Misil balístico intercontinental

ICBM Misil Minuteman III en el lanzamiento.

Un misil balístico intercontinental o ICBM (Inter-Continental Ballistic Missile, por sus siglas en inglés) es un misil de largo alcance, más de 5500 kilómetros,[1] que usa una trayectoria balística que implica un importante ascenso y descenso, incluyendo trayectorias suborbitales y parcialmente orbitales, desarrollándose a lo largo de la carrera espacial. Un ICBM se diferencia de otros misiles balísticos como los IRBM (Intermediate Range Ballistic Missile, «misil balístico de medio alcance») o los SRBM (Short Range Ballistic Missile, misil balístico de corto alcance) principalmente en el alcance. El alcance máximo de un ICBM está delimitado por los pactos de control de armas que prohíben vuelos orbitales o parcialmente orbitales.

Actualmente, sólo cuatro países tienen sistemas de misiles balísticos intercontinentales: Estados Unidos, Rusia, China y Corea del Norte. Francia dispone de IRBM de muy largo alcance y está finalizando el desarrollo de un ICBM de lanzamiento submarino ( misil balístico intercontinental para submarinos). India se encuentra también en los estados finales de desarrollo de un ICBM propio. A partir de las pruebas misilísticas realizadas hasta el momento, se infiere que Corea del Norte tiene un programa de desarrollo e investigación de estas armas relativamente avanzado, especulándose con que podría realizar un ensayo con un prototipo de largo alcance y capacidad nuclear próximamente. En general, cualquier país capaz de colocar un ingenio en el espacio podría desarrollar un ICBM en breve periodo de tiempo.

Historia

Segunda Guerra Mundial

Sus orígenes se remontan a la Segunda Guerra Mundial, con el primer cohete V-2 balístico (Vergeltungswaffe, «arma de represalia» en alemán) creado por Wernher von Braun en la Alemania nacionalsocialista para bombardear Inglaterra. Partiendo de este modelo, se intentó diseñar un misil capaz de bombardear Nueva York y otras ciudades de la Costa Este, el Projekt Amerika, bajo la dirección de Wernher von Braun. El misil A9/A10 inicialmente iba a ser guiado por radio, pero fue modificado para ser una nave pilotada tras el fracaso de la Operación Elster. La segunda etapa del misil A9/A10 se prueba un par de veces en enero y febrero de 1945.

Guerra Fría

Después de la guerra, Estados Unidos y la Unión Soviética recopilaron científicos y diseños alemanes a través de la Operación Paperclip (EE. UU.) y Osoaviakhim (URSS).[2] Gracias a esta ayuda en la URSS, Serguéi Koroliov construyó el cohete R-7 en los años 1950 y el 4 de octubre de 1957 puso en órbita el primer satélite artificial Sputnik con un misil de mayor alcance, que podía alcanzar el territorio continental de América y todos los países de Europa. Estados Unidos entonces aceleró su carrera para obtener un misil ICBM y lanzó el primer misil ATLAS en 1957, la primera lanzadera espacial del país, dando inicio a la Carrera espacial contra la Unión Soviética.

Los primeros misiles balísticos intercontinentales, los soviéticos R-7, R-9, y los estadounidenses Atlas y Titan-I, utilizaban combustible propergoles criogénicos. Esto condicionaba su empleo ya que los propergoles solo se podían almacenar en el misil durante un corto periodo de tiempo, luego debían ser retirados y la recarga de combustible se demoraba varias horas.

La siguiente mejora fue el empleo de combustibles propergoles, que se pudieran almacenar a temperatura ambiente, generalmente hipergólicos. Pero las dificultades de manipulación de estas sustancias tóxicas y corrosivas, incluyendo fugas y explosiones en los silos de lanzamiento subterráneo de los misiles Titan-II, condujo a su sustitución casi universal por nuevos cohetes ICBM de combustible sólido.

Estas generaciones de misiles ICBM fueron la génesis de los sistemas de lanzamiento de los ingenieros espaciales, durante la carrera espacial de la Guerra Fría. Como ejemplos sirvan los primeros misiles Atlas, los Delta, los Redstone, los Titan, los R-7 y los Protón, algunos de los cuales se usan actualmente para llevar satélites a sus órbitas. Los modernos misiles ICBM tienden a ser más pequeños, livianos y potentes que sus antecesores, ya que se ha logrado mejorar la precisión, hacer más pequeñas y ligeras las ojivas balísticas, que transportan múltiples conos nucleares, los equipos electrónicos de navegación y dirección, y se usan los nuevos combustibles sólidos, haciéndolos más eficientes para la carga militar y menos útiles como vehículos orbitales de lanzamiento de satélites artificiales, aunque recientemente Rusia ofrece un programa de lanzamiento de satélites civiles, desde misiles ICBM lanzados desde un silo subterráneo, antes de ser desmantelados y retirados de servicio.

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