Monasterio de San Salvador (Cornellana)

Monasterio de San Salvador de Cornellana
MonasterioCornellana Asturias.JPG
Información general
Uso(s) Monasterio
Estilo Románico
Catalogación Bien de Interés Cultural
Localización confluencia de los ríos Narcea y Nonaya a unos 35 km de Oviedo, España.
Coordenadas 43°24′33″N 6°09′24″O / 43.40905, 43°24′33″N 6°09′24″O / -6.15679
Inicio siglo xi
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El monasterio de San Salvador está situado en la localidad asturiana de Cornellana en el concejo de Salas. Está catalogado como Monumento Nacional desde 1931.[1]

Historia

El monasterio se ubica en una zona que cuenta con restos de poblamientos prehistóricos (paleolíticos y neolíticos), así como poblamientos castreños, como el castro de Peña la cabra, el castro de La Rodriga o de la Doriga, así como el castro romano de la villa Murias de la Doriga. También se sitúa cerca del camino de la Mesa, vía de gran uso desde la antigüedad, destacada por ser de uso corriente de los romanos como eje articulado de Asturias, cuando estaba bajo su dominio.

Se conserva todavía el documento fundacional, y por él se puede afirmar que la fundación del monasterio, se realizó en el año 1024, cuando la infanta Cristina, hija del rey Bermudo II y la reina Velasquita de León,[4]

La muerte de la infanta, que profesó y probablemente recibió sepultura en el monasterio por ella fundado,[1] lo cual supuso para el monasterio una auténtica reforma eclesiástica que elimina los rituales y formas visigodas de los reinos hispanos inaugurando la práctica ritual romana. Este proceso de reforma eclesial supuso también modificaciones del conjunto de las edificaciones, produciéndose en este momento la construcción de un claustro siguiendo los usos benedictinos, iniciándose la construcción de la galería este, llamada también panda , y en ella se distribuyen los distintos espacios necesarios para la vida monacal o catedralicia; pasando más tarde a la edificación de la galería o panda oeste. Más tarde, a partir del siglo xiii se enfrentan a la reedificación de la iglesia. Actualmente de estas intervenciones se conservan algunas paredes del claustro, los ábsides de la iglesia, así como algunos elementos escultóricos.

Iniciado el siglo xiv el poder de la orden del Cluny en el monasterio desaparece y el monasterio se ve envuelto en los conflictos nobiliarios que durante la Baja Edad Media se producen en toda la zona asturiana. El monasterio se encuentra en medio de una lucha de poder por la posesión del mismo que tienen entre el obispo Gutierre, el concejo de Salas e importantes nobles que intentan recortar el amplio señorío jurisdiccional que el monasterio había conseguido durante el siglo xii, que había sido confirmado por Alfonso VII. No obstante los problemas, se consigue finalizar la obra del claustro y se trata de reorganizar los territorios que les pertenece, estableciendo impuestos feudales como portazgos.[4]

A partir de 1536 el Monasterio pasa a formar parte de la Congregación benedictina de Valladolid,[1]

Pasan inmediatamente a reedificar el claustro, comenzando por la fachada, la cual van a avanzar, cogiendo terreno en donde se ubica la torre de la iglesia. El nuevo claustro, pese a mantener las dimensiones del medieval aumentando la anchura y altura de las pandas o galerías, es decir, la zona habitable. También se lleva a cabo la construcción de dos patios de servicios al Este y al Oeste del claustro principal, uno para uso como granero y el otro dedicado a labores artesanales.

Los franceses, durante su dominación, utilizaron el cenobio como caballerizas, pasando a incendiarlo a su marcha. Luego, aunque se le privaron de todas sus propiedades, los monjes pudieron volver al monasterio en pleno proceso desamortizador. Al final incluso los edificios fueron vendidos a particulares, utilizando el nuevo propietario las instalaciones monacales para la ubicación en ellas de una fábrica de manteca. En 1878 la Iglesia consiguió comprar nuevamente el monasterio que pasó a manos del Obispado de Oviedo.[1]

En 1931 se logró su declaración como Monumento Nacional. Una vez finalizada la guerra civil, el arquitecto Luis Menéndez Pidal llevó a cabo los proyectos de restauración de la iglesia, la torre románica y parte del claustro.[1]

El monasterio se mantuvo en un estado de abandono considerable durante el último tercio del siglo xx, presentando abundantes daños que hacían necesarias obras de rehabilitación, que solo acumulaban años de retraso. Todo ello supuso una ruina y deterioro progresivos por falta de atención y cuidados, que provocaron entre otras cosas la aparición de humedades y abundante vegetación que dañaba el estado de conservación de las piedras.[1]

Se inició en el año 1998 un proceso de recuperación del monasterio de San Salvador, con la celebración del congreso «Rehabilitación sostenible del patrimonio histórico», en Salas, lo que provocó la puesta en marcha de la rehabilitación integral del edificio. Esta rehabilitación comenzó en 1999 y supuso una inversión de 4,4 millones de euros en la puesta en marcha de dos escuelas taller y un taller de empleo que se ocuparon de las obras en la plaza del oeste y el patio del este, realizada por parte del Gobierno regional. Pese a ello, en el año 2009 se puso en evidencia la urgente necesidad de una nueva intervención en el complejo, lo cual llevó a la firma, en el mismo 2009, por parte del Ministerio de Vivienda, el Principado y el Ayuntamiento de Salas, de un convenio que modificaba los suscritos en 2007 y 2008, con un presupuesto de 5,7 millones para la rehabilitación del claustro y la parte este del monasterio, que pretende dejar el monasterio en condiciones para la instalación en ella de un hotel y el centro documental del Camino de Santiago del Norte; así como la creación en la planta baja de una biblioteca y una sala de usos polivalente.[1]

Ante la pasividad de las instituciones, en el año 2013 surge un movimiento ciudadano impulsado por las redes sociales. Vecinos de Cornellana se reúnen el 2 de noviembre en el salón de actos del mismo monasterio y crean la asociación "Salvemos la iglesia y el monasterio de Cornellana de la ruina", al ver el declive del monasterio, pendiente de ser rehabilitado desde hace años, comenzando a promover las acciones para frenar el derrumbe del edificio.[9]

La rehabilitación del monasterio debería correr a cargo del convenio que se firmó en 2007 entre el Gobierno de España y el Principado y que está paralizado. En el año 2012, el Ministerio de Fomento anunció que no disponía de la partida presupuestaria para su arreglo a corto plazo, unos 3,5 millones de euros. Por su parte el Principado debía aportar el 40% restante, unos 2,3 millones de euros, ya que la obra se valoró en unos 5,8 millones de euros.[9]

En octubre de 2014 el Consejo de Gobierno del Principado autorizó un gasto de 1.337.644 euros para rehabilitar las cubiertas del monasterio.[11]

A principios de 2015 se instala la grúa y comienzan las obras en la techumbre del monasterio, pese al plazo de 6 meses para concluir la obra, la cubierta del monasterio se finaliza en noviembre, iniciándose a continuación la de la iglesia.

En la primavera de 2016 terminan las obras de rehabilitación de la techumbre, logrando de este modo la estanquidad del monumento, un hecho que mejora su aspecto visualmente, pero sobre todo aislándolo de humedades.

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