Monasterio de Santa María de Moreruela

Monasterio de Santa María de Moreruela
Bien de interés cultural
Monasterio de Moreruela-Conjunto.jpg
Alzado de la fachada sur de la iglesia de Moreruela
Tipo Monasterio
Advocación Santa María
Patrono Santa María
Ubicación Bandera de España Granja de Moreruela ( Zamora)
Coordenadas 41°48′44″N 5°46′37″O / 41.81222222, 41°48′44″N 5°46′37″O / -5.77694444
Altitud 730 metros
Uso
Culto Iglesia católica
Diócesis Diócesis de Zamora
Orden Orden del Císter
Arquitectura
Construcción Inicios del siglo XII (1162)
Fundador Ponce Giraldo de Cabrera
Estilo arquitectónico Arte románico/ gótico
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El monasterio de Santa María de Moreruela fue un monasterio perteneciente a la orden cisterciense ubicado en las cercanías del municipio Granja de Moreruela, en el noroeste de la provincia de Zamora ( Castilla y León, España).[2] El patronazgo inicial correspondió a los herederos de Ponce Giraldo de Cabrera (Príncipe de Zamora) y tuvo su auge económico hasta el siglo XIII. El auge se tradujo en posesión de tierras circundantes, expansión de la red monástica mediante establecimiento de prioratos. A este periodo dorado le sobrevino una serie de siglos desde el XVI al XVIII caracterizados por la racionalización y ahorro de los recursos obtenidos durante la Edad Media. La comunidad de monjes inicial que vivía en el conjunto se supone fue de doscientos, cifra que se vio enormemente rebajada en los siglos posteriores a poco más de una veintena, a lo sumo una treintena. Es posible que tuvieran una cantidad similar de criados diversos entre mozos de cuerda, pastores, vaqueros, hortelanos, cocineros, etc.

Los edificios que componen el monasterio fueron sufriendo diversas reformas desde los inicios medievales, llegando a convivir todos ellos con una hospedería reciente creada a finales del siglo XVIII. El devenir y la exclaustración de los monjes se producen a mediados del siglo XIX debido a una serie de leyes desamortizadoras que se iniciaron durante la Guerra de Independencia Española. Estas sucesivas desamortizaciones finalizaron definitivamente con la actividad del convento en octubre de 1835. El rigor de los elementos y de los actos de rapiña causan su estado ruinoso en apenas varias décadas. El abandono convirtió el conjunto finalmente en una ruina. Las ruinas controladas que pueden observarse a comienzos del siglo XXI se erigieron en un periodo que va desde el siglo XII hasta el XVIII. Se declaró como Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931 por decreto publicado por el Gobierno provisional de la Segunda República. A pesar de ello las ventas posteriores de terrenos circundantes incluían algunos edificios del Monasterio. Acto que obligó al Ministerio de Cultura a iniciar expropiaciones forzosas en el año 1981, siendo un conjunto protegido en 1995 en propiedad de la Junta de Castilla y León. Se han realizado varias intervenciones parciales a finales del siglo XX, comienzos del XXI.

Desde la publicación de Fray Ángel Manrique a mediados del siglo XVII se ha creído que el de Moreruela era el primer monasterio cisterciense hispánico. Datándose su incorporación en 1131. Esta creencia se mantuvo en pie hasta que en 1959 en el transcurso de la Segunda Semana de Estudios Monásticos el estudioso del Císter comienza a ponerlo en duda retrasando la fundación entre 1153 y 1158, apuntando a Santa María de Fitero datado en 1140.[3] Esta afirmación abrió un debate entre los académicos que continúa existiendo en la primera década del siglo XXI. El conjunto que puede observarse a comienzos del siglo XXI es una mezcla de estilos arquitectónicos que van desde el románico tardío, pasando por el gótico y finalizando en una arquitectura del siglo XVIII.

Entorno geográfico

Palomar en el cercano complejo lacunar de Villafáfila, los palomares eran propiedades de los monasterios que proporcionaban rentas a los monjes.

El entorno y área de influencia del Monasterio ha ido variando y fluctuando a lo largo del tiempo desde el siglo XII. Suele considerarse como área de influencia del Monasterio la comprendida por las cuencas de los ríos Esla y Valderaduey, ambos afluentes del Duero. El río dominante en la zona es el Esla que desde comienzos del siglo XX se encuentra embalsado, primero por la presa de Ricobayo (desde 1926) y posteriormente por la presa de Santa Eufemia (comienzos del siglo XXI). Esta situación cambió la morfología del entorno con respecto a la inicial del monasterio. Esta área presenta características muy similares de flora y fauna. Esta zona se considera a comienzos del siglo XXI como Tierra de Campos, caracterizada por su suelo arcilloso en el que abundan los cultivos de cereal y los árboles más habituales son los quejigales, los encinares formando dehesas, y ya desde mediados del siglo XX los pinares (pinus pinea). El paisaje que rodea el Monasterio es llano, abundan las suaves elevaciones (denominadas tesos) que no sobrepasan los 750 metros de altura sobre el nivel del mar. Algunos de estos parajes quedan reflejados en la documentación existente, dispersa del monasterio. En muchos casos este entorno formaba parte de la explotación ganadera y maderera del entorno de la comunidad. En muchas ocasiones se ha ce referencia al monte, emplazado al este del cenobio.

Paisaje

El clima de la zona corresponde a una zona mediterránea continentalizada de inviernos fríos y lluviosos, de veranos cálidos y extremadamente secos. La pluviometría indica que la lluvia es escasa y apenas ronda los 500 mm anuales que se reparten entre los meses de otoño e invierno. Desde el punto de vista geológico los materiales que se encuentran corresponden a periodos Terciarios y Cuaternario. Se encuentra en las cercanías el complejo lacunar de Villafáfila, ubicado sobre suelos salinos. Uno de los pocos que producía sal en todo el reino de León, durante el inicio del Monasterio. El área de las lagunas es, desde el año 1986, calificado como reserva natural.[5] Respecto de la fauna autóctona ligada al agua se puede afirmar que hay barbos (barbus bocagei) en las cuencas de los ríos embalsados, la existencia de lampreas hoy en día es muy escasa (esta especie da nombre a una zona cercana al monasterio). En el terreno de las aves se encuentra la avutarda (otis tarda), el sisón (Tetrax tetrax), la ortega (Pterocles orientalis), el alcaraván (Burhinus oedicnemus), el halcón peregrino, la codorniz, e innumerable cantidad de pequeñas aves. Una de las constantes de la arquitectura popular que se encuentra en las zonas cercanas al monasterio son los palomares.

Una de los fundamentos de la economía de la zona a comienzos del siglo XXI es la agricultura y la ganadería. En la ganadería es la oveja una de las principales fuentes de ingresos. La presencia de vacuno se incrementó en la década de los años 1970 debido a la introducción de la vaca frisona. La presencia de industria en los municipios de la zona es casi inexistente. La zona sufre desde finales del siglo XX un fuerte despoblamiento. La población en los municipios envejece paulatinamente, y los jóvenes buscan puestos de trabajo en las grandes ciudades.

Áreas de influencia

El monasterio se encuentra tradicionalmente en las cercanías de las ruinas del desmantelado castillo de Castrotorafe, importante baluarte medieval de la época. Así como por el ambiente lagunar de la reserva natural de Lagunas de Villafáfila. Ya desde el siglo XX la Confederación Hidrográfica del Duero realiza obras primero en el salto de Ricobayo (desde 1926) y posteriormente por la presa de Santa Eufemia (comienzos del siglo XXI). Estas últimas actuaciones han cambiado el entorno y paisaje del monasterio tal y como se ha concebido inicialmente en la época medieval.

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