Mozárabe

Mozárabes (del árabe مستعرب [mustaʕrab], «arabizado») es el nombre con el que se conocía a la población cristiana, de origen hispanovisigodo, que vivía en el territorio de al-Ándalus. Durante el primer siglo desde la islamización de la península, suponían entre el 90 y el 95 % del total de los habitantes de la zona, para reducirse al 50 % aproximadamente a lo largo del siglo XI como consecuencia de su paulatina conversión al islam.[1] Ello da una imagen de su importancia demográfica.

Sufrieron intermitentes persecuciones a lo largo de la historia. La de Córdoba (850-859) puede considerarse la primera de las grandes persecuciones.[3]

Información general

Concepto de mozárabe

Patena mozárabe del Monasterio de Valcavado (siglo X).

Los mozárabes tenían en la sociedad árabe el estatus legal de dimmíes —que compartían con los judíos—, como "no creyentes" en el Islam. A efectos prácticos su cultura, organización política y práctica religiosa eran toleradas, y contaban con cierta cobertura legal. Sin embargo, también se veían obligados a tributar impuestos de los que los musulmanes se veían eximidos, además de contar con otro tipo de restricciones, pues no se destruían las iglesias ya edificadas pero no se permitía construir otras ni arreglar las ya existentes. A medida que la cultura islámico-oriental arraigó en los territorios peninsulares dominados por los musulmanes, los mozárabes se fueron arabizando y muchos de ellos, por diversos motivos, se convirtieron al islam. Los motivos eran tanto religiosos como fiscales, dejando de ser mozárabes y pasando a ser designados muladíes. Como algunos autores señalan, la legislación islámica protegía a los grupos "ajenos", pero favorecía su integración en el Islam con medidas de orden muy diverso.[5]

Los árabes iniciaron la invasión de la Península Ibérica el año 711, encontrando al pueblo hispanovisigodo que había heredado, reformándolos, los principios sociales y legales de la época romana, combinados con el cristianismo. Los hispanorromanos e hispanogodos defendieron con las armas su identidad como pueblo y como comunidad cristiana[ cita requerida], aunque se sabe de numerosos casos en que los nobles cristianos cooperaron en colaboracionismo contra los mismos cristianos de otros reinos.[6]

El carácter inestable de las fronteras y la prolongada presencia árabe en la Península Ibérica favorecieron la integración entre culturas muy diversas entre sí. Dado el carácter eminentemente religioso de la sociedad islámica, con la progresiva integración (no sólo lingüística y legal, sino también religiosa y cultural) se facilitó que con el paso del tiempo los herederos de la sociedad preislámica pasasen a adquirir la consideración de musulmanes. La conversión, por tanto, representaba mucho más que un gesto de índole religiosa. De cualquier modo, se han documentado igualmente casos de "falsas conversiones",[7] aunque en su mayoría -y motivados por razones socioeconómicas y culturales, o por simple olvido de la antigua religión- los cristianos fueron asimilándose progresivamente al Islam, si bien por la superioridad cultural que en aquellos siglos adquirieron los árabes, los cristianos dominados por los musulmanes, se arabizaron culturalmente por lo que fueron llamados mozárabes (arabizados), aunque siguieron siendo cristianos.

Este proceso fue, por lo general, pacífico,[9] Del mismo modo, la autoridad árabe presionaba a los cristianos para facilitar su asimilación: La persecución del Islam contra los cristianos fue a veces violenta, como sucedió especialmente en el Sur del país, o en Toledo, donde fueron asesinados en el martirio unos 5.000 cristianos mozárabes en el famoso «día de la Hoya»[ cita requerida].

Los mozárabes de hoy, como comunidad litúrgica

Los mozárabes que vivían en territorios que fueron reconquistados por los reinos cristianos del norte, acabaron fusionándose con los conquistadores, con los que compartían religión. Sin embargo, durante algún tiempo se mantuvo en algunos lugares una identidad claramente separada para ambos grupos, por ejemplo en la ciudad de Toledo.

Diversas parroquias de Toledo usaban en los oficios religiosos un rito mozárabe distinto al del norte de España: parroquias de San Torcuato, San Sebastián, Santas Justa y Rufina, San Marcos, Santa Eulalia y San Lucas. Este rito aún susbsiste por tradición en varias iglesias de la ciudad:

Misa y oficio se celebran diariamente en latín en la Capilla del Corpus Christi de la Catedral Primada de Toledo; la misa en Rito Hispano Mozárabe se celebra en español semanalmente (cada martes, a las 19 h.) en el monasterio de las Hermanas Clarisas de Madrid -junto a Cibeles-; mensualmente en el Monasterio Cisterciense de Valdedios (Asturias); según calendario en la Catedral Vieja de Salamanca y, esporádicamente, en muchos lugares de España.

En el año 1992, fue presentado al Santo Padre, Juan Pablo II el primer volumen del Nuevo Misal Hispano-Mozárabe. Celebró entonces, el mismo, la Santa Misa en este rito el 28 de mayo del mismo año, siendo así la primera vez que lo hacía un Papa.[ cita requerida]

Con motivo de la celebración del 800 aniversario de la conquista de la ciudad de Alcaraz, en la actual provincia de Albacete, por el rey Alfonso VIII de Castilla, vino a celebrarse en la misma el 23 de mayo de 2013, en la Parroquia de la Santísima Trinidad y Santa Maria, una misa por este rito, presidida por el arzobispo de Toledo y superior del Rito Mozárabe, queriendo reconocer con este gesto los esfuerzos de conservación de este legado a lo largo de los siglos.[10]

Caballeros mozárabes

Estos son los caballeros pertenecientes a la Ilustre y Antiquísima Hermandad de Caballeros Mozárabes de Nuestra Señora de la Esperanza de San Lucas de la Imperial Ciudad de Toledo. Estos caballeros son descendientes directos de aquellos cristianos que vivieron bajo dominación musulmana en la ciudad de Toledo y que ayudaron al Rey Alfonso VI a conquistar la ciudad. Alfonso VI Reconoció la cristiandad de estos caballeros otorgándoles el "Fuero Mozarabus" y concediéndoles en el año 1085 el privilegio, entre otros, de poder ser armados caballeros, que en ese tiempo era concederles la hidalguía, pues únicamente los nobles tenían acceso al estamento militar. IX Centenario del «Fuero Mozárabe» de Alfonso VI. El 20 de marzo de 2001, se conmemoró en Toledo, (de acuerdo con el Programa de actos y ponencias preparado ), los 900 años de la concesión, por Alfonso VI, Rey de Castilla y León, del Fuero, Privilegio o "Charta Firmitatis", en XIII kalendas de abril de la Era 1130 (20 de marzo de 1101), favoreciendo "ad totos Mozárabes de Toleto, tam Cavalleros quam Pedones", por el que, en traducción del medieval "LIBRO DE LOS PRIVILEGIOS DE TOLEDO", "los absuelvo de toda Lex de subjectión antigua et dó vos prescripta libertad", facultándoles a seguir rigiéndose por el "Libro del Fuero Judgo antiguo" y -principalmente- "doles libertad que si alguno fuere de entrellos de pie e quisiere e oviere poder, que sea Cavallero", que fue los mismo que declararles nobles, pues en ese tiempo la milicia era puramente militar. Es el más antiguo Fuero Gentilicio conservado, transcrito literalmente del original "escrito en letra gótica, en pergamino de cuero", en la confirmación de Pedro I, dada en las Cortes de Valladolid, a 25 de octubre de 1351, procediendo de él la calidad y denominación honorífica, hasta hoy vigente, de "Caballero" o "Dama Mozárabe de Toledo". Nace también de este Fuero, donde se declara, entre otras cosas la hidalguía de los mozárabes, confirmado por la mayoría de los Reyes de Castilla y de España, la Ilustre Comunidad Mozárabe de Toledo, integrada hoy por cerca de 2.000 familias de esta calidad, rito y jurisdicción parroquial personal

El título con que se trata a estos caballeros es el de Ilustrísimo.

La comunidad Mozárabe, formada por familias, cuenta en la actualidad con una rama social, la Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes que desfilan en la Procesión del Corpus Christi, entre otros actos, se agrupan en torno a las dos parroquias matrices de las Santas Justa y Rufina y de Santa Eulalía y San Marcos, en Toledo. La cabeza de la mozarabía es el Cardenal Primado de las Españas y Arzobispo de Toledo, además de existir una rama cultural, a través del instituto de Estudios Visigótico-Mozárabes de Toledo.

El Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros hizo construir en la Catedral de Toledo la capilla del Corpus Christi para que en ella, por privilegio papal, se celebre la misa y el oficio coral según el Rito Mozárabe o Liturgia Hispánica, supervivencia de la liturgia hispanovisigoda, conservada por los cristianos que vivieron sometidos al dominio árabe. Protegida por una reja gótica encierra en su interior un mosaico de la Virgen con el Niño, mandado construir en Roma por el Cardenal Lorenzana, y una gran pintura mural de Juan de Borgoña conmemorativa de la toma de Orán por el Cardenal Cisneros, regente del Reino en 1509, bajo una cúpula octogonal obra de Jorge Manuel Theotocópuli, hijo del Greco.

Actualmente los Caballeros Mozárabes participan en la procesión del Corpus Christi de Toledo a mayor Gloria de Dios. Desde el año 2005 la entidad se encuentra hermanada con la Real Cofradía de Caballeros Cubicularios de Zamora.

Para éste tipo de actos visten manto de paño azul con birrete del mismo color y con la cruz de Alfonso VI bordada sobre el brazo izquierdo (birrete y paño con detalles dorados).

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