó a cerrar. Otra de sus particularidades es que su trazado coincide con la línea de necrópolis de la ciudad y su construcción afectó de lleno las las necrópolis de los frentes Sur y Este, lo que originó que algunas de las tumbas quedaran incluidas, incomprensiblemente,  en el interior del pomerium. Los tramos excavados arrojan una cronología circa último tercio del siglo II d.C.

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