Miguel García Granados

Miguel García Granados
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General Miguel García Granados
Museo Nacional de Historia de Guatemala

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8.° Presidente de Guatemala
1 de julio de 1871- 4 de diciembre de 1873
Vicepresidente Justo Rufino Barrios
Predecesor Vicente Cerna y Cerna
Sucesor Justo Rufino Barrios

Información personal
Apodo «Chafadín» y «Huevotibio»
Nacimiento 29 de septiembre de 1809
El Puerto de Santa María, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 8 de septiembre de 1878
Ciudad de Guatemala Flag of Guatemala.svg  Guatemala
Lugar de sepultura Cementerio General de la Ciudad de Guatemala Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Guatemalteca Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión católica
Partido político Liberal
Familia
Hijos
Información profesional
Ocupación Militar
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Miguel García Granados y Zavala ( Puerto de Santa María, Cádiz, España, 29 de septiembre de 1809 - Ciudad de Guatemala, 8 de septiembre de 1878) fue un político y militar guatemalteco. Tras la revolución liberal de 1871, de que fue líder, fue presidente de facto de Guatemala (1871-1873).

Biografía

Cuando tenía dos años de edad su familia emigró a Guatemala. Estudió en la Escuela Eclesiástica de Primeras Letras «San José de Calazans», una de las dos escuelas primarias fundadas por el arzobispo de Guatemala Cayetano Francos y Monroy en la Nueva Guatemala de la Asunción a finales del siglo xviii. En 1821 intentó ingresar al Ejército en clase de Cadete, en los cuerpos de Línea, pero no fue aceptado por su corta edad;[1]

Con únicamente la educación de la escuela de primeras letras, su familia lo envió a estudiar al extranjero en 1823, visitando Nueva York[4]

García Granados refiere en la primera parte de sus Memorias algunos detalles de la estancia de los dos prisioneros de San Salvador y de sus entretenimientos literarios:

«Los Montúfares tenían buenos libros y yo todos los leí. Como algunos de éstos estaban en francés, que yo entonces no entendía, Pepe Batres me dio lecciones de traducción y en pocos días pude ya leerlos. En cambio, yo le daba de inglés y admiré la facilidad y prontitud con que aprendió a traducir esa lengua.»

Tomado de: García Granados, M. Memorias[4]

Regresó a Guatemala, en donde fue continuó prisionero hasta que fue liberado pocos días después; sin embargo, con la derrota del gobierno conservador de Mariano de Aycinena y Piñol a manos del general liberal hondureño Francisco Morazán en 1829, el conservador Clan Aycinena del que era miembro la familia García Granados fue expulsado de Centroamérica, sus bienes confiscados y muchos tuvieron que devolver los sueldos que habían devengado durante el gobierno conservador entre 1825 y 1829.[7]

Su hermano mayor se exilió en México, desde donde llamó a su familia para que se trasladara a Chiapas; sin embargo, la familia carecía de recursos y tuvo que quedarse en Guatemala, en la hacienda de la familia Alvarado en Bárcenas.[8]

Luego de que las fuerzas del general Rafael Carrera retomaron el control de Guatemala en 1840, durante el breve exilio de este a México entre 1848 y 1849, García Granados estuvo encargado de perseguir al caudillo conservador cuando éste ingresó de nuevo a Guatemala; las tropas de García Granados persiguieron a Carrera en la región de Los Altos, pero Carrera rehuyó el combate por no tener suficientes efectivos ni pertrechos de guerra.[9]

Exilio a Europa

García Granados era primo hermano de José Víctor Zavala y cuñado de Luis Batres Juarros, y siempre fue un brillante diputado opositor al régimen de Carrera. En una oportunidad en que atacó al gobierno, aseguró «que prevalecía el militarismo más escandaloso con quinientos soldados en la capital y otros mil en los departamentos, ganándose dos reales diarios cada uno, en vez de trabajar en la agricultura y que la culpa de todo esto la tenía Carrera que gustaba de tanta tropa».[10] De acuerdo al historiador guatemalteco Antonio Batres Jáuregui en su obra América Central ante la Historia, Carrera resolvió el asunto de la siguiente forma:

Pocos días después convidó el presidente Carrera a varios a una comida en su casa, y estuvo invitado «Chafandin», como le decían a don Miguel. Reinaba toda la cordialidad. A los postres, dirigióse Carrera [a don] José Víctor Zavala diciéndole:

«Oiga coronel, ¿usted cree en sueños? Es decir, ¿que si resultará cierto lo que aparece cuando sueña?»

[...] Contestóle [Zavala] en el acto:

«Pues señor, hay muchos ejemplos de haberse realizado los sueños; [...] pero también es verdad que no todos los sueños tienen efecto real y aparecen después como un suceso positivo.»

«Preguntaba yo esto —continuó Carrera diciendo—, porque voy a contar a usted un sueño terrible que tuve anoche y que me conmovió muchísimo. Figúrese que soñé de repente, que me había levantado de mi cama, y dirigiéndome a la guardia del Cuartelito ([...] por la parte de atrás con la casa de Carrera y tenía cien hombres [...]), tomé una escolta, mandé a sentarse en un banco a nuestro buen amigo, el inteligente don Miguel García Granados, a quién apreciamos, y di la orden de hacerle fuego, pasándolo por las armas... Entonces desperté azorado, me palpitaba recio el corazón, y dije: ¡Qué es lo que he hecho! Todavía, al recordarlo, me espanto. Vamos a tomar esta copa, para que ni en sueños vuelva yo a tener una pesadilla tan grande. Salud, señores.»

Todos comprendieron el sentido de aquel sueño, pero continuaron con la misma cordialidad que reinaba en el banquete. El mismo Carrera, con genial benevolencia, embromaba y se reía. García Granados, naturalmente, no se dió por entendido; pero, al siguiente día, don Luis Batres Juarros, que era mentor de Carrera, fué a ver a su hermano político don Miguel que estaba todavía en la cama, como acostumbraba, hasta las doce del día — y le dijo:

«Es preciso que se marche a Europa, porque a la menor sospecha que diera, o discurso que volviera a decir, se realizaría el sueño.»

Dos semanas después ya estaba García Granados, junto con su esposa, en camino hacia París.[11]

Exilio en El Salvador y ayuda a Gerardo Barrios

Hacia el final del gobierno de Carrera, se exilió en El Salvador en donde fue asesor del presidente liberal Gerardo Barrios -acérrimo enemigo de Carrera- y lo convenció de que para llevar el progreso a Guatemala tenían que derrocar a Carrera y eliminar las políticas de éste que protegían las tierras ejidales de los nativos guatemaltecos.[12]

Fue diputado de la Asamblea Legislativa de Guatemala; luego de la muerte del presidente vitalicio conservador general Rafael Carrera[3]

Radicado en México, se alió con Justo Rufino Barrios, dando así inicio a la fase militar del movimiento liberal de 1871, con la compra de armamento en los Estados Unidos. Organizó una fuerza invasora en la Hacienda «El Puente» e ingresó a Guatemala el 28 de marzo del mismo año. Para el 3 de junio luego de ubicarse en Patzicía, se emitió el acta en que, a nombre de la nación, desconoció al Mariscal Vicente Cerna como gobernante y se proclamó Presidente Provisorio.[14] Luego de una serie de acciones el Movimiento Liberal triunfó e ingresó a la Ciudad de Guatemala el 30 de junio de 1871.

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