Metabolismo humano del hierro

El metabolismo humano del hierro es el conjunto de reacciones químicas que mantienen la homeostasis humana del hierro tanto a nivel sistémico como celular.

El hierro es un oligoelemento esencial para asegurar la supervivencia de casi todos los organismos vivientes. Su participación en los grupos hemo y las proteínas hierro-azufre lo involucra en funciones muy diversas al tiempo que fundamentales: transporte de oxígeno, replicación de ADN, metabolismo energético y respiración celular.[1]

El hierro es un bioelemento necesario, pero potencialmente tóxico, dada su facilidad para intercambiar electrones con diversos sustratos originado especies reactivas de oxígeno según la reacción de Fenton. Esto genera estrés oxidativo, peroxidacion lipídica y daño del ADN lo que finalmente puede concluir en una muerte celular anticipada.[1]

Por lo indicado en los párrafos precedentes se comprende que el metabolismo del hierro requiere de una regulación adecuada y muy fina para el mantenimiento de la salud humana. En hematología se estudia el metabolismo sistémico del hierro porque es esencial para los glóbulos rojos, donde se contiene la mayor parte del hierro del cuerpo humano. La comprensión del metabolismo del hierro también es importante para el estudio de las enfermedades relacionadas con su exceso (por ejemplo, la hemocromatosis hereditaria) o su deficiencia ( anemia por deficiencia de hierro).

Almacenamiento

El hierro es el elemento traza más abundante en el organismo animal e igualmente en el ser humano.

El contenido de hierro corporal total en un individuo sano se mantiene entre 40 a 50 miligramos por kilo de peso corporal, o bien entre 3 y 5 gramos totales, gracias a un estricto control en su absorción, movilización, almacenamiento y reciclaje.[6]

El hierro presente en los distintos compartimientos corporales se puede agrupar en dos categorías:

  • El hierro no asociado al grupo hemo que se encuentra en macrófagos ubicados en el bazo, el hígado y la médula ósea (alrededor de 600 microgramos), así como en hepatocitos (células del hígado), asociado a la ferritina (alrededor de 1 gramo), o circulante asociado a la transferrina (0,1 a 0,2%).[6]