Milagro económico alemán

El término «milagro económico alemán» (en alemán, Wirtschaftswunder, milagro económico) fue usado por primera vez en el periódico británico The Times en 1950 y describe la rápida reconstrucción y desarrollo de las economías de Alemania Occidental y Austria después de la Segunda Guerra Mundial, en parte gracias al Plan Marshall para Europa provocado por el temor de que pudieran darse las mismas condiciones que se dieron para Alemania en el período de entre guerras (1919-1939).

Comenzó con el reemplazo del antiguo Reichsmark con el marco alemán como moneda en Alemania y con el chelín austriaco en Austria, fue un periodo duradero de baja inflación y rápido crecimiento industrial bajo el gobierno del canciller Konrad Adenauer y su ministro de finanzas Ludwig Erhard, quien es conocido como el autor del fenómeno.[1]

En Austria la ayuda externa, y el desarrollo de prácticas eficientes y la naciente industria originaron u proceso similar. Esta era de desarrollo económico hizo que unas naciones devastadas después de la guerra se transformaran en países económicamente desarrollados. Con la fundación del Mercado Común Europeo, el crecimiento de Alemania contrastó aún más con las dificultades económicas de Inglaterra.

Historia

Antecedentes

Ensamblaje del Volkswagen Escarabajo en Alemania Occidental.

En la década del 20, Alemania fue una de las naciones más afectadas por la crisis, tras la implantación de politicas económicas liberales durante la etapa de Weimar se sucederian periodicas crisis que desatarian una hiperinflación y desempleo masivo.

El primer antecedente de “milagro económico” alemán de los años 30, consiguió aumentar el PIB en un 50% y atajar el desempleo en un periodo de cinco años dado que Alemania pasó de 6 millones de desempleados en 1932 (43,8% de tasa de paro) a menos de 800.000 parados (12%) en 1936.

La recuperación del empleo fue Hjalmar Schacht, el anterior presidente del Reichsbank (Banco Central de Alemania) desde 1923 a 1930. Durante este periodo, se atajó de un plumazo la hiperinflación alemana en de los años 20.

Una vez aliviadas las cuentas públicas con este paso, se puso en marcha el Programa Reinhardt, que era una especie de réplica del New Deal o una especie de Plan E gigante mediante el desarrollo de la infraestructuras públicas como las autopistas, redes de ferrocarriles, canales, obras hidráulicas y energéticas y un pack de incentivos para la inversión empresarial y la creación y desarrollo de la industria militar.

Años más tarde al finalizar la guerra en el teatro europeo durante primavera de 1945, Alemania y Austria quedaron devastadas por la guerra y Alemania fue ocupada militarmente.Los ocupantes, lejos de ‘liberar’ a los alemanes de su terrible dictadura, se dedicaron a humillar y castigar a la población. Incluso el secretario de guerra de Estados Unidos, John Foster Dulles, sostenía que la única fórmula para ese pueblo era regresarlo a su etapa preindustrial y mantenerlo allí por siempre. [2]

La economía alemana se encontraba en ruinas como consecuencia de la destrucción que había experimentado durante la Segunda guerra mundial. Al desastre de un país cuya población carecía de alimentos, viviendas y trabajo, venían a sumarse las graves consecuencias de una avalancha de millones de seres humanos, se necesitaban 3,9 millones de unidades de vivienda, se tenía que cuidar de las víctimas de guerra, 600 mil niños vivían en establecimientos públicos, las industrias no tenían capital para llevar adelante la restauración necesaria ni para acumular reservas para los períodos de recesión económica, el Reichsmark, era rechazado en las transacciones económicas y proliferaba el trueque. El acaparamiento de los productos más fundamentales, el mercado negro, la especulación y la corrupción formaban parte de la miseria que día a día tenía que vivir el pueblo alemán. Esta situación se agravaba más ante la total incertidumbre con respecto al futuro político del país, lo cual desestimulaba cualquier posible intervención.

Schiller, seguidor de Erhard. ministro alemán de finanzas adoptó un enfoque keynesiano al estilo alemán, él trajo a sus nuevas tareas la convicción inamovible de que el gobierno tenía la obligación y la capacidad de formar tendencias económicas y de alisarlas hacia fuera e incluso de eliminar el ciclo de negocio. Alemania no solo logró recuperarse de los daños ocasionados, sino que en muchos ámbitos se pudo avanzar extraordinariamente, superando incluso a otros países, como resultado de las políticas que a partir de 1948 aplicó en ese país La fórmula elegida por Schiller fue el Globalsteuerung, o dirección global, un proceso por el cual el gobierno no intervendría en los detalles de la economía pero establecería las amplias pautas que fomentarían crecimiento no inflacionario e ininterrumpido.[4]

En el sistema financiero fue compuesto por cooperativas financieras y poderosos bancos públicos que se encargan de que el crédito alcance a todos sin que importe el tamaño de la firma.[5]​ Entre 1950 y 1964 el PNB se multiplicó por tres, el mayor avance de los países europeos, aunque no tan rápido como el de Japón. La veloz recuperación económica combinó el alto grado de concentración, el dirigismo estatal y la notable productividad de la fuerza de trabajo. En cierto sentido, la Alemania de posguerra contó con los recursos generados por la política de los nazis. Muchos de los directivos y planificadores que ocuparon puestos importantes en empresas y cargos de gobierno habían iniciado su carrera bajo el mandato de Hitler, e introdujeron las prácticas de planificación. Tanto las empresas afectadas en su rentabilidad (carbón, acero) como aquellas en crecimiento (química, electrónica) llegaron a importantes acuerdos para programar sus inversiones. La banca también favorecía la planificación económica, en virtud de su presencia como accionista de las grandes empresas.

El Estado asumió una destacada gravitación en la escena económica: en los años sesenta controlaba alrededor del 40 % de la minería del hierro y el carbón, el 62 % de las empresas de electricidad, el 72 % de la industria del aluminio, el 60 % de todos los institutos de crédito, y el Banco Federal. Tuvo además un destacado papel en la planificación, especialmente a través de los programas de crédito destinados a reanimar sectores considerados claves.

Bajo la presión de la competencia del exterior, especialmente del Mercado Común Europeo. En la siderurgia se destacó Thyssen, Krupp, Hoescht y Mannesmann aportaron las tres cuartas partes del total de la producción; la química se desarrolló sobre grupos empresariales: Basf, Hoescht y Bayer.

Entre 1946 y 1952 la vida del SPD se desarrolló alrededor de la personalidad de Kurt Schumacher, quien había pasado los últimos doce años de su vida en prisión. Schumacher pensaba que la democracia alemana, o llegaba a ser socialista, o dejaría de existir. Reafirmó las principales ideas marxistas que inspiraban el programa del partido, pero de un modo más secular y marcando diferencias con el comunismo. [6]

Plan Marshall

En medio de tal situación, dos hechos vinieron a salvar a Alemania: El Plan Marshall y las reformas de Erhard. Tan exitosa resultó esta combinación que de ella surgió el “Milagro Económico” que todavía hoy es motivo de estudio para la economía. Las mencionadas reformas incluyeron entre otras disposiciones, la creación de una nueva moneda, el Deutsche Mark el 20 de junio de 1948, que vino a sustituir al desacreditado Reicshmark.

División de Alemania

Vista de la gran fábrica de automóviles de la alemana Volkswagen en Wolfsburgo, Alemania Occidental (RFA), en agosto de 1973

A partir de 1949, Alemania fue dividida en dos naciones, la República Federal de Alemania, y la República Democrática Alemana, más conocidas como Alemania Occidental y Alemania Oriental, respectivamente. Ambas adoptaron sistemas económicos y políticos radicalmente diferentes. La segunda se unió al Bloque Comunista y se adentró por los caminos del comunismo, la economía planificada, centralizada y dirigida fueron características de tales sistemas.

La primera adoptó un régimen capitalista fomentó las desigualdades sociales mínimas (en comparación con otros países occidentales). Los antiguos Rentenmark y Reichsmark fueron cambiados en una nueva divisa a razón de 1 RM = 1 DM como una divisa esencial para el pago de salarios, rentas, etc., y una tasa de 1 DM = 10 RM para el resto.Con la introducción de la nueva divisa se intentó proteger a la Alemania occidental de una segunda hiperinflación y para detener el creciente mercado negro de cambio.

Un régimen propicio una economía de libre mercado con matices intervencionistas,[cita requerida] empleando la plusvalía inherente a las mercancías como elemento integral de riqueza.

Las reformas de se dirigieron a aprovechar las herramientas del capitalismo y elementos del socialismo para su redistribución. En ese proceso, además de los citados recursos, varios factores contribuyeron.

El pueblo estaba dispuesta a trabajar largas hora para que el aparato productivo se recuperara. Además, aunque el conflicto devastó la economía, Alemania había sido una de las potencias industriales más avanzadas de la preguerra. Pese a la destrucción, muchas estructuras industriales no militares sobrevivieron relativamente indemnes al conflicto. A esas condiciones internas favorables se sumaron factores externos, como la Guerra de Corea de los años cincuenta y sus enormes necesidades de material bélico, que los alemanes estaban en condiciones de satisfacer.

Del lado Oriental las autoridades sovieticas impulzaron planes quinquenales para reconstruir el país. En 1957, la RDA producía el doble que antes de la Segunda Guerra Mundial en el mismo territorio. En el mismo año se extrajeron en la RDA 213 millones de toneladas de lignito, el 50 % de la producción mundial; se producían 32,7 millares de kilowatios por hora de electricidad —casi como en Bélgica, Holanda, Luxemburgo Dinamarca y Finlandia juntos— y 2,9 millones de toneladas de acero, 14 veces más que en 1947. En la producción química, la RDA ocupaba el segundo puesto de mayor nivel de producción del mundo y era la mayor exportadora de maquinaria de todo el territorio oriental. Hasta 1965, la producción industrial era cinco veces mayor que la anterior a la guerra.

A principios de la década de 1970, la RDA fue durante un corto período la décima potencia industrial del mundo debido a su productividad.

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