Monasterio hispano

Monasterio hispano son aquellos monasterios o cenobios que existieron en la Hispania peninsular desde los comienzos del cristianismo hasta bien entrado el siglo XII en que tanto los edificios como el modo de vida de los monjes y sus reglas se fueron sustituyendo por la liturgia y las reglas de Cluny, el monasterio benedictino que tanta influencia tuvo en la vida monacal de toda Europa.

La renovación de dichos monasterios y sus reglas se inició en Cataluña desde finales del siglo X hasta finales del siglo XI; en Castilla y en León se inició más tarde, desde mediados del siglo XI, mostrando siempre una gran oposición al cambio de rito y de prácticas monásticas. Incluso a principios del siglo XII el obispo de Santiago de Compostela Diego Gelmírez recibió ciertas amonestaciones del papa Pascual II por conservar en algunos puntos las antiguas costumbres hispano visigodas.

Apenas se conservan restos arquitectónicos de estos viejos monasterios pero sí una rica documentación de las reglas que guiaron a los monjes durante los primeros siglos de su existencia. Estos documentos no sólo dan noticia de una conducta a seguir sino que en muchos casos describen perfectamente cómo está o debe estar edificado el recinto monacal y su lugar geográfico.

Características

Una de las características de los monasterios hispanos fue la existencia de un cierto espíritu aristocrático en muchos de sus monjes, debido a que estos cenobios empezaron su vida con un clan familiar de origen noble. De este clan salían los miembros que debían ser abades en otros puntos. Esto ocurría desde las tierras catalanas hasta las gallegas. Este hecho contribuyó a que en algunas reglas hubiese algún capítulo en que se aconsejaba al abad o a la abadesa un trato discriminado hacia miembros de la comunidad en función de su origen de alta o baja posición social. La regla de San Leandro así lo explica, aunque fue bastante criticada en ese aspecto. Este tema clasista fue motivo de protestas y debates, siendo Isidoro de Sevilla uno de los que argumentaron en su contra.

El sentimiento clasista en ciertos monasterios surge del origen y desarrollo del monacato hispano que fue debido a la rotunda intervención de las familias nobles, primero con el hecho de fundar las casas monacales y luego por financiar patrocinar y cuidar de la supervivencia de las mismas.

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