Mitología muisca

Monumento a Bochica, héroe civilizador (y/o dios) de los muiscas, en Cuítiva ( Boyacá).

La mitología muisca comprende las creencias, mitos y leyendas de carácter politeísta, animista y panteísta que hacen parte de la religión muisca. Las creencias de los muiscas no se basan en una revelación divina; han sido transmitidas desde aproximadamente el siglo VI a. C. hasta la actualidad por medio de relatos orales, y el conocimiento de sus historias más antiguas se ha conservado gracias a las Crónicas de Indias escritas por los españoles durante y después del proceso de cristianización.

Por otra parte, el folclore y la tradición popular ha mantenido buena parte de la mitología muisca, que han sido revitalizada y reinventada por movimientos afines al neopaganismo muisca. También ha servido de inspiración en la literatura y el teatro, entre otras artes.

Los nueve Bxogonoa

Unquyquienxie

La primera edad del mundo (Bxogonoa ata)[3]

Sas Quyhynuca

Pectoral muisca de oro que representa a las dos aves "tymanso" que salieron del interior de Chiminigagua para crear a los dioses primordiales.

La segunda edad del mundo (Bxogonoa boza) es llamada Sas Quyhynuca, o Sas Quyhyna, que significa "antes de todo" (literalmente, "antes antes").[5]

Chiminigaghoa le dio a Chiminigagua dos semillas de quinua, y Bagüe le dio cuatro semillas de maíz de distintos colores. Después, del interior de Chiminigagua salieron dos aves negras llamadas tymanso, un macho y una hembra, de cuyos picos salieron unos rayos de luz que esparcieron por todo el Universo. La tymanso hembra llevaba las semillas de maíz en su pico, y el tymanso macho las de quinua. Primero salió la tymanso hembra, que dio una vuelta en espiral, surcando la inmensidad, y arrojó la semilla de maíz negro, llamado aba chyscamuy; y Chiminigagua sopló sobre la semilla una parte de su fihizca, es decir, de su aliento, y así se formó el remolino del Norte, del que nació Hicha, la diosa de la tierra. Después, la tymanso dio una segunda vuelta en espiral y arrojó la semilla de maíz amarillo, llamado aba tyba, y Chiminigagua sopló una parte de su fihizca sobre la semilla y así se formó el torbellino del Este, del que nació Fiba, el dios del aire y del viento. Luego, la tymanso dio una tercera vuelta en espiral y arrojó la semilla de maíz blanco, llamado aba fuquie pquyhyza, y Chiminigagua sopló una parte de su fihizca sobre la semilla, y así se formó el torbellino del Sur, del que nació Gata, el dios del fuego. Finalmente, la tymanso dio una cuarta vuelta en espiral y arrojó la semilla de maíz rojo, llamado aba sasamuy, y al soplar Chiminigagua una parte de su fihizca sobre la semilla, se formó el torbellino del Oeste, del que nació Sie, la diosa del agua.[6]

Después salió el tymanso macho, y luego de dar una vuelta en espiral por la inmensidad esparció las dos semillas de quinua al interior de Tomsa. Y Chiminigagua sopló una parte de su fihizca sobre las semillas de quinua, y al hacerlo nacieron Nyiagena, dios del oro y de lo que está arriba, y Chuecutagua, diosa de las esmeraldas y de lo que está abajo.[7]

Zaita Caguequa

La tercera edad del mundo (Bxogonoa mica) es llamada Zaita Caguequa, o simplemente Zaita, que significa "lo que existió al principio del Universo".[8] En esta edad, los dioses dieron forma a Quyca ("el Mundo"), a Guatquyca ("el mundo de arriba") y a Tynaquyca ("el mundo de abajo"), y bajo Muysquyca ("la tierra de los muiscas") pusieron grandes troncos de guayacán. Después, los dioses primordiales iniciaron una danza ceremonial alrededor de Tomsa, en cuya concavidad escupió cada uno una parte de su fihizca. Cuando el Tomsa estuvo lleno, se batió con una chuia hasta que estuvo en su punto.

Luego de un tiempo, comenzaron a nacer del Tomsa los dioses gigantes. El primero fue Chaquen, dios de los límites y de los términos que preside las peregrinaciones, las ceremonias, las fiestas sagradas y la guerra. El segundo fue Nemcatacoa, también llamado Fo, dios de la embriaguez, la irreverencia, la música y la danza. El tercero fue Guahaioque, dios de la muerte. La cuarta fue Fahaoa, diosa de la neblina y de las nubes. La quinta fue Hichu, diosa del hielo y de la nieve. El sexto fue Pquahaza, dios del rayo. El séptimo fue Cuchavira, dios de la medicina y del arcoíris, mediador entre dioses y hombres. A él lo invocaban las mujeres cuando entraban en labores de parto. El octavo fue Chibchachum, también llamado Chibchacum, dios protector de los muiscas, y en especial de los gobernantes y de los comerciantes.

Zaitania

La cuarta edad del mundo (Bxogonoa muyhyca) es llamada Zaitania, que significa "antiquísimamente".[9] En esa edad, Chibchacum plantó en la tierra dos semillas: una de quinua y otra de maíz. Sobre cada una infundió parte de su fihizca (aliento). De la semilla de quinua nació un hombre de piel dorada, al que Chibchacum llamó Sua; y de la semilla de maíz nació una mujer de piel plateada, a la que Chibchacum llamó Chie. Eran muy fuertes y tuvieron una larga vida, pero, después de muchos Bxogonoas (eras), cuando estaban a punto de morir, Chibchacum se compadeció de ellos y decidió inmortalizarlos. A Sua lo convirtió en el dios del Sol, y a Chie en la diosa de la Luna.

Sasbequia

Escultura que representa a Bachué, la madre de los muiscas, transformándose en serpiente.
Tunjos muiscas de serpientes.

La quinta edad del mundo (Bxogonoa hyzca) es llamada Sasbequia, que significa "antiguamente", "más tiempo que el pasado". Durante esta edad, Chibchachum hizo dos figuritas de barro, y las arrojó a la Laguna de Iguaque. Tiempo después, salió de la laguna una mujer llamada Bachué, a la que los muiscas se refieren afectuosamente como Furachogue ("mujer buena"). Bachué llevaba de la mano a un niño de tres años,. Cuando este niño creció, copuló con Bachué y tuvieron muchos hijos, a los que les enseñaron a honrar a los dioses. Mucho tiempo después, cuando Bachué y su esposo habían envejecido, se transformaron en dos grandes serpientes y volvieron a la Laguna de Iguaque, internándose en lo profundo de las aguas.[10]

Fanzaquia

La sexta edad del mundo (Bxogonoa taa) es llamada Fanzaquia, que significa "antiguamente", "hace mucho tiempo". Durante esa edad, los muiscas habían olvidado las buenas enseñanzas de Bachué. Vivían aconsejados por una mujer de extraña belleza llamada Huitaca, hija de la diosa Chie. Huitaca les aconsejaba vivir en la lujuria, el libertinaje, las fiestas y las borracheras. Pero además, les inducía a blasfemar contra el dios Chibchacum, por lo que éste se indignó al punto de que decidió castigar a los muiscas con una gran inundación.

Chibchachum hizo nacer los ríos Sopó y Tivitó, cuyos caudales unió al río Funza ( río Bogotá) hasta que la sabana quedó completamente inundada. En ese momento, cuando todo parecía perdido para los muiscas, llegó del Oriente un hombre de piel blanca, con barba igualmente blanca, llamado Bochica, quien con un báculo de oro, al lanzarlo hacia unas rocas, abrió una salida para el agua, el Salto del Tequendama, de modo que la Sabana de Bogotá quedó libre de la inundación. Bochica, para castigar a Huitaca, la convirtió en una lechuza, y a Chibchachum lo condenó a cargar la tierra sobre sus hombros, por lo que cada vez que cambia de hombro para descansar, la tierra tiembla.[11]

Bochica, también conocido por otros nombres como Nemquerequeteba o Zuhe, recorrió gran parte del territorio muisca predicando doctrinas morales y enseñando las artes de la civilización, hasta que llegó a Suamox ( Sogamoso), donde estableció el Zybyn sagrado de Iraca, y dejó allí a su sucesor. Poco antes de morir, fue trasladado al cielo, y desde entonces Suamox fue considerada una tierra santa, y las reliquias que dejó Bochica, como una huella de su pie, fueron veneradas por los muiscas.

Sasia

La séptima edad del mundo (Bxogonoa cuhupqua) es llamada Sasia, que significa "antiguamente". En esa edad se establecieron los sucesores de Bochica y los Zipas y Zaques míticos. A esta edad corresponden personajes como Goranchacha (el Hijo del Sol), Hunzahúa, Tomagata (el "Cacique Rabón"), Tutasúa, Menquetá y Meicuchuca, entre otros.

Fanxie

La octava edad del mundo (Bxogonoa suhuza) es llamada Fanxie, que significa "todavía",[12] y corresponde a los tiempos modernos, incluyendo a los últimos Zipas y Zaques, así como a los gobernantes de Iraca y Tundama que estaban al momento de la llegada de los españoles.

Fasynga

La novena edad del mundo (Bxogonoa aca) es llamada Fasynga, que quiere decir "el futuro",[14]

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