Mollet del Vallès

Mollet del Vallès
municipio de Cataluña
Mollet del Vallès Spain.svg
Bandera
Escut de Mollet del Vallès.svg
Escudo
MolletDelValles.jpg
Mollet del Vallès ubicada en España
Mollet del Vallès
Mollet del Vallès
Ubicación de Mollet del Vallès en España.
Mollet del Vallès ubicada en Provincia de Barcelona
Mollet del Vallès
Mollet del Vallès
Ubicación de Mollet del Vallès en Provincia de Barcelona.
País Flag of Spain.svg  España
•  Com. autónoma Flag of Catalonia.svg  Cataluña
•  Provincia Flag of Barcelona (province).svg  Barcelona
•  Comarca Vallés Oriental
Ubicación 41°32′08″N 2°12′39″E / 41°32′08″N 2°12′39″E / 2.210705
•  Altitud 65 msnm
•  Distancias 9 km a Granollers y Sabadell
11 km a Badalona
17 km a Tarrasa
17,3 km a Barcelona
19 km a Mataró
Superficie 10,8 km²
Población 51 491 hab. (2016)
•  Densidad 4767,69 hab./km²
Gentilicio molletense
Código postal 08100
Alcalde (2015) Josep Monràs i Galindo ( PSC)
Hermanada con Bandera de Italia Rívoli ( Italia).
Bandera de Nicaragua Cinco Pinos ( Nicaragua).
Bandera de Alemania Ravensburg ( Alemania).
Sitio web http://www.molletvalles.cat/
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Mollet del Vallès[2]​ es una ciudad y un municipio español de la comarca del Vallés Oriental, en la provincia de Barcelona, comunidad autónoma de Cataluña.

Cuenta con 51 491 habitantes ( INE 2016).

Historia

Los orígenes

El municipio de Mollet del Vallès ocupa un pequeño trozo del sector central de la plana vallesana. Es un territorio amable, suavemente ondulado, donde el torrente Caganell atraviesa, de extremo a extremo, el municipio hasta la confluencia con el río Besòs. A ambos lados del torrente dos líneas de colinas de relieve afable y nombre sugestivo - los Bandoleros y San Valeriano- y en la confluencia con el Besòs, una llanura rica en agua donde se sitúa Mollet, un municipio medio urbano medio agrícola, donde la ciudad compacta y moderna de Mollet contrasta con la tradición y la innovación de los cultivos de Gallecs.

Bajo los campos y el asfalto se esconden los orígenes geológicos de Mollet y Gallecs. Las rocas suaves y blandas que pisamos (arenas, limos, arcillas y algún nivel de conglomerados) nos relatan una larga historia de una decena de millones de años, cuando por Mollet y comarca había rebaños de hipparions, mastodontes, jirafas, rinocerontes... Millones de años después, los humanos ponían la huella sobre este territorio.

En abril de 2009, salía a la luz el vestigio humano más antiguo conocido hasta ahora en Mollet. Un enorme menhir de casi cinco metros de longitud y seis toneladas de peso, con relieves y grabados de excepcional valía, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años en Cataluña, una pieza única de referencia internacional. A este menhir neolítico hay que sumar dos monumentos megalíticos más, hoy desaparecidos: la Piedra Salvadora y la Piedra de Gallicant.

Del X al XIV

Placas en la calle Jaume I.

Las primeras referencias documentales de Gallecs y Mollet son, respectivamente, del año 904 y 993. A mitad del siglo X, Gallecs y Mollet eran pequeños núcleos de población rodeados de campos y bosques. La parroquia de Mollet creció vinculada al dominio de la sede episcopal de Barcelona. El obispo tenía un amplio dominio señorial de tierras y derechos, y un alcalde administraba las posesiones. Sabemos que, a finales del siglo XI, se construyó una iglesia románica y, a su alrededor, un grupo de edificaciones formaba la sagrera que protegía las personas y los bienes que incluía. Gran parte de los habitantes dependían del obispo de Barcelona, pero una parte del dominio correspondía a una familia noble, los Mollet, que adoptaron el topónimo del pueblo como apellido y discutieron la autoridad del obispo.

A principios del siglo XIV, varios señores formaban la universidad de parroquianos, que en un momento dado se enfrentó a Marc Planella, de la casa de Vilatzir, la actual Torre de Malla. El motivo fue que en 1381, Planella compró al rey la jurisdicción de las parroquias de Mollet, Gallecs y Parets (que formaban una alcaldía) y eso implicaba los derechos de impartir justicia y de recaudar impuestos, pero los lugareños actuaron como una única universidad y consiguieron volver a depender del rey, que también accedió a incorporar las tres parroquias en la ciudad de Barcelona, como calle. Era el año 1393 y Mollet formaba parte del Consejo de Ciento, esto supuso prosperidad para el pueblo y un fortalecimiento de la organización colectiva, que quedaba definida por el alcalde, la curia y los síndicos.

Del pasado medieval de Mollet queda en pie la iglesia románica de Santa María de Gallecs ( s. XII), la base del campanario de la iglesia de Sant Vicenç ( s. XI- XII) así como varias masías que tienen su origen en ese período.

En 2006, se encontraron, en un solar próximo a la plaza Prat de la Riba, dentro del perímetro de la antigua sagrera medieval de Mollet, diversos restos arqueológicos, donde cabe destacar dos sepulturas del siglo XII. Últimamente, también se han encontrado, en un solar unos metros más abajo, varios silos del mismo siglo.

Del XV al XVIII

Desde el fin de la Edad Media hasta bien entrada la Edad Moderna, el consejo municipal se reunía bajo los robles de Manent, y, en caso de lluvia, en Can Ros (a medio camino de las tres villas de la alcaldía: Mollet, Parets y Gallecs).

En 1573 el rey concede el régimen municipal, con un consejo ordinario formado por 12 personas: un alcalde, un clavario, dos jurados y ocho consejeros. Este funcionamiento tiene pocas variaciones hasta el decreto de Nueva Planta, en 1714. A raíz de la derrota catalana en la Guerra de Sucesión, las autoridades borbónicas abolen las antiguas leyes y el alcalde pasa a ser un administrador en lugar del jefe político del municipio. Mollet entonces depende del corregimiento de Mataró y el Ayuntamiento es supervisado en muchos aspectos por la alcaldía mayor de Granollers. Los nombres de las familias que desde el siglo XIV hasta el siglo XVIII forman parte de los consejos siempre los encontramos vinculados a familias campesinas influyentes: Borrell, Fonolleda, Ros...

La población de la alcaldía se mantiene casi estancada entre el 1497 y el 1708 (entre 340 y 385 habitantes), pero a lo largo del siglo XVIII aumenta bastante: en 1787 llega a 768 habitantes (en Mollet le corresponde un 55 %, un 35 % en Parets y un 10 % a Gallecs).

Además de la tarea religiosa, la iglesia de Mollet cumple funciones sociales y de liderazgo. En 1498, se empieza a construir una nueva iglesia, de estilo gótico tardío, que sustituirá al anterior románica.

Mollet se encontraba en una zona estratégica de paso por donde pasaban dos caminos reales: el de Barcelona a Vich y el de Barcelona a Gerona y Francia, que representaban frecuentados movimientos de tropas, además de un flujo comercial y cultural importante. El primer atravesaba el pueblo y el segundo iba paralelo al río Besós; sufría, además, frecuentes ataques de bandoleros, sobre todo en la Pineda Fosca.

Pero gobernar un municipio con tres parroquias no era tarea fácil, y a menudo había conflictos. En 1732, Parets pidió su separación.

El siglo XIX

Los inicios de la industrialización en Mollet tienen en el sector textil un claro protagonista. A mediados del siglo XIX había 1.400 habitantes, y, aunque en 1870 se instala una fábrica de algodón, es un pueblo básicamente agrícola que cultiva, por este orden, trigo, cáñamo, legumbres, maíz y vino (la crisis de la filoxera llega a Mollet en 1886 y en 1898 ya ha destruido casi totalmente la vid).

Durante este siglo, los acontecimientos políticos siguen la dinámica de la política estatal (en 1849 Parets se había independizado de la alcaldía). Entre los hechos bélicos que vive Mollet, destaca una batalla al inicio de la Guerra de los Segadores (en el siglo XVII), cuando los catalanes derrotaron las tropas francesas. Más adelante, durante la Guerra de la Independencia, Mollet queda entre los dos ejércitos: en 1810 hay una batalla en las inmediaciones donde las tropas españolas ganan las francesas, destacando los molletenses Alsina y Gaietà Ventalló en la lucha contra los invasores.

A partir de 1868 se consolida el estado liberal, el 30 de septiembre la revolución llega a Mollet: grupos de personas se concentran ante el Ayuntamiento y queman un retrato de la reina Isabel II; la candidatura liberal gana las elecciones municipales, hecho que es denunciado como fraude por Vicenç Plantada, que hace un alegato a favor del sufragio universal (Plantada, nacido en 1839, es maestro, veterinario, escritor, inventor y motor de muchas iniciativas políticas catalanistas). Desde el 1848 hay una carretera que comunica Barcelona, pasando por Mollet, con Gerona y Portbou.

Farinera Moretó.
Tenería Moderna Franco Española (Pelleria).

En 1854 llega el primer ferrocarril, en la misma dirección; el 1862 comienza a funcionar la línea en San Juan de las Abadesas (más adelante llegaría a Puigcerdá) y en 1880 se le suma el tren del Calderí (que cierra en 1932). La proximidad del núcleo barcelonés y las buenas comunicaciones fomentan la llegada de las primeras fábricas. En 1891 llegan los hermanos Moretó empiezan con un aserradero, pero en 1895 instalan un molino para moler cereales, los orígenes de la actual Farinera Moretó. En 1897 comienza a funcionar la Tenería Moderna Franco Española, conocida como la Pelleria.

Cuando acaba el siglo, Mollet es un pueblo dedicado a la agricultura, con una incipiente industria, donde viven poco más de 2.000 habitantes, con algunos Mollet claves como Félix Ferran, nacido en 1814, introductor de mejoras para la agricultura y pionero en la replantación de viñedos con cepas americanas.

El siglo XX

Mollet estrena siglo con sus industrias más emblemáticas concentradas al lado de la vía férrea, donde se instalan por la abundancia de agua, porque se alejan de la agitación social y sindical de Barcelona, y porque disponen de mano de obra. Así, en 1900 se instala la fábrica textil de Can Fàbregas y en 1919 lo hace otra, Can Mulà, propiedad de Frederic Ros i Sallent, que invierte las rentas agrícolas también en el textil. Hasta los años sesenta, el sector industrial molletense gira alrededor de estas dos fábricas, más la Pelleria. De 1900 a 1940 la población se había multiplicado por tres.

Pero la mayoría de la gente aún vivía del campo. Los trabajadores de la industria compartían su actividad laboral con trabajos agrícolas y no todos los campesinos eran propietarios de las tierras que cultivaban, algunos lo hacían a cambio de una parte de la cosecha. En 1922 Feliu Tura y Pere Bonvilà promueven la creación de la Unión de Rabassaires, para defender el campesinado.

Durante el primer cuarto de siglo, el Ayuntamiento encarga al arquitecto municipal Domènec Sugrañes la planificación del crecimiento urbanístico del municipio, con la elaboración de un plano donde proyecta las áreas de crecimiento, las actividades comerciales y los servicios.

La gente organiza la asistencia con la creación de hermandades que tenían por objetivo la ayuda moral y material en caso de enfermedad. Algunas se habían fundado ya en el siglo XIX y se acabaron fusionando en 1933 en la Sociedad de Socorros Mutuos de Mollet. Han quedado en la memoria colectiva médicos como los doctores Duran, Tiffon, Puigcercós, Rosés o Vilaseca.

La población obrera molletense tuvo un considerable protagonismo social y político los años de la Segunda República y la Guerra Civil. En abril de 1931 ganan las candidaturas republicanas y se constituye el nuevo consistorio con Feliu Tura como alcalde. En octubre de 1934, Mollet participa en la huelga general contra la derechización del gobierno del Estado, el desenlace general es la suspensión del Estatuto y el encarcelamiento del Gobierno catalán. Feliu Tura, algunos concejales de ERC y miembros de la CNT de Mollet pasan por la cárcel. A partir de entonces, antiguos concejales de la época de la dictadura y algunos suplentes de las listas de la Liga Regionalista se hacen cargo del Ayuntamiento.

En las elecciones de febrero de 1936, gana de nuevo la izquierda, pero el 18 de julio los militares españoles se alzan contra la República y se inicia la Guerra Civil. Se crea un Comité de Milicias Antifascistas que agrupa todos los partidos y sindicatos del Frente de Izquierdas y octubre se constituye el Ayuntamiento con representantes de la Unión de Rabassaires, ERC, CNT, PSUC y POUM.

Se forman comités obreros en las grandes industrias; se colectivizan los oficios menestrales y la tierra, así como el teatro, el cine, las barberías y los hornos. Se crea una oficina de vivienda, las parejas de Mollet hacen uso del derecho de matrimonio civil, se favorece una enseñanza moderna y en catalán, se crea empleo en obras públicas... Durante la guerra, Mollet sufre la falta de alimentos, la llegada de refugiados y los bombardeos, el primero, el 8 de enero de 1938 en los Quatre Cantons, que mata 16 personas y hiere a muchas más, el segundo, el del 25 de enero de 1939, cuando aviones italianos bombardean la calle Berenguer III y la riera Seca: matan 8 personas y hieren a más. Dos días después, las tropas franquistas entran en Mollet y nombran alcalde al industrial Simeón Rabasa.

Con la implantación del nuevo régimen, cambia el marco político y social. Un centenar de soldados de Mollet habían muerto en el frente y otro centenar de personas se exilia, cerca de 120 personas pasan por cárceles y campos de concentración de España, cuatro más mueren en el campo de concentración de Mauthausen y el resultado de los juicios sumarísimos es de cuatro condenas a muerte, donde destaca el ex alcalde Josep Fortuny, que había sustituido Feliu Tura al frente de la alcaldía.

La penuria económica, la represión y la falta de libertades dominan el panorama. Una de las primeras tareas del nuevo Ayuntamiento es la depuración de los funcionarios municipales. La documentación pasa a ser escrita en castellano, se prohíbe el uso público del catalán, se incorpora el lenguaje y la simbología del nuevo régimen. El consistorio franquista comienza dos grandes obras: la cobertura del torrente Caganell, un foco de infecciones, que ya había planteado el Ayuntamiento republicano, y la construcción de la iglesia derruida, por lo que obligan a contribuciones económicas o en especie a todas familias. La nueva iglesia se inaugura el 14 de abril de 1941.

A inicios de los cincuenta, el movimiento migratorio comienza a crecer de forma espectacular: se pasa de los 6.000 habitantes a los 20.000 en 1970, en un crecimiento industrial, demográfico y urbanístico poco planificado, que atiende sólo la demanda urgente de vivienda y provoca la especulación del suelo, con nuevos núcleos periféricos masificados y degradados para absorber la avalancha de recién llegados.

Durante las primeras décadas de la dictadura, los ciudadanos de Mollet aprovechan los pequeños espacios de libertad, como el del Centro Parroquial, para hacer teatro, cine, boletines... A partir de 1964 se inaugura el Casal Cultural, promovido por Simeón Rabasa, con residencia de ancianos y biblioteca, que durante los años posteriores se convierte en un foco de actividades culturales y reivindicativas.

Los años sesenta, cerca del río Besós, se crean los polígonos industriales de Can Magre, Can Magarola y Can Prat. La crisis del textil de los años setenta provoca la diversificación de la industria, que se amplía, sobre todo, los sectores metalúrgico y químico. A inicios de los años setenta, el gobierno del Estado plantea la expropiación de unos 5 km2 de la zona rural de Gallecs, para hacer una gran ciudad. Expropian los terrenos, pero, por suerte, la ciudad no se lleva a cabo. Respecto a la enseñanza, para atender la fuerte demanda de escolarización, se crean nuevos centros escolares públicos y privados.

La dictadura de Franco continuaba, pero cada vez tenía más oposición. En el Centro y en el Casal, la juventud se organiza para hacer teatro, cine-fórum, recitales... La primera manifestación de esta época en Mollet es para pedir agua.

En 1975 Franco muere y Adolfo Suárez, un hombre surgido del régimen, se encarga de sacar adelante la transición. El 15 de junio de 1977 se encuentran las primeras elecciones democráticas, que gana la UCD, el partido de Adolfo Suárez. Entre 1975 y 1979, la efervescencia se extiende al entorno educativo, sindical, vecinal... Se lucha por el primer instituto de enseñanza secundaria y se avanza hacia la mejora de la calidad; Raimon y Lluís Llach hacen recitales de canción, se hace la primera Semana de Cultura Catalana, pasa la Marcha por la Libertad...

La lista del PSUC, encabezada por Anna Bosch, gana las primeras elecciones municipales en 1979, a quien sigue en la alcaldía Carme Coll, del mismo partido. Estos primeros años, se aprueba el Plan General de Urbanismo, que permite planificar el futuro de la ciudad, se detiene el proyecto de la macrociudad en Gallecs, se recuperan tradiciones y fiestas, se avanza en la renovación pedagógica y la implantación del catalán en la escuela y las clases de adultos hasta que los años ochenta se completa la red de centros escolares públicos.

En 1987 Montserrat Tura, del PSC, es elegida alcaldesa, cargo que ejerce hasta 2003. A principios de los años noventa se inaugura la Biblioteca Can Mulà, las pistas de atletismo y la Escuela de Música. La ciudad ya ha superado los 40.000 habitantes. En 1992 Mollet es la subsede de tiro de los Juegos Olímpicos de Barcelona, las instalaciones de la Escuela de Policía de Cataluña (actualmente, el Instituto de Seguridad Pública). Ese mismo año, el municipio fue declarado Ciutat Pubilla de la Sardana. En 1993 se conmemora el Milenario de la ciudad, en 1994 nace el Centre d'Estudis Molletans, en 1995 salen por primera vez en la Fiesta Mayor las Colles de Morats i Torrats, a principios de 1996 se inaugura el nuevo Mercado Municipal y en 1999 el Museo Abelló abre sus puertas. La construcción de la variante de la N-152 en 1990 facilita la transformación física de una buena parte de Mollet. La Illa de Can Mulà y Can Fàbregas son ejemplos de densidad y mezcla de usos.

El siglo XXI

El nuevo milenio se inicia con la inauguración del Complex Esportiu Ca n'Arimon, seguido del parque dels Colors, de Enric Miralles; de la Casa de la Vila con un mural de Brossa, de las primeras guarderías, de la inauguración del remodelado mercado viejo como espacio polivalente, de un mercado semanal potente que se hace cada martes ... Los últimos 15 años, Mollet ha desarrollado un modelo de ciudad compacta, con tres elementos que marcan y limitan el término municipal: la reserva del espacio de Gallecs, que limita al 50 % su desarrollo urbano, la práctica ocupación del suelo disponible para nuevos desarrollos, y la reducción del espacio como consecuencia de las infraestructuras de comunicación que la atraviesan.

Desde las empresas municipales EMFO, Mercamollet y Promosol se trabaja para crear empleo y promover la actividad económica y comercial. Gallecs es incluido en el Plan de Espacios de Interés Nacional (PEIN) y desde el Consorcio de Gallecs y la Asociación de Agricultores se promueve la agricultura ecológica y la recuperación de variedades tradicionales. En 2010 se inaugura un hospital de referencia para los pueblos vecinos y en 2011, finaliza la urbanización del polígono industrial y de servicios de La Farinera, un espacio de emplazamiento estratégico con una buena conectividad vial. El reto, como define el Plan Estratégico 2025, es poder impulsar una mayor actividad productiva basada en una renovación, diversificación y cualificación empresarial, donde Mollet lidere el entorno territorial del Baix Vallès.

El año 2011 pasan de 52.000 los habitantes de la ciudad. Hermanada con Rívoli ( Italia) desde 1986 y con Cinco Pinos ( Nicaragua) desde 1989, la ciudad reconoce el trabajo y el esfuerzo de sus molletanos ilustres Joan Abelló, Jordi Solé Tura, Josep Solà y Josep Maria Pou, y de muchos otros -que han recibido el agradecimiento de la ciudad en forma de distinciones cívicas- que de forma anónima y callada han contribuido a hacer de Mollet la ciudad que ahora es. Desde 2004, el alcalde de la ciudad es Josep Monràs.

Estos últimos años, Mollet ha sufrido un lavado de cara. Se han construido nuevos equipamientos la Tesorería General de la Seguridad Social o la comisaría de policía local, entre otros.

Además, ha sido distinguida por la Unión Europea con galardones como el European Green Leaf 2015, por su compromiso con el medio ambiente.

Al año siguiente, Viles Florides (una iniciativa que pone en valor la protección de los espacios verdes de las ciudades catalanas) distinguió a Mollet con 4 flores de honor, máxima distinción. Además, la rambla de Pompeu Fabra fue declarada como el mejor espacio público urbano de Cataluña durante el 2016.

También ha sido distinguida como Ciudad Europea del Deporte durante el 2017, gracias a sus políticas orientadas al deporte (la feria L'esport al carrer es una muestra).

El 22 de abril de 2017, Mollet se hermanó con Ravensburg ( Alemania)

Anualmente, en Mollet se celebran diferentes eventos de marcado carácter local, como la feria Mollet és fira o Mostra Internacional de Titelles de Mollet, entre otros.

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