Monasterio de Santo Toribio de Liébana

Monasterio de Santo Toribio de Liébana
Monumento histórico-artístico (hoy BIC)[1](11-08-1953; RI-51-0001242)
 Patrimonio de la Humanidad (parte de «Caminos de Santiago de Compostela: Camino Francés y Caminos del Norte de España», n.º ref. 669bis-020) (2015)
Monasterio de Santo Toribio de Liebana.jpg
Vista general del monasterio
Localización
PaísEspañaFlag of Spain.svg España
DivisiónCantabriaFlag of Cantabria.svg Cantabria
Municipio(s)Camaleño
Información religiosa
CultoIglesia católica
ArchidiócesisArchidiócesis de Burgos
OrdenFranciscanos

UsoClero secular
AdvocaciónToribio de Astorga

SacerdotePedro Muga Perea
Historia del edificio
ConstrucciónSiglo VI-XVII
Datos arquitectónicos
TipoMonasterio
Estilo(s)Románico y gótico
Otros datos
altitud410 msnm
Mapa(s) de localización
Monasterio de Santo Toribio de Liébana ubicada en Cantabria
Monasterio de Santo Toribio de Liébana
Monasterio de Santo Toribio de Liébana
Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria)
43°09′01″N 4°39′16″O / 43°09′01″N 4°39′16″O / -4.654339

El monasterio de Santo Toribio de Liébana es un monasterio franciscano localizado en el municipio de Camaleño y próximo a Potes, en la comarca de la Liébana (Cantabria, España). Alberga obras de Beato de Liébana, así como una reliquia del Lignum Crucis, que, en este caso, es el trozo más grande conocido de la cruz donde murió Jesucristo. Su Puerta del Perdón se abre al comienzo de cada Año Jubilar Lebaniego para recibir a los peregrinos. Junto a Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz, es uno de los lugares santos del cristianismo. Fue declarado Monumento Nacional el 11 de agosto de 1953.[1]

Junto al monasterio se encuentran la Cueva Santa (de estilo prerrománico), las ruinas del Santuario de Santa Catalina, la Ermita de San Juan de la Casería (siglo XVI) y la Ermita de San Miguel (siglo XIII).

El monasterio está a 410 msnm en la ladera norte de la sierra de la Viorna y lo habitan cuatro personas,[2]​ todas ellas monjes franciscanos.

El 2 de mayo celebra la fiesta de La Santuca, una celebración que ya existía en el siglo XV y en la cual una talla de la Virgen María es llevada en procesión desde Aniezo, a unos 15 kilómetros, hasta Santo Toribio, donde está durante unas horas y luego se lleva de vuelta.

En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», fue incluido como uno de los bienes individuales (n.º ref. 669bis-020) del camino de Liébana.[3]

Historia

Vista panorámica del Monasterio.

El origen del monasterio es oscuro. Durante el reinado de Alfonso I, éste repoblaría la Liébana en una etapa temprana de la Reconquista, a mediados del siglo VIII. La primera referencia del Monasterio de Turieno, bajo la advocación de Santo Toribio, data de 1125. Su fundación es atribuida a un obispo de Palencia del siglo VI llamado Toribio,que se retiró junto con algunos de sus acólitos para seguir una vida de acuerdo con la regla benedictina. En un primer momento, al ser fundado el monasterio fue consagrado a San Martín de Turieno, para cambiar posteriormente a Santo Toribio de Liébana.

Probablemente durante el siglo VIII el cuerpo de otro obispo, Toribio de Astorga, fue trasladado al monasterio junto con las reliquias que se cree había traído de Tierra Santa. La más importante de estas es el Lignum Crucis, el trozo de la cruz de Cristo más grande que aún perdura según la Iglesia católica. Por ello, el 23 de septiembre de 1512 el papa Julio II otorga, mediante bula, el privilegio de celebración del Año Jubilar Lebaniego, lo que hace del monasterio un importante centro de peregrinación, siendo uno de los lugares santos más importantes del catolicismo en Europa, junto a otros como Roma, Santiago de Compostela, Caravaca de la Cruz y Asís.

El monasterio fue además el lugar donde en el siglo VIII el monje Beato de Liébana escribió e ilustró sus libros, entre los que destaca el Comentario al Apocalipsis. El monasterio fue originalmente una posesión real, pero fue donado por Alfonso VIII a los condes Don Gómez y Doña Emilia, los cuales lo entregaron al Monasterio de San Salvador de Oña (Burgos), junto con otras propiedades en Liébana y en provincias vecinas. En 1837 la comunidad monástica tuvo que abandonar forzosamente el monasterio tras la desamortización eclesiástica de sus bienes, pero fue refundado en 1961.