Misioneros del Espíritu Santo

La Venerable Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida, laica, mística mexicana, esposa y madre de familia, es la inspiradora de las cinco Obras de la Cruz. Con el paso del tiempo, Dios le dio a conocer, que la quinta obra serían los Misioneros del Espíritu Santo, es por esto, que tras encontrarse con el Venerable Siervo de Dios P. Félix de Jesús Rougier, el 4 de febrero de 1903, ambos empezaron a trabajar por la nueva Congregación, la cual, se fundaría 10 años después.

Ambos fundadores, se encuentra en proceso de beatificación. Los dos han sido declarados "Venerables", sin embargo, el proceso continúa avanzando en Roma.

Fundación

El 25 de diciembre de 1914, en la extinta Capilla de las Rosas del Tepeyac, nació para la Iglesia y el mundo, la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo. En plena persecución religiosa y tiempos revolucionarios, nacía una nueva Congregación. En la fundación, desde luego, estuvieron presentes el P. Félix Rougier y la Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida, al igual que Moisés Lira Serafín (el primer novicio de la Congregación) y Monseñor Ramón Ibarra y González, Primer Arzobispo de Puebla, quien presidió la celebración, además de un reducido número de invitados.

el P. Félix Rougier Olanier tuvo que enfrentarse a muchos desafíos, entre ellos, la persecución religiosa, para poder conseguir nuevas vocaciones. Por iniciativa de Monseñor Ramón Ibarra y González, los primeros Misioneros del Espíritu Santo se establecieron en la humilde casa de los "Tepalcates", en la cual, se hospedaban los peregrinos que iban rumbo a la Basílica de Guadalupe.

Con una fe infatigable, el P. Félix de Jesús, abrió el primer noviciado, contando únicamente con un solo novicio, es decir, con el Hno. Moisés Lira Serafin quien, más tarde, se convertiría en el fundador de las Misioneras de la Caridad de María Inmaculada. A pesar de la falta de vocaciones, el P. Domingo Martínez, también se unió a la naciente Congregación, después de solicitar los permisos pertinentes.

Fue hasta el año de 1917, cuando llegó una nueva oleada de vocaciones, las cuales, permitieron el desarrollo de la Congregación, pues el noviciado empezó a tener un número creciente de jóvenes entusiastas y decididos. Ciertamente, esta nueva oleada de vocaciones, fue resultado del gran trabajo vocacional del P. Félix, es decir, de las visitas que él realizó a varias ciudades de la República, con el fin de dar a conocer el carisma y misión de la nueva obra.

El 10 de enero de 1938, falleció el Venerable P. Félix de Jesús Rougier, quedando como nuevo Superior General, el R.P. Edmundo Iturbide fundador de dos congregaciones religiosas femeninas (las misioneras de Jesús sacerdote y las Hermanas de la Vera Cruz Hijas de la Iglesia) quién, a su vez, fue sucedido por el P. Ángel Oñate.

A pesar de las dificultades, la Congregación ha seguido adelante con un fuerte compromiso, principalmente, con la santidad de los sacerdotes y consagrados, seguido por un fuerte trabajo en favor de la santificación de los laicos y de la pastoral juvenil, a través de la dirección espiritual, una fuerte vida litúrgica, la atención y acompañamiento a grupos y movimientos y la predicación de retiros y ejercicios espirituales; todo esto conforme al carisma y misión que les son propios según el carisma fundacional y las constituciones y determinaciones de la obra.

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