Mortadelo y Filemón

Mortadelo y Filemón
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Publicación
Primera edición 20 de enero de 1958
Última edición Actualidad
Editorial Bruguera, Ediciones B
Contenido
Tradición Escuela Bruguera
Género Humor, Sátira política, Farsa, Slapstick, Aventura
Personajes principales Mortadelo, Filemón, El Súper, Ofelia, Profesor Bacterio
Dirección artística
Creador(es) Francisco Ibáñez
Guionista(s) Francisco Ibáñez
Jesús de Cos y otros (apócrifas)
Dibujante(s) Francisco Ibáñez
Ramón María Casanyes y otros (apócrifas)
Serie
Colección 204 aventuras largas (206 Previstas; 2017)
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Mortadelo y Filemón es una serie de historieta humorística creada y desarrollada por el autor español Francisco Ibáñez a partir de 1958, la más popular de las suyas, y probablemente de todo el cómic en España. Adscrita habitualmente a la escuela Bruguera, ha gozado además de multitud de adaptaciones a otros medios.

La serie nació con el nombre de Mortadelo y Filemón, agencia de información, tomando como base cómica la ficción de detectives y con historietas de 1 a 4 páginas. Desde el principio los personajes protagonistas estaban definidos: Filemón es un hombre colérico de dos pelos y es el jefe, y Mortadelo es un hombre alto y calvo, con nulo sentido común y la capacidad de disfrazarse de cualquier cosa. En 1969 ingresan en las filas de la T.I.A., una desastrosa agencia secreta que les permite parodiar las historias de espías y se incorporan a la nómina de personajes fijos el despótico superintendente (o "Súper") de la organización, el catastrófico científico profesor Bacterio, o la oronda Secretaria Ofelia. Además empezaron a aparecer aventuras largas de 44 páginas.[2]

Evolución histórica

Etapa primitiva (1958-1968)

Viñeta característica de Mortadelo y Filemón.

La primera historieta de Mortadelo y Filemón apareció el 20 de enero de 1958 en el número 1394 de Pulgarcito con el título genérico de Mortadelo y Filemón, agencia de información. Por aquel entonces era usual que las series de historieta humorísticas tuviesen un pareado como título, generalmente con el nombre de sus protagonistas en el primer verso. Parece ser que Ibáñez propuso a la editorial tres nombres diferentes, pero que finalmente fue la propia Bruguera quien inventó los definitivos. Ibáñez había propuesto "Mr. Cloro y Mr. Yesca, agencia detestivesca", "Ocarino y Pernales, agentes especiales" y "Lentejo y Fideíno, detectives finos".[5]

En sus orígenes, Mortadelo y Filemón, los protagonistas de la serie, eran una parodia del doctor Watson y Sherlock Holmes,[7]

En Mortadelo y Filemón, agencia de información, Filemón es el jefe de una agencia de detectives y tiene a Mortadelo como empleado y único ayudante. Las primeras historias eran de una sola página en blanco y negro (salvo cuando ésta ocupaba la portada) con seis filas de viñetas y seguían un esquema muy sencillo: Alguien contrata los servicios de la agencia, pero al intentar cumplir la misión, se produce algún equívoco que resulta en un completo fracaso de ésta. El descubrimiento del equívoco terminaba generalmente en una persecución o en alguien desmayándose. Esta estructura de presentación-equívoco-desenlace era extremadamente común en las historietas de la escuela Bruguera.

Filemón tenía nariz aguileña, vestía chaqueta y sombrero de felpa y fumaba en pipa (en el número 1404 de Pulgarcito llegó incluso a vestir el impermeable y sombrero a cuadros característico de la mayoría de las ilustraciones de Holmes). Mortadelo, por su parte, además de las habituales gafas y levita negras, llevaba bombín y paraguas del mismo color. El bombín servía además a Mortadelo para guardar los disfraces, un recurso que con el tiempo se revelaría innecesario. Otra característica del Mortadelo primigenio (y que sólo duró unas pocas historietas) eran unos ojos perpetuamente entrecerrados que le conferían un aspecto despistado.

Este primitivo aspecto fue depurándose con el tiempo, adquiriendo pronto un aspecto similar al actual: Mortadelo mantendría su levita negra, pero desaparecerían el sombrero y el paraguas; mientras tanto Filemón fue reduciendo paulatinamente su nariz larga y aguileña y su indumentaria pasó a consistir en una pajarita negra, camisa blanca, pantalones rojos y, en ocasiones, chaqueta a juego.

Etapa madura: clásica (1969-1979)

1969 marca el inicio de la madurez de esta serie, con algunos cambios de gran trascendencia:

  • Se inician las historietas largas, que suelen tener 44 páginas y habitualmente están organizadas en episodios autoconclusivos de 4 caras que suelen narrar los sucesos de un día. La razón de esta estructura era que estos episodios serían publicados semanalmente; inicialmente en la revista Gran Pulgarcito y más tarde en la revista Mortadelo. El hilo argumental de las historietas sirve sólo como medio para estructurar los capítulos y como base para encadenar las situaciones cómicas. Aparte de la publicación serializada también eran publicadas de forma completa en la colección Olé.
  • En esta nueva etapa de Mortadelo y Filemón, el humor no se basa tan sólo en el descubrimiento de un equívoco, sino que múltiples recursos humorísticos son empleados de forma continua: parodias, bromas visuales, humor absurdo, enredos, juegos de palabras, etc.
  • Mortadelo y Filemón forman parte de la T.I.A., una organización con claras reminiscencias de la C.I.A. Las referencias a Holmes, que ya hace tiempo han desaparecido, son sustituidas por la parodia de las historias de espías, muy comunes por aquel entonces. La referencia más clara de esta época es la serie Superagente 86, estrenada en España dos años antes de la publicación de El sulfato atómico; esta serie refleja un mundo de espías incompetentes, entradas secretas y hasta "zapatófonos" (zapatos con función de teléfono) muy similar al de las aventuras de Mortadelo y Filemón.
  • El estilo de dibujo está casi totalmente definido, así como las personalidades de los dos detectives, convertidos ahora en "agentes secretos". Además, se incorporaron nuevos personajes a las historias: El Superintendente Vicente, el Profesor Saturnino Bacterio y, en 1978, la Secretaria Ofelia. Otros personajes, incluyendo su peculiar galería de villanos, no llegan a ser recurrentes.

La primera historia extensa es El sulfato atómico ( Gran Pulgarcito, 27-01-1969 a 30-06-1969). En esta historieta, el estilo del dibujo es inusitadamente detallista, con claras influencias de la escuela francobelga, especialmente de Franquin.[8] Este estilo se relajó, volviendo al sobrio trazo habitual en las siguientes aventuras de 1969 ( Contra el "gang" del chicharrón, Safari callejero); 1970 ( Valor y... ¡al toro!, El caso del bacalao); 1971 ( Chapeau el "esmirriau", La caja de los diez cerrojos, Magín el mago, ¡A la caza del cuadro!), y 1972 ( Los inventos del profesor Bacterio, Gatolandia 76 u Operación ¡bomba!). En estas primeras aventuras largas Ibáñez experimenta con la estructura de las viñetas, dando a las historietas un aspecto menos rígido y consiguiendo además una mayor expresividad; sin embargo pronto retorna a la estructura rígida de cinco filas de viñetas.

Una aventura arquetípica de esta etapa podría ser Los diamantes de la gran duquesa (Mortadelo, 07-72 a 10-72). En el primer episodio se describe el hilo argumental, mientras que en los siguientes se desarrolla la búsqueda durante diez días consecutivos de los correspondientes diamantes, cada uno de los cuales está escondido es un sitio distinto (algo que consiguen, aunque el final de cada episodio es desastroso de una u otra manera especialmente en el caso del último). Ibáñez continua realizando historietas largas como El otro "yo" del profesor Bacterio, El circo, Concurso oposición o Los gamberros, donde aparece por primera vez el personaje de la oronda secretaria Ofelia.

Etapa madura: moderna (1979-1989)

La división de la etapa madura en dos: clásica y moderna puede resultar controvertida; sin embargo pueden establecerse diferencias entre ambas. Una de estas diferencias es el número de filas de viñetas. Hasta El transformador metabólico (Mortadelo, febrero a marzo de 1979), las historias tenían cinco filas de viñetas, pero a partir de entonces se pasa a cuatro. Teniendo en cuenta que el número de páginas no varía, esto implica una disminución en el número total de viñetas por aventura. Estas pierden, por tanto, algo de densidad, tanto en la historia como en el aspecto visual.

Otra diferencia (que no tiene por qué coincidir necesariamente en el tiempo con el cambio en el número de viñetas) es que las historias pasan a tener algunas referencias a la actualidad, lo que daría razones para llamar clásicas a las primeras aventuras, cuyas historias son más intemporales. Además, aumenta el uso de gags escatológicos y repetidos de otros álbumes. Algunas de ellas son La gente de Vicente, Secuestro aéreo, En Alemania (realizada para el público alemán donde la serie tuvo un gran éxito) o El cacao espacial. También en esta época empiezan a surgir las primeras historietas "apócrifas", esto es, no realizadas por Ibáñez como Que viene el fisco o El crecepelo infalible, ya que Bruguera quería exprimir al máximo el éxito de los agentes.

Entre 1986 y 1987, Ibáñez incluso llega a perder los derechos de publicación de sus personajes, que habían sido registrados por la editorial Bruguera, estableciéndose un periodo de 5 años aproximadamente que divide en dos la etapa madura moderna, y se producen varias historietas apócrifas como A la caza del Chotta o La medium Paquita. Ibáñez por su parte crearía otra historia de Mortadelo y Filemón para Ediciones Junior S.A. Sería la aventura ¡Terroristas! donde aparecería por primera vez el personaje de la Señorita Irma, creada como gesto gentil hacia la secretaria de uno de sus editores alemanes.

Etapa contemporánea (1990-actualidad)

Se caracteriza por la recuperación de Ibáñez de los derechos de sus personajes para que estos protagonicen aventuras originales de su puño y letra. Así mismo, Ibáñez decidió eliminar a la secretaria Irma del reparto de personajes recurrentes, como gesto de buena voluntad hacia la auténtica secretaria en la que se basó para crear al personaje, que murió a principios de la década.

No obstante, aún después de recuperar los derechos, Ibáñez siguió apoyándose por un tiempo en colaboradores, dando lugar a varias historias apócrifas más. En cuanto a los guiones, ahora las historias pasan no solo a tener aún más referencias a la actualidad, sino que involucran a Mortadelo y Filemón muy directamente con los acontecimientos reales que se van sucediendo, dando lugar a historietas como El atasco de influencias o El nuevo cate o bien se basan en cosas que estaban de moda en el momento de publicarse la aventura como Dinosaurios. En estos primeros años hay varias historietas que, aun llevando la firma de Ibáñez, los estudiosos de su obra consideran que no son suyas por lo que las denominan como de "apócrifas con firma tampón", entre ellas El rescate botarate, El Inspector General o El gran sarao. La editora Julia Galán cuestionó a Ibáñez el entregar material de tan mala calidad, tanto a nivel gráfico como argumental, lo que daría más tarde a una renovación de la serie.[9]

A partir del año 1996, desaparecen las revistas y las historietas son editadas directamente en formato álbum, alcanzándose el cénit de la perfección gráfica: personajes muy detallados, amplios y expresivos con una gran mejoría del color y los efectos de relleno que se vuelven completamente coherentes entre viñetas, diferenciándose claramente de los disparates cromáticos de las publicaciones de antaño. El mismo pasa a ser también progresivamente más grande, incluyendo personajes y bocadillos, y las viñetas cuentan con mayor amplitud en el decorado.

La tendencia a incorporar la actualidad se muestra todavía más evidente. Los agentes son partícipes de la llegada del Euro a la Unión Europea, la Crisis económica de 2008 y el caso de corrupción española de "Los Papeles" de Bárcenas, dando lugar a álbumes como ¡Llegó el euro!, ¡Tijeretazo! o El Tesorero, entre otras aventuras relacionadas con los acontecimientos más recientes.

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