Miguel Rodríguez Orejuela

Miguel Rodríguez Orejuela
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Nombre real Miguel Ángel Rodríguez Orejuela
Nacimiento 15 de agosto de 1943 (73 años)
Mariquita, Tolima, ColombiaBandera de Colombia
Alias El señor
Cargo(s) criminal(es) Cofundador del Cartel de Cali
Condena 30 años de prisión (2005)
Situación actual Extraditado
Ocupación Capo del Narcotrafico
Cónyuge
  • Gladys Abadia.
  • Amparo Arbeláez Pardo.
  • Fabiola Moreno Galindo.
  • Martha Lucia Echeverry.
Padres
  • Carlos Rodriguez
  • Ana Rita Orejuela
Hijos
  • Willian Rodriguez Abadia.
  • María Fernanda Rodriguez Arbelaez.
  • Juan Miguel Rodriguez Arbelaez.
  • Carolina Rodriguez Arbelaez.
  • Miguel Andres Rodriguez Moreno
  • Juan Pablo Rodriguez Moreno
  • Estefania Rodriguez Moreno
  • Maria Andrea Rodriguez Echeverry
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Miguel Ángel Rodríguez Orejuela, nació en Mariquita, Tolima, el 15 de agosto de 1943, fue un narcotraficante y cofundador del Cartel de Cali, con su hermano Gilberto Rodríguez Orejuela.

A lo largo de su vida delictiva se le conoció con los nombres de 'El Señor', Róbinson Pineda, Patricia, Patricio, Patty, Pat, Manuel, Manolo, Miki y Mauro.

Era el segundo del cartel de Cali, se había iniciado en el negocio a partir de los años 70. En su prontuario estaba el haber organizado una sociedad de tráfico de estupefacientes al lado de su hermano Gilberto Rodriguez Orejuela, Hélmer Herrera Buitrago y José Santacruz Londoño.

Miguel había sido vinculado al narcotráfico cuando su hermano Gilberto fue detenido por la Interpol en Madrid (España), en noviembre de 1984, al lado de Jorge Luis Ochoa Vásquez, bajo los cargos de conspiración para el tráfico de estupefacientes. Dentro de la organización era reconocido como el hombre de la línea dura, y se cree que fue el autor intelectual de un centenar de operaciones en la guerra entre narcotraficantes, concretamente contra el cartel de Medellín a finales de los años 80, en la llamada época 'narcoterrorista.

Miguel se caracterizó por su trato afable y por su facilidad en penetrar los diferentes sectores sociales del país, tanto los políticos como los deportivos y económicos. De él puede decirse que dirigió el transporte de grandes cantidades de base de coca provenientes de Bolivia y Perú hacia los distintos laboratorios ubicados en los departamentos del Valle, el Putumayo, Cauca, Tolima y los Llanos Orientales.

También coordinó los envíos de cocaína a Estados Unidos camuflados principalmente en postes de cemento y alimentos con destino a zonas rurales de Texas y Florida.

Miguel era un estudioso de las normas penales, exclusivamente de las normas penales, es decir de lo que tenía que ver con la cárcel y las sentencias que podían dictar contra él. No le interesaba la doctrina legal, pues sin duda no pensaba respetarla. Sólo le interesaba lo penal. Era, eso sí, un gran comerciante, y esto se ve en sus libros de cuentas. La exactitud de todos los gastos, el detallismo con el que anotaba todo era de un gran comerciante, de una persona muy seria en su trabajo. No era el botaratas que sólo daba constancia, por decir algo, de lo que estuviera por encima del millón de pesos. El lo anotaba todo, incluso los tres mil pesos del pago del parqueadero. Miguel tenía un tipo de 'chuleado', de marca característica en los documentos que quería decir que era lo más importante, y cuando tenía que ver con otras personas entonces quería decir que se trataba de una orden.

Sobre los documentos que se encontraron en un allanamiento a uno de sus apartamentos se ve también la anotación de todas las llamadas, una por una, con el nombre de las personas con las que hablaba; unos con los nombres reales y otros con nombres ficticios. Todo se iba al computador y algunas las grababa para poder pedir retribuciones después. En conclusión es que jamás dio nada gratis. De hecho el apartamento en el que Miguel se fugó tenía 25 líneas telefónicas, era una especie de gerencia, en alguna oportunidad se dijo que la telefónica de Cali era más de el Cartel de Cali que de los usuarios normales.

Tras su captura, Miguel Rodríguez Orejuela entabló una demanda ante la Procuraduría General de la Nación contra el ex ministro de Defensa Fernando Botero Zea, acusándolo de haber violado sus derechos fundamentales. Pero con todo fue llamado a declarar el 11 de marzo de 1996 ante la Corte Suprema de Justicia en la investigación contra algunos congresistas involucrados en el proceso 8.000.

El 2 de abril de ese mismo año, la Fiscalía General de la Nación solicitó para él la máxima pena de 24 años por el delito de narcotráfico. Dos veces fue pedido en extradición por Estados Unidos y Canadá.

Capturado el 6 de agosto de 1995, cumplía una condena de siete años de prisión por narcotráfico desde agosto de 2004, hasta que a inicios de 2005, el gobierno colombiano autorizó su extradición, junto con la de su hermano Gilberto a Estados Unidos donde se procedió con el juicio por la exportación de droga a ese país. Por lavado de activos fue hallado culpable y condenado a 30 años de prisión pero tras una negociación se redujo la pena a siete años, con la condición de entregar sus bienes adquiridos de manera ilícita.

Biografía

Miguel Angel Rodriguez Orejuela nació en Mariquita Tolima el 15 de agosto de 1943, en el seno de una familia de seis hijos, su padre era pintor y su madre ama de casa, llegaron a la ciudad de Cali a comienzos de los años 40.

De Miguel Ángel Rodríguez Orejuela, conocido con el alias de ‘El Señor’, poco se conoce de su infancia, fue el hermano consentido de Gilberto, fueron hermanos y confidentes.

Incursiona en el mundo del hampa de la mano de Gilberto Rodriguez y junto a Jose Santacruz Londoño

Se empezó a saber de él, en el mundo de la mafia a mediados de 1975. Para ese entonces, los hermanos Rodríguez habían conformado una peligrosa banda delincuencial conocida como ‘Los Chemas’, que a través del secuestro sembró el terror en el Valle del Cauca. Poco después aparecieron en una lista de la aduana de Estados Unidos que contenía 113 nombres de los más temidos narcotraficantes del mundo.

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A finales de la década de los 70 y principios de los 80 había comprado un equipo de fútbol en Cali, el América

Su organización controlaba una cadena de boticas en todo el país (Drogas La Rebaja), una red de emisoras de radio (El Grupo Radial Colombiano), un laboratorio farmacéutico y un banco en Panamá y otro en Colombia, con políticos en sus juntas.

Cuando Gilbero estuvo detenido en España en 1984, fue Miguel quien gracias a su influencia en las altas esferas politicas de la sociedad logro traer de regreso a su hermano, en el mes de mayo de 1985 tuvo una cita con el entonces ministro de justicia Enrrique Parejo González, ese día como acnedota personal de Miguel Rodriguez comento Alberto Giraldo:

"a Miguel le toco caminar kilometro y medio bajo una fuerte lluvia para reunirse con el ministro Parejo"".

Monto una especie de centro de operaciones en el hotel Tequendama donde todo se hacia en torno a traer a Gilberto su hermano a Colombia y conseguir su libertad, con el metodo del soborno.

Entre tanto, se fortalecía bajo su mando el Cartel de Cali, considerado como el mayor traficante de cocaína hacia EE.UU. que funcionó en los años 80 y 90, y responsable del 80% de la droga que llegaba a ese país.

La guerra de carteles. El anhelo de poder, logrado mediante el dominio de las rutas y el mercado de las drogas, llevaron a un enfrentamiento genocida entre los carteles de Medellín y Cali. Al contrario de Pablo Escobar, quien convirtió el terrorismo en un instrumento de poder, Miguel Rodríguez Orejuela y sus socios optaron por el soborno y la infiltración, aunque la puja por el negocio los llevó a recurrir a la violencia. Según los archivos de la Fiscalía, Miguel Rodríguez, participó activamente en la guerra contra Escobar muerto en diciembre de 1993. Aseguro Jorge Salcedo, testigo infiltrado de la policía en el cartel de Cali que Miguel Rodriguez fue el primero en enterarse de la muerte de Pablo Escobar, baja que se logro a través de la colaboración con las autoridades y de la conformación de un escuadrón de muerte conocido como ‘Los Pepes’ (Perseguidos por Pablo Escobar).

Tras la muerte del narcotraficante Pablo Escobar, del rival Cartel de Medellín, Miguel Rodríguez Orejuela se propuso controlar el mercado mundial de la cocaína, para lo cual organizó una eficiente red operativa que llegó a penetrar las más altas esferas políticas de Colombia. Según testigos Miguel Rodriguez manifestaba, que antes de empezar a crecer había que ganarle la guerra al cartel de Medellín.

Miguel Rodríguez Orejuela fue aprehendido el 6 de agosto de 1995 en el apartamento de una ex esposa, donde se escondía en Cali. Su arresto fue producto de la delación de Jorge Salcedo, jefe de seguridad de Miguel Rodríguez Orejuela, fue condenado en 1998 a más de 15 años de prisión que se redujeron por buena conducta y, aunque estuvo a punto de quedar libre en 2002, siguió detenido por nuevos procesos.

Miguel Rodríguez Orejuela, de 61 años, conocido con el alias de “El Señor”, fue solicitado por la justicia de EEUU en marzo de 2004. Mientras estuvo preso en Colombia, Miguel Rodríguez purgo su pena en las cárceles de máxima seguridad de Palmira, Cómbita y La Modelo (Bogotá).

La vida conyugal del capo

En la década de los 60, Miguel se había casado con Gladys Abadía. De esa unión, en 1964, nació William Rodríguez Abadía. En 1969, Miguel Rodríguez viajó a Panamá y allí se casó por lo civil con Amparo Arbeláez Pardo. Con ella tuvo tres hijos: María Fernanda –la mayor–, de 42 años, economista y administradora de empresas; Juan Miguel, de 38 años, ingeniero industrial, y Carolina, de 36 años.

Este núcleo familiar fue el dueño de Inversiones Ara, que financiaba millonarias cuentas a personajes que se hospedaban en un hotel de Cali. En 1978 se relacionó con Fabiola Moreno Galindo, con quien tuvo tres hijos.

En 1980 conocio a Martha Lucia Echeverry, quien había sido coronada señorita Colombia en 1974 representado al Valle del Cauca. A la hacienda ‘Villa Carolina’, en el kilómetro 26 de la vía al mar, entre Cali y Buenaventura, los visitantes debían quitarse los zapatos. La razón era que la señora del hogar no quería que ensuciaran el tapete blanco. Esa fue una de las casas que Miguel, conocido como el ‘Señor’, le regaló a Martha Lucía Echeverry Trujillo, con quien tuvieron una hija.

El día de su captura, el 6 de agosto de 1995, Miguel estaba con Amparo Arbeláez en un apartamento en el décimo piso de un edificio del oeste de Cali. Arbeláez pagó seis años de prisión.

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