Milicia confederal

Bandera de la CNT-FAI.

La milicia confederal fue una milicia popular, organizada durante la guerra civil española por las organizaciones del movimiento libertario en España: la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL). Estas milicias tuvieron un importante papel en la revolución social española de 1936. No fueron las únicas, ya que en esta revolución jugaron un papel menor (aunque importante en la guerra) otras milicias obreras pertenecientes a otras organizaciones, partidos y sindicatos (como las del Partido Obrero de Unificación Marxista, las del Partido Sindicalista o las de la Unión General de Trabajadores (España) en varios lugares). Tras el golpe de Estado de julio de 1936 se formaron, en las zonas donde fracasó la sublevación, grupos armados de voluntarios civiles organizados por los partidos políticos y los sindicatos que se unieron a los restos de las unidades regulares del ejército y las fuerzas de seguridad estatales que permanecieron fieles a la República:

Durante el periodo de las milicias, la práctica desaparición de cualquier sector del ejército, fiel al gobierno y el fermento revolucionario que se estaba desarrollando por todo el país, fueron las causas de la rápida aparición de un improvisado ejército de voluntarios, dispuestos a terminar con los últimos reductos de los sublevados. Las estimaciones más ajustadas hablan de más de 100.000 milicianos en todo el país. La mitad de ellos pertenecían a los sindicatos de la CNT, 30.000 a la UGT, 10.000 al Partido Comunista, 5.000 al POUM (en su mayor parte, en Cataluña). A las milicias obreras se unió un contingente de 12.000 guardias de asalto, algunos centenares de guardias civiles, algunos miles de soldados y apenas 200 oficiales del antiguo ejército.

P. Broué, E. Témine, La révolution et la guerre d'Espagne, 1961[1]

La formación típica de estas milicias fue la columna. Las fuerzas de ambos contendientes en la guerra (sublevados y republicanos) utilizaron esta formación durante los primeros compases de la guerra. Conforme iba avanzando la guerra las milicias se fueron transformando progresivamente en ejércitos compactos, coordinados y con un mando único.

Los Comités de Defensa de la CNT

El origen de las milicias de la CNT en la Guerra Civil Española está en los Comités de Defensa. Estos comités eran la organización militar clandestina de la CNT, financiada por los sindicatos y su acción estaba subordinada a estos. Su antecedente histórico son los diferentes grupos de acción, como Los Solidarios, que lucharon contra el pistolerismo de la patronal entre 1917 y 1923.

Las funciones esenciales de los comités de defensa eran dos: armas e intendencia, en el sentido amplio de la palabra. Los comités de defensa podían considerarse como la continuidad, reorganización y extensión de los grupos de acción y autodefensa armada de los años del pistolerismo (1917-1923).[2]

No fueron la única milicia clandestina existente durante la República. El Partido Comunista había formado las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas a partir de 1934. En el Bando Nacional los Requetés (milicias carlistas) llegaron a organizar desfiles paramilitares en algunas ciudades, como en Sevilla el 15 de abril de 1934. Las fuerzas de la falange intentaron imitar la estrategia de la tensión utilizada por Mussolini en Italia. En tiempos de una gran violencia política casi todas las fuerzas políticas tenían milicias paramilitares.

Los Comités de Defensa fueron sustituidos, en agosto, por las Patrullas de Control que actuaban a las órdenes del Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña. Los comités de defensa fueron reactivados en mayo de 1937.

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