Movimiento obrero español

Bandera de la CNT.

El movimiento obrero en España se inició en Cataluña en las décadas de 1830 y 1840 aunque fue en el Sexenio Democrático cuando nace realmente con la fundación en el Congreso Obrero de Barcelona de 1870 de la Federación Regional Española de la Primera Internacional ( FRE-AIT). Durante la Restauración se fundan las dos grandes organizaciones sindicales españolas, la socialista Unión General de Trabajadores (1889) y la anarcosindicalista Confederación Nacional del Trabajo (1910), con predominio de esta última hasta la Segunda República Española. CNT y UGT protagonizarán la revolución social que se produjo en la zona republicana durante los primeros meses de la Guerra Civil Española. Durante la dictadura franquista las dos centrales históricas fueron duramente reprimidas hasta prácticamente desaparecer. En la etapa final del franquismo surgió una nueva organización llamada Comisiones Obreras, que junto con la reconstituida UGT, serán los dos sindicatos mayoritarios en el Reinado de Juan Carlos I y en la actualidad.

El movimiento obrero hasta la Guerra Civil Española

Orígenes (1830-1868)

Los orígenes del movimiento obrero en España se sitúan en Cataluña en las décadas de 1830 y 1840 ya que era el único lugar donde existía una industria moderna, el sector textil algodonero. Allí se produjeron los primeros conflictos entre obreros y patronos y allí se fundó en 1840 el primer sindicato — sociedad de resistencia se le llamaba en la época— de la historia de España, la Asociación de Tejedores de Barcelona.[1] También en Cataluña, tuvo lugar la primera huelga general en 1855, durante el bienio progresista —un periodo de extensión del movimiento a otras zonas de España—, y también en Cataluña se reunió el primer Congreso Obrero en 1865, seguido de otro en 1868, este último celebrado después del triunfo de la Revolución Gloriosa de 1868, que al reconocer por primera vez la libertad de asociación puso fin, al menos momentáneamente, a las persecuciones y prohibiciones que había sufrido el obrerismo incipiente durante los cuarenta años anteriores.

Con la formación en España de los dos primeros grupos de la Primera Internacional en 1869, uno en Madrid y otro en Barcelona, comienza una nueva etapa en la historia del movimiento obrero en España, en la que, como advierte Manuel Tuñón de Lara, «por vez primera, la conciencia de clase se expresaba a un nivel en que se ponía en tela de juicio la totalidad del sistema de relaciones de producción, instituciones y valores».[2]

Sexenio Democrático (1868-1874)

La Primera Internacional (nacida en Londres en 1864) se organizó en España mediante la Federación Regional Española de la AIT fuertemente influida por la bakuninista Alianza Internacional de la Democracia Socialista). Así pues, el movimiento obrero español contó con una preponderancia de los sectores anarquistas, frente a la preponderancia socialista de la mayor parte del resto de Europa.

En 1870 la FRE-AIT contaba con 30.000 afiliados y la Alianza consiguió a la larga el dominio de la Federación, imponiéndose en el Congreso Obrero de Barcelona de 1870 el programa anarquista: abstenerse de la actividad política (no crear partido obrero y no votar) y la defensa de la " acción directa". Mientras, el marxismo defendía la necesidad de una democracia obrera organizada y centralizada, y para llegar a ella defendía la necesidad de un partido político obrero.

La Restauración (1875-1931)

La ruptura entre Marx y Bakunin se produjo en 1872, quedando la Federación Española alineada con el segundo, sin haber creado por tanto ningún partido obrero, lo que se suplía con las consignas antielectorales o con el apoyo puntual a los republicanos federales. Mientras tanto, el minoritario grupo marxista trató de llenar ese vacío con la creación del partido obrero PSOE en 1879 y del sindicato de clase obrera UGT en 1888.

Con el nuevo siglo XX, se produjo un desarrollo del movimiento obrero, destacando la industrialización de Asturias, País Vasco, y Cataluña. También se produjeron en ese momento divergencias en el anarquismo español. Existían corrientes "puristas" antisindicales, corrientes partidarias del terrorismo individual y por último existían corrientes anarcosindicalistas, basadas en la teoría del sindicalismo revolucionario coherentemente formulada por teóricos revolucionarios franceses.

En España será donde el anarcosindicalismo logre crear una verdadera fuerza de masas. En 1907 se funda la confederación sindical Solidaridad Obrera en Barcelona, de tendencia anarcosindicalista, y que publica un órgano de expresión de mismo nombre, periódico conocido popularmente como la "Soli". Con la recesión económica de 1908- 1909, frente a los despidos y la reducción salarial, la "Soli" plantea la posibilidad de la huelga general. Con el llamamiento a filas de reclutas para la guerra colonial en Marruecos, esta huelga estalla. El resultado: la Semana Trágica de Barcelona.

Los anarcosindicalistas, con el control de la "Soli", convocan un Congreso Nacional de Trabajadores en Barcelona en 1910. Acuerdan crear la CNT ( Confederación Nacional del Trabajo), que llegaría a convertirse en el principal sindicato de masas de la clase obrera española hasta la guerra civil, superando a la UGT. Compuesta de sindicatos "sin ideología" en principio, tienen poca disciplina organizativa, intentan evitar el fomento de la huelga como arma económica que frenara la "acción directa". El carácter anarcosindicalista o sindicalista revolucionario de la CNT quedaba claro.

Esta gran central sindical, si en el conjunto del Estado superó a la UGT, en Cataluña se convirtió en casi la única central (especialmente importante porque Cataluña era la mayor región obrera española). La CNT y la UGT tenían un carácter casi exclusivamente obrero, con muy pocos intelectuales de clase media. Su tono, se podría decir, era "tosco" y de un anti-intelectualismo decididamente proletario. Y, sin embargo, las revistas y bibliotecas que sus agrupaciones fomentaban contribuyeron decisivamente a la culturización de la clase obrera en esos años en que la enseñanza pública brillaba por su ausencia.

Aunque, teóricamente, no se apoyaban las huelgas parciales ni económicas, obviamente los sindicatos miembros de la CNT se vieron inmersos en ellas. Si el sindicato CNT, en sus bases no hubiera apoyado estas movilizaciones nunca hubiera sido un sindicato de masas. Fue el instinto de clase de los militantes de la base el que se impuso a las teorizaciones de "la dirección". Evidentemente, el carácter asambleario y federalista de la organización permitió que cada federación de la confederación, a nivel sectorial o local, tomara las decisiones que le parecieran pertinentes.

Las huelgas industriales se extendían por el norte, las huelgas campesinas por Andalucía a finales de la década de 1910. Este fue el ambiente en que se recibió el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia. La clase obrera española, como la mundial, quedó muy impresionada con la victoria de la revolución bolchevique soviética. El impacto en el PSOE y la UGT es bastante conocido, llevando a la creación del primer PCE; pero no se insiste tanto en el hecho de que produjo gran simpatía entre los medios confederales, llegándose a afiliar a la III Internacional, por un tiempo, la CNT.

El hecho de que la república soviética funcionara en aquellos tiempos a través de las asambleas obreras o " soviets", permitió que los anarcosindicalistas españoles vieran en ella la encarnación de sus ideales colectivistas.

El lugar donde la CNT tenía más influencia, Cataluña, tenía la parte más activa de la clase media y la parte más poderosa del movimiento obrero. El catalanismo burgués presionaba fuerte, y temía a la vez la fuerza de los trabajadores.

A finales de la década de 1910, los patronos se organizaron en toda España contra el socialismo y el sindicalismo revolucionario. La policía era desbordada por el movimiento obrero. Muchos obreros vieron el terrorismo individual anarquista como una maniobra de provocadores para justificar la persecución y la represión policial. El terrorismo "blanco" de los pistoleros de la patronal empeoró las cosas.

El que en la I Guerra Mundial la economía de una España neutral creciera, fortaleció a la clase obrera y a la CNT.

En 1917- 18 se dio un incremento de la actividad huelguística. El gobierno prohibió la "Soli" (Solidaridad Obrera, órgano oficial de la confederación), cerró centros obreros y detuvo dirigentes. En 1919 se produjo la huelga de la empresa eléctrica " La Canadiense", que se extendió y produjo una huelga general en la industria y el campo catalanes. Victoria parcial de la CNT, tras una dura lucha. Y es que la movilización fue importante: el 24 de marzo de 1919 la CNT volvió a convocar una huelga general para liberar a los presos de la huelga anterior. Hubo tres semanas de lucha social en Barcelona y otras ciudades.

El gobierno reaccionó con pánico y el 3 de abril el parlamento aprobó la jornada de 8 horas. El gobierno ordenó formar las comisiones mixtas de negociación. Eran triunfos arrancados por la clase trabajadora con su lucha. Pero la detención de sindicalistas llevó a la dirección de la CNT a anarquistas puros, que respondieron al terrorismo "blanco" con acciones de terrorismo individual. Esto fue criticado por muchos sectores de la misma organización. Antiguos policías de la "Brigada político-social" se encargaron de dirigir las bandas de pistoleros de la patronal contra los confederales y las organizaciones obreras en general.

A finales de 1919, el gobierno intentó pactar con el sector sindicalista de la CNT, pero la Federación de Patronos planteó el " lock-out" y se recrudeció la lucha. La patronal formó a obreros desclasados en el Sindicato Libre (ultracatólico y favorable a los patronos) contra los sindicatos únicos de la CNT. La lucha pistolera entre ambos grupos produjo una nueva escalada terrorista. La extensión del terrorismo en 1920, junto con los "lock-out" y la huelga general convocada para el 24 de enero, produjeron una tensión extrema.

El terrorismo y la lucha social se extendieron a toda España. También en 1920, el gobierno pasó de la línea reformista a la línea dura, dejando de negociar y reprimiendo a la CNT, con la policía y el ejército. Se aplicaba la criminal " ley de fugas", que permitía el asesinato de los detenidos alegando intento de huida. Hubo una espectacular respuesta anarcosindicalista, finalizada con el asesinato en Madrid del primer ministro Eduardo Dato, a principios de 1921 por tres pistoleros anarquistas. El ejército reaccionó brutalmente contra la CNT. En 1922 descendió la violencia por la victoria de la represión.

Segunda República y Guerra Civil (1931-1939)

Durante el primer bienio de la II República, el movimiento obrero goza de un periodo de bonanza relativa, por cuanto las autoridades eran favorables al mismo, aunque no así las circunstancias económicas. Son precisamente estas circunstancias las que hacen impacientarse a los obreros que no ven llegar todos los beneficios prometidos por los republicanos y se producen desórdenes revolucionarios, como los ocurridos en Arnedo, Castilblanco y Casas Viejas que a la larga habrían de perjudicar al movimiento obrero, por cuanto provocan la salida de los partidos progresistas del gobierno.

Culmina esta situación cuando, tras el triunfo electoral de la CEDA en noviembre de 1933, comienza el recorte de los avances sociales obtenidos en el bienio anterior, lo que da lugar al movimiento revolucionario de octubre de 1934 y a su dura represión por el gobierno, especialmente en Asturias y Cataluña.

La situación en Europa, con los regímenes nazi y fascista en el gobierno en Alemania e Italia respectivamente y aumentando su influencia en otros países, motiva la decisión de los sindicatos de izquierda de apoyar la coalición electoral del Frente Popular y la vuelta al gobierno de la república de los partidos de izquierda.

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