Monumentos modernistas de Zaragoza

Detalle de la fachada del Casino Mercantil.

El modernismo zaragozano fue un movimiento poco ostentoso, aunque en algún caso, se perciban las enseñanzas de maestros foráneos, como en la Casa Juncosa (1903) de José de Yarza Echenique, en la que se advierte el influjo de Lluís Domènech i Montaner. En general se adscribió a los edificios privados de vivienda, y se interesó más por la ornamentación de sus fachadas a la vista que de soluciones integrales estructurales verdaderamente modernas.

Aunque durante mucho tiempo se ha venido atribuyendo a Ricardo Magdalena la autoría de la mayoría de los edificios de habitación modernistas, tras las investigaciones en los archivos municipales de 1986, se sabe que no realizó ninguno de los edificios que se le asignaron, aunque, como arquitecto de la ciudad, intervino en la aprobación de muchos de ellos.[1]

Son los jóvenes arquitectos José de Yarza Echenique, Julio Bravo Folch, o el talaverano Juan Francisco Gómez Pulido quienes erigieron la mayor parte de los edificios modernistas de la ciudad, concentrándose particularmente en el Paseo de Sagasta.

Mercado central

Mercado central de Zaragoza.jpg
  • Avenida de César Augusto s/n

El Mercado Central de Zaragoza fue diseñado en 1901 por el arquitecto aragonés Félix Navarro Pérez para sustituir al tradicional que se realizaba al aire libre en la antigua plaza del mercado, encargado por la Sociedad Nuevo Mercado de Zaragoza y en 1903 ya estaba finalizado.

El edificio construido en estructura de hierro tiene un diseño funcional y armonioso y una planta rectangular. Ha desempeñado hasta la actualidad la función para la que fue concebido, y a pesar de las amenazas de demolición de la década de los setenta, para ampliar el espacio de la circulación rodada en este tramo de la Avenida de Cesaraugusto, en 1986 fue renovado tanto en su estructura como en su equipamiento. En 2007 se inicia una nueva reforma.


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