Monasterio de San Juan de las Abadesas

Monasterio de San Juan de las Abadesas
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Monestir de Sant Joan de les Abadesses-PM 47083.jpg
Ábside
Declaración 3 de junio de 1931
Figura de protección Monumento
Código RI-51-0000565[1]
Coordenadas 42°14′03″N 2°17′10″E / 42.23416667, 42°14′03″N 2°17′10″E / 2.28611111
Ubicación San Juan de las Abadesas, ( Gerona)
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Claustro del Monasterio de San Juan de las Abadesas.

El monasterio de San Juan de las Abadesas[3] (en catalán Monestir de Sant Joan de les Abadesses), es un antiguo monasterio situado en la localidad de San Juan de las Abadesas en la comarca catalana del Ripollés. Hasta el año 945 fue el único monasterio femenino de Cataluña.

Historia

El monasterio, conocido en sus orígenes como San Juan de Ripoll o San Juan de Ter, fue fundado hacia el 885 por el conde Wifredo el Velloso y destinado a su hija Emma. Wifredo había hecho algo similar unos años antes al fundar el Monasterio de Santa María de Ripoll que dejó en manos de su hijo Radulfo.

La iglesia del nuevo monasterio fue consagrada el 24 de junio del 887 por el obispo de Vich. Al ser Emma aún una niña, el cenobio quedó en manos de un grupo de presbíteros que se encargaron de organizar la comunidad y de cuidar de la pequeña. Al alcanzar la edad adulta, Emma se convirtió en la primera de las abadesas de San Juan.

Wifredo dotó al monasterio de numerosos bienes que se ampliaron gracias al empuje de la abadesa. Emma amplió los dominios de San Juan hasta el Berguedá o La Roca del Vallés.

Emma murió en el año 942 y fue sustituida por otra abadesa de la que no se conocen datos. En total el monasterio tuvo seis abadesas; a las dos antes citadas hay que añadir a Adalaisa, hija del conde Suñer de Barcelona, Ranlo, hija del conde de Ampurias Delá, Fredeburga, hija de Miró II de Cerdaña e Ingilberga, hija de Oliba Cabreta.

En el año 1017, Bernardo Tallaferro que quería anexionarse los territorios controlados por la abadía, consiguió que el Papa emitiera una bula que suprimía la comunidad de religiosas. El motivo aludido fue la supuesta vida díscola de la comunidad. Tras la disolución de la comunidad femenina, Bernard Tallaferro unió el monasterio al obispado de Besalú y colocó en él a una comunidad de frailes.

La emisión de esta bula dio origen a la leyenda catalana del Conde Arnau. Según esta leyenda, Arnau era un joven que pasaba los días seduciendo a las doncellas. Una de las mujeres que cayó en sus redes fue la abadesa de San Juan, a la que iba a visitar utilizando el túnel de una antigua mina que cruzaba las montañas. Al morir, el conde Arnau fue condenado por sus pecados a vagar eternamente, galopando sobre su caballo envuelto en llamas.

Entre 1083 y 1114 San Juan quedó anexionado al monasterio de San Víctor de Marsella que colocó de nuevo una comunidad femenina de origen griego. La intervención del Papa en el 1114 permitió a la comunidad de canónigos regresar a San Juan de forma definitiva. El monasterio fue secularizado en el 1592 y se convirtió en una simple colegiata secular que se suprimió en el 1856. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.

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