Motín naval de Invergordon

El motin naval de Invergordon fue una huelga laboral de alrededor de mil marinos de la Flota Británica Atlántica de la Royal Navy, que tuvo lugar en los días 15 y 16 de septiembre de 1931. Durante dos días, los buques de la Royal Navy en el pueblo escocés de Invergordon estuvieron en paro, en una de las pocas huelgas militares en la historia británica.

Causas

En septiembre de 1931, como una de sus medidas para lidiar con los efectos de la Gran Depresión, el gobierno encabezado por el primer ministro Ramsay MacDonald empezó a hacer reducciones al presupuesto nacional. Las medidas recomendadas para la Armada incluyeron una rebaja de salarios de un 10% (al igual que las reducciones a los sueldos de todos los empleados del sector público) para todo el personal, y la orden de la aplicación de la "nueva escala" de sueldos (introducida para las reclutas nuevos desde 1925). Una reducción de 10% aumentaría el impacto entre los marinos de rango menor. Los suboficiales que habían entrado antes de 1925 también tendrían una rebaja a la tasa nueva; esto llevaba a la pérdida del 25% de sus sueldos anteriores. Además, muchos marinos de clase obrera compartían el sentimiento de traición del movimiento sindical con la salida de Ramsay MacDonald del Partido Laborista y su formación de un nuevo gobierno con los Tories.

Los marinos de la Flota Atlántica, arribando a Invergordon (a orillas del Cromarty Firth en Escocia[1]) la tarde del viernes 11 de septiembre sabían de las reducciones por los periódicos; algunos diarios contaron que habría una rebaja universal del 25%. La consternación fue palpable. El día después, recibieron órdenes del Almirantazgo confirmando las reducciones. La tarde del 13 de septiembre, cuando ya los marinos empezaban a hacer campaña, el contraalmirante Wilfrid Tomkinson (tomando el mando temporal mientras el almirante Sir Michael Hodges estaba hospitalizado) recibió una carta del Almirantazgo fechada el 10 de septiembre. Esta carta daba las razones para las reducciones de sueldos. La mañana siguiente, Tomkinson ordenó a los comandantes de todos los buques que leyeran selecciones de la carta del Almirantazgo a sus oficiales y tripulaciones. Sin embargo, varios buques aún no habían recibido copias de la carta y no lograron informar a sus tripulaciones hasta la tarde del 15. Para entonces, muchas tripulaciones ya tenían ganas de hacer un paro.

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