Monarquía en Canadá

S.M. Isabel II, también reina de Canadá.

La monarquía canadiense es un sistema de monarquía parlamentaria en el cual los monarcas de sucesión hereditaria británicos, son los soberanos de Canadá, por lo que en la actualidad tienen a la reina Isabel II como su monarca y jefa de estado.[2] El país es un anterior dominio del Reino Unido, y desde su fundación en 1867 tras la aprobación por la reina Victoria del Acta de la Norteamérica británica, la nación ha conservado al monarca británico como su propio soberano. El oficio fue confirmado en la constitución de 1982. Aunque la reina es también la monarca del Reino Unido, en Canadá es conocida oficialmente como la reina de Canadá.

Generalmente, los canadienses refieren a la reina Isabel como simplemente la Reina o la Reina de Canadá cuando está en el país. Además de Canadá y el Reino Unido, la reina es también la monarca de otras catorce naciones de la Mancomunidad de Naciones. Pero esto no significa que los gobiernos de estas naciones estén unidos. Aunque la reina es compartida, los países y sus gobiernos están totalmente separados e independientes. El heredero de la corona es Carlos, Príncipe de Gales, aunque la reina es el único miembro de la familia real canadiense que posee un rol constitucional en el país.

La reina está representada por un gobernador general, que es nominado por el primer ministro, si bien la monarca posee poderes que le son exclusivos. El actual gobernador general canadiense es Su Excelencia el Muy Honorable David Lloyd Johnston. La reina también tiene un representante en cada una de las provincias canadienses llamado teniente gobernador, y un comisionado en cada uno de los territorios canadienses.

Aunque el monarca es el jefe de estado, en realidad esta posición es meramente simbólica. El monarca no ejerce poder político en Canadá, en su lugar, la reina y el gobernador general actúan como líderes ceremoniales de la nación y promueven la cultura y la identidad canadienses.

Papel constitucional

La constitución de Canadá consta de una variedad de estatutos y de convenios que son a la vez de origen británico y canadiense, que le dan a Canadá un sistema de gobierno parlamentario semejante a otras monarquías de la Commonwealth. Todo el poder del Estado pertenece, constitucionalmente, al soberano que está representado a nivel federal por el gobernador general —nombrado por el monarca bajo recomendación del primer ministro— y a nivel provincial por los tenientes-gobernadores —nombrados por el gobernador general bajo recomendación del primer ministro federal que consulta habitualmente al primer ministro provincial;[4]

Las instituciones del gobierno canadiense actúan bajo la autoridad del monarca. Por consiguiente, el gobierno de Canadá es designado formalmente bajo el nombre de Gobierno de Su Majestad en Canadá.[5] Sin embargo, desde principios de los años 1970, si bien la modificación constitucional de disposiciones no se haya efectuado, el gobierno es llamado simplemente Gobierno de Canadá. Todo cambio constitucional sobre la posición del monarca, o de los representantes del monarca en Canadá, exige el consentimiento del Senado, la Cámara de los Comunes, así como de todas las Cámaras de las diferentes provincias.

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