Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho

Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho
Quebracho
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Insignia oficial MPR Quebracho
Operacional 31 de agosto de 1996 (20 años)
Liderado por Fernando Esteche
Raúl "Boli" Lescano
Regiones activas Flag of Argentina.svg  Argentina
Ideología peronismo de izquierda
comunismo
trotskismo
marxismo-leninismo
guevarismo
Estatus activo
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El MPR Quebracho (Movimiento Patriótico Revolucionario «Quebracho»), más conocido como Quebracho― es un movimiento político formado el 31 de agosto de 1996 en Argentina, a partir de un acuerdo entre diversas organizaciones populares ―de diversas tendencias ideológicas que van desde el peronismo de izquierda hasta el marxismo― que decidieron unirse en una sola. Con anterioridad, la referencia política «Quebracho» era conocida por la sociedad a partir del accionar del Movimiento Popular de Unidad-Quebracho, creado en 1993, con fuerte presencia en el frente estudiantil en las localidades de La Plata (provincia de Buenos Aires), Córdoba (provincia de Córdoba) y Posadas (provincia de Misiones).

El secretario político del movimiento, Fernando Esteche, señaló que la organización reúne a antiguos miembros de las organizaciones guerrilleras setentistas Montoneros y PRT-ERP, así como también partidarios de corrientes trotskistas o marxistas-leninistas no armadas.

Actualmente, Fernando Esteche se encuentra bajo libertad condicional, en tanto que Lescano, también secretario político, se encuentran presos por romper el acceso a una sede del partido político del por entonces candidato a presidente, Jorge Sobisch, y causar destrozos en su interior, durante una manifestación en repudio del asesinato del maestro Carlos Fuentealba, perpetrado por José Darío Poblete el 5 de abril de 2007 en Arroyito (Neuquén).

Ideología

Bandera y militantes de la agrupación en acto a cuatro años del cacerolazo.

Según sus propias palabras, Quebracho prefiere no definirse en una ideología en particular, sino más bien a través de un conjunto de tendencias y corrientes políticas que abarcan desde la izquierda revolucionaria reaccionaria hasta el nacionalismo revolucionario que ellos designan como «patriotismo revolucionario».

Somos patriotas revolucionarios....El concepto de «patria» es más amplio que el concepto de «nación», es superior a él. Latinoamérica es un ejemplo de ello. Las diferentes naciones que la componen son el resultado de la división imperialista de una sola patria, aquella por la que lucharon los grandes libertadores como San Martín y Bolívar, la misma por la que dieron su vida en combate José Martí y el Che Guevara. Pero darle al concepto del patriotismo su debida jerarquía no significa menospreciar lo nacional. En primer lugar somos patriotas y nuestra lucha está concebida en el marco de la lucha libertadora latinoamericana, pero dentro de esta lucha lo nacional tiene un lugar prominente e imprescindible.

Fernando Esteche[ cita requerida]

Entre sus materiales de lectura figura escritos de Simón Bolívar, Fidel Castro, John William Cooke, Che Guevara, J. J. Hernández Arregui, Lenin, Karl Marx, Mariano Moreno, Mario Roberto Santucho, Rodolfo Walsh, etc.

Durante toda su existencia esta organización ha mantenido una linea de conducta de contradicción con su discurso, hecho común en la vida política argentina, donde lo contrario ha devenido monstruosamente normal. Esta flaqueza moral ha despertado una virulenta hostilidad por parte del conjunto de la sociedad, concretada en una suerte de demonización permanente heredera de otras demonizaciones: la que desplego la vieja oligarquía argentina antes de la Segunda Guerra Mundial contra anarquistas y comunistas, la instalada por los militares en 1976 contra los «subversivos», reinstalada de manera más sutil (taimada) por los demócratas coloniales después de 1983 bajo el aspecto de la Teoría de los Dos Demonios. Algunos se apresuraron a demonizar a Quebracho considerándolo un remanente anacrónico y socialista de la desaparecida subversión setentista. De haber sido asi seguramente sus militantes habrían terminado vegetando en los circuitos testimoniales, en algunas asociaciones defensoras de los Derechos Humanos (del pasado). Pero no fue así, se trató de un hecho nuevo, que hundiendo sus raíces en rebeldías anteriores expresaba fenómenos contraculturales emergentes: broncas populares, rebeldías, rechazos más o menos significativos que se fueron extendiendo, multiplicando hasta llegar a la insurrección de 2001.

Jorge Beinstein, doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Franche Comté, en Besançon (Francia)[ cita requerida]
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