Moisés José Azize

Moisés José Azize ( Hama,[1] Siria -entonces parte del Imperio Otomano-, 1 de enero de 189217 de noviembre de 1973) fue el padre de la colectividad de habla árabe en la Argentina.

Actividades

Las actividades de Mosés Azize comenzaron en Santiago del Estero, siguiendo después en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, en forma independiente bajo el rubro “Azize Hermanos”.

La forma despectiva en que eran verbal y materialmente tratados los árabes en ese entonces lo llevaron a la resolución, según sus propias palabras, “de trabajar incansablemente para alcanzar una posición económica, a la vez que ocupar todo el resto del tiempo para realizar mis sueños respecto a nuestra situación como colectividad: elevar el nivel moral y espiritual de nuestra gente y hacer comprender a los habitantes del país que somos buenos, trabajadores, honestos, y por sobre todo, amantes de la Argentina, en donde la libertad es patrimonio de todos”.

Así se ensanchan las actividades de Azize Hnos., que abrió sucursales en el interior y se instaló con sede central en Buenos Aires. En 1919 Moisés José Azize viajó a Nueva York y fundó la Azize Brothers Corporation Inc., a la que denominaría más tarde Dominion Textils Mills Inc. para adaptar su nombre a los usos locales. Después se mudó a Europa, donde estableció corresponsalías y oficinas de la empresa en varios países.

De regreso a Argentina, en sociedad con los señores Busader, fundó la firma Azize, Busader & Cía., la cual adquirió grandes extensiones de campo en el Neuquén, para la cría de ganado lanar.

Se acercaba el Centenario de la Revolución de Mayo y el joven Moisés Azize promueve en Córdoba un homenaje de la colectividad árabe al país que generosamente la albergaba.

Como consecuencia de este movimiento que contó con el entusiasmo y en muchos casos el sacrificio de todos (“en aquél tiempo éramos todos pobres”), el acto más importante realizado en la Provincia de Córdoba el 25 de mayo de 1910 en conmemoración del Centenario, fue la entrega de una magnífica placa de plata engarzada en mármol esculpido en manos del Gobernador, en presencia de las más altas autoridades provinciales, que fue precedido con un desfile en carrozas y a pie, del que participaron todas las colectividades extranjeras radicadas en la provincia, muchos ataviados con trajes típicos, según se lee en las crónicas de la época.

La placa, obra del extinto artista árabe Jorge Batica, fue colocada en el Hall de Honor de la Casa de Gobierno por disposición expresa del Gobernador (hoy Ministerio de Hacienda), donde actualmente se encuentra, “...testimoniando a las generaciones que los árabes han sido amantes del país desde sus primeros pasos, que ellos no dejan minorías molestas, que su incorporación es total”, como diría Moisés José Azize al recordar este acontecimiento unos cincuenta años después.

En 1917, el entonces Jefe de Policía de la Provincia de Santiago del Estero, envió una nota al Señor Moisés Azize para hacerle saber que sería el encargado de entregar a un agente de la repartición un reconocimiento por su actuación en un acto solemne y ante la tropa formada en el patio de la Casa de Gobierno. Esta se la hacía en su carácter de “miembro de la colonia Syria”. Más tarde Azize diría: “Era la primera vez que en el país se ha llamado correctamente, por una repartición oficial, a la colectividad por su real denominación: colonia Siria, en vez de turca...”. Comenzaban a oírse en el país las palabras sirio, libanés, árabe, que desplazarían al equívoco “turco” aplicado indistintamente a árabes, sirios, libaneses, griegos, rumanos, búlgaros, serbios y otros del cercano oriente.

En su continuo avance y expansión los miembros de la colectividad sentían la necesidad de operar a crédito con los bancos. Estos atendían mal a los “turcos” o en la mayoría de los casos no los atendían. Así surgió la idea de fundar un banco para la colectividad.

Su concreción fue una tarea titánica que tuvo en Moisés José Azize su nervio y motor. El Banco Sirio Libanés de Río de la Plata, primer banco árabe del mundo, abrió sus puertas al público el 30 de abril de 1925 y fue presidido en la mayor parte de sus cuarenta años de existencia por Don Moisés José Azize, quien renunció a su cargo en 1964 oponiéndose en forma vehemente a que el Banco -único en el mundo que en sus Estatutos, por disposición expresa de su fundador, destinaba un porcentaje de sus ingresos a obras de beneficencia- fuera enajenado, manifestando estar dispuesto a donar todas sus acciones al Hospital Sirio Libanés con la condición de que el Banco no cambie de nombre.

Para ayudar a atender las necesidades espirituales, contribuyó a la edificación de la primera Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquia de Siria en la Ciudad de Buenos Aires, y desde 1926 y por diez años fue Secretario General del Consejo Administrativo Ortodoxo.

Fundó en 1927 el Colegio Sirio Libanés incorporado. “En este Colegio, los alumnos podrán estudiar, además de las materias correspondientes a los programas de los establecimientos educacionales del estado, el idioma árabe y la historia de los árabes, contribuyendo con ello a ensanchar los horizontes de la cultura argentina...”, señaló Moisés Azize al colocarse la piedra fundamental, que apadrinó el presidente del Consejo Nacional de Educación. A la inauguración de su primer año del ciclo secundario asistió el Presidente de la Nación, y es Rector del Colegio el Ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación, Doctor Horacio Beccar Varela. Era la primera vez que un Presidente argentino concurría a una institución de la comunidad de habla árabe.

Para socorrer a los inmigrantes que llegaban a a playas y no se les permitía entrar o se les ponían tremendas dificultades para hacerlo (“la Constitución Nacional señala que ‘se fomentará la inmigración europea’, y los connacionales provienen del Asia Menor...”), fundó el Patronato Sirio Libanés de Protección al Inmigrante, en 1928. Después de cuatro años de esfuerzos el Patronato -por él presidido- logró que el gobierno concediera a los inmigrantes de origen árabe los mismos beneficios que recibían los de procedencia europea. Es de destacar que el Presidente de la Nación, Dr. Hipólito Yrigoyen, manifestó que “aceptaba gustoso” la presidencia honoraria de dicha institución.

Fundó en 1929 el Diario Sirio Libanés, a fin de remediar la falta de un vocero de la colectividad que contribuyera a difundir sus obras y promover su desarrollo.

Esta publicación fue la primera y única de edición bilingüe (en idioma árabe y castellano) y tirada diaria en toda América, a la que más de 165 instituciones de todo el país la distinguen designándola su órgano oficial.

Poco tiempo después inició sus ediciones orales, fundando la audición radial “La Hora Sirio-Libanesa”, transmitida en horarios centrales por diversas emisoras, y que constituyó la primera emisión radial de una comunidad de habla árabe emigrada en el mundo, y en la única que se irradiaba todos los días.

En un momento de crisis mundial y cuando era de imperiosa necesidad organizar las actividades mercantiles ante la avalancha de quebrantos que amenazaba la estabilidad de todos los valores, fundó en 1929 la Cámara de Comercio Sirio Libanesa en la República Argentina, (después llamada Cámara de Comercio Argentino-Arabe). Como órgano y vocero de la Cámara fundó la revista La Situación, de temática económico-financiera.

Con el fin de difundir las letras y poesía de los árabes, fundó en 1931 la Revista Oriental, de carácter literario, publicación editada a todo lujo en árabe y con artístico material gráfico. Con el mismo motivo, ofreció una velada en el Teatro Colón en 1932, en homenaje a la poesía árabe, a la que asisten el Presidente de la Nación, Agustín P. Justo y todo su gabinete, y las más destacadas personalidades culturales del país.

El Club Sirio Libanés “Honor y Patria” fue fundado por Moisés José Azize el 27 de mayo de 1932. Sin duda fue la obra que más notablemente contribuyó al conocimiento de la comunidad de habla árabe por la población argentina. En centenares de actos desfilaron por sus salones las más altas autoridades nacionales, eclesiásticas, políticas, diplomáticas, científicas, periodísticas, hombres de las letras y de las artes y de cuanta actividad de relevancia hubiera en el país. Suman también centenares las obras de bien público patrocinadas por el Club, que fue presidido por su fundador durante 32 años.

En lo que hace a la asistencia sanitaria, fundó los Servicios Médicos Siriolibaneses, con consultorios externos de atención gratuita. Asimismo colaboró con las obras del Hospital Sirio Libanés, cuya comisión lo designa consultor en sus momentos constitutivos, para asesorarla en su propósito de edificar el futuro Hospital.

Otras obras siguen en la trayectoria fecunda de Azize, quien quiso ver acrecentada la fraternidad con los pueblos americanos, en particular con el Argentina, al que ve en alguna forma semejante a los pueblos árabes: “...Hay una analogía abstracta, puro espíritu, floreciendo en la personalidad de argentinos y de árabes: prosapia de raza, orgullo de casta, blasón de familia...”.

Así fundó y presidió el Círculo de Confraternidad Interamericana y la filial argentina de All People's Association; fue vocal del Palacio de la Cultura Americana y socio protector de la Unión Social Americana. En el Instituto Económico Interamericano es Subdirector General del organismo asesor “Estudio de la Economía Interamericana: Cambios y Régimen recíproco”.

Fue Presidente de la Asociación Argentina Pro-Arte Juvenil, Fundador y Vicepresidente del Instituto Cultural Argentino-Hispano-Arabe, Vicepresidente de la Filarmónica Santa Cecilia, Tesorero de la Filarmónica Metropolitana, Miembro Fundador y Vocal del Instituto Argentino de Estudios Orientales, Consejero Honorario de la Asociación Cultural del Levante, Socio Vitalicio del Museo Social Argentino, Miembro Honorario de la Liga Esperantista Argentina, del Instituto Cultural Argentino-Mexicano y del Salón de Artes y Letras Argentino-Uruguayo, Miembro del Directorio de la Junta Argentina de Aviación y de la Biblioteca Argentina para Ciegos.

En 1938 mandó traer de Siria una importante cantidad de obras de Derecho Oriental, que las dona al Colegio de Abogados de Buenos Aires, para incrementar su bibliografía de derecho internacional y derecho comparado.

La Biblioteca Nacional también fue permanente receptora de sus donaciones, en su afán de difundir la literatura y la poesía de los árabes.

En 1964 donó al Jockey Club de Buenos Aires una pieza bibliográfica de extraordinario valor: el Diccionario Español-Arabe-Latín, editado en España en 1747. De esta obra sólo existen en el mundo dos ejemplares. “He rehusado enviarlo a la Biblioteca de Damasco (Siria) por considerar que las cosas buenas que han tenido la suerte de entrar en el territorio argentino, deben quedarse como patrimonio de la Argentina”.

Instituciones sociales, deportivas y benéficas lo cuentan entre sus miembros conspicuos: Vocal de la Comisión Central de la Campaña de la Biblioteca Argentina para Ciegos, miembro de la Comisión de Honor de la Cruz de Ayuda Gaucha, Presidente del Hogar Policial de la Comisaría 15ª, Presidente de la Comisión Pro-Movilidad de la Comisaría 1ª, Socio del Jockey Club, Socio Vitalicio de la Asociación Cristiana de Jóvenes, del Tiro Federal Argentino, de la Casa de Galicia, del Club de Regatas La Marina, de la Asociación Deportiva del Comercio y la Industria, del Círculo de la Prensa; Socio del Club Hípico Argentino, del Club de Gimnasia y Esgrima, del Club de Regatas América y de muchas otras instituciones de la Capital Federal y del Interior.

Varias entidades lo nombraron Presidente Honorario: el Club Honor y Patria, la Sociedad Sirio-Libanesa de Beneficencia de Banfield, el Centro Ortodoxo de Mendoza, la Sociedad Juventud Sirio Libanesa de La Rioja, el Centro Recreativo y Cultural de la Juventud Árabe de Tartagal (Salta), el Club Atlético Unión Sirio Libanesa de Embarcación (Salta), la Sociedad la Reacción Siria de Beneficencia de Banfield, la Sociedad Sirio Libanesa de Santiago del Estero, el Club Atlético Sirio Libanés de Buenos Aires, el Club Juventud Sirio Libanesa de Jujuy. Miembro Honorario de la Sociedad Sirio-Libanesa de Asunción (República del Paraguay), del Club Social Sirio de La Quiaca (Jujuy), de la Sociedad Sirio Libanesa de Tucumán.

Asimismo hizo llegar donaciones y contribuciones a numerosas instituciones, como el Asilo de Niños Ramón L. Falcón, Hospital Sirio Libanés, Biblioteca Gral. San Martín de Santiago del Estero, Asistencia Social del Cardíaco, Federación Círculo Católico de Obreros, Asociación Catamarca, Familias Víctimas de la catástrofe del Riachuelo (1930), Biblioteca Circulante Sarmiento, Familias Víctimas de la catástrofe de Mendoza (1934), Comisión Pro-Reconstrucción de la Casa Sirio Libanesa de San Juan (1944), Biblioteca Argentina parta Ciegos, Confederación Social Americana, además de una interminable lista de asociaciones de bien público y culturales.

Así colaboró con la Campaña Pro-Aviación Siria y con el Comité Pro-Damnificados de las inundaciones en Siria, y donó la construcción de una casa en su ciudad natal, Hama, para ser destinada a Club y lugar de reuniones del Obispado Ortodoxo de esa localidad.

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