Mitología finesa

Ilmarinen, figura principal del panteón finés hasta la ascensión de su hermano Ukko y desde entonces dios de los artesanos, fabricando el Sampo. Akseli Gallen-Kallela: Fabricación del Sampo (Sammon tantoa, 1893).

La mitología finesa es la que comprende las creencias de los pueblos fineses antes de su cristianización. Poseía muchas características comunes con su pueblo vecino más emparentado desde el punto de vista étnico y lingüístico, los estonios, así como sus vecinos no urálicos, es decir los pueblos bálticos y escandinavos. Muchos de estos mitos estaban también estrechamente relacionados con otros pueblos urálicos, como los samis.

La mitología finesa sobrevivió en forma de tradiciones orales de poemas cantados míticos y folclore hasta bien entrado el siglo XIX.

Aunque la influencia progresiva de las culturas circundantes fue conllevado a la superascensión de un dios del cielo de manera monolastrística, el dios padre Ukko (“anciano”, en finés), era originalmente sólo un espíritu de la Naturaleza como todos los otros. El animal más sagrado, cuyo nombre real no era nunca pronunciado en voz alta, era el oso, el cual era visto como la encarnación de los antepasados, razón por la que era llamado por muchos eufemismos: mesikämmen (“pata de miel”), otso (“frente amplia”), kontio (“habitante de la tierra”).

Estudio de la mitología finesa e historia religiosa

Mikael Agricola, obispo, reformador protestante y misionero finés, quien redactó los primeros testimonios sobre la mitología finesa.

La primera mención de las creencias del pueblo finés fue hecha por el obispo y reformador luterano Mikael Agricola en el prefacio de su traducción al finés de los salmos, publicada en 1551.[4]

La obra Mythologia Fennica, de Cristfried Ganander, publicada en 1789, fue la primera incursión erudita laica en la mitología finesa. En el siglo XIX, las investigaciones sobre el folclore finés se intensificaron. Eruditos como Elias Lönnrot, J.F. Cajan, M.A. Castrén, y D.E.D Europaues viajaron alrededor de Finlandia poniendo por escrito la poesía popular cantada en forma de runo (poema) cantados. A partir de este material, Lönnrot editó el Kalevala y el Kanteletar. Esta poesía popular recolectada en el siglo XIX constaba preponderantemente de las creencias paganas finesas previas a la cristianización, y permitió a los eruditos estudiar la mitología finesa con más detalle.