Merlo (Buenos Aires)

Merlo
Localidad
Merlo ubicada en Región Metropolitana de Buenos Aires
Merlo
Merlo
Localización de Merlo en Región Metropolitana de Buenos Aires
Merlo City Merlo (partido) Argentina.JPG
Ubicación de Merlo
Coordenadas 34°39′55″S 58°43′39″O / -34.6653, 34°39′55″S 58°43′39″O / -58.7275
Idioma oficial español
Entidad Localidad
 • País Argentina
 • Provincia Bandera de Provincia de Buenos Aires  Buenos Aires
 • Partido Merlo
Intendente Gustavo Menéndez ( FPV)
Eventos históricos  
 • Fundación 28 de agosto de 1755 (Francisco de Merlo)
Altitud  
 • Media 16 m s. n. m.
Población (2001)  
 • Total 244 168 hab.
Gentilicio merlense
Huso horario UTC -3
Código postal B1722
Prefijo telefónico 0220
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Firma de Francisco de Merlo.

Merlo es la ciudad cabecera del partido homónimo de la provincia argentina de Buenos Aires y está ubicada en la zona Oeste del Gran Buenos Aires.

La ciudad fue fundada, por primera vez, el 28 de agosto de 1755 por Francisco de Merlo con el nombre de Villa San Antonio del Camino, y refundada en 1859 por Juan Dillon.

En el año 1991 el partido contaba con 390.858 habitantes y diecinueve años después la población ascendió a 528.494 habitantes (INDEC, 2010) siendo el 5º partido más poblado del Gran Buenos Aires.

Merlo limita al norte con Ituzaingó y San Antonio de Padua, al sur y este con Parque San Martín, al oeste con el partido de Moreno y el río Reconquista y al sur con Mariano Acosta.

Historia

El origen de la ciudad se remonta al pueblo fundado por Francisco de Merlo en 1755.

Comerciante, funcionario del Cabildo y miembro de la élite social de Buenos Aires, Francisco de Merlo, ya en la década de 1710 en el Pago de La Matanza, el Pago de Las Conchas y el Pago de La Costa. En Las Conchas, Merlo adquiere tierras situadas en ambos lados del curso superior del Río de Las Conchas y construye el casco de estancia en terreno elevado a pocos cientos de metros del Camino Real del Oeste.

En 1727 Francisco de Merlo construye un oratorio en el casco de estancia y entronice una imagen de la Inmaculada Concepción que solía estar erigida a un costado del Camino Real del Oeste, en donde los viajeros se arrodillaban y se encomendaban a la Virgen antes de entrar en territorio de los indios pampas, motivo por lo cual la advocación era conocida como Nuestra Señora del Camino.

El 23 de octubre de 1730, el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires creó seis curatos o parroquias en la campaña, siendo designada la capilla de Francisco de Merlo parroquia interina del Curato de La Matanza, curato que tenía como límites el actual barrio de Balvanera, San Martín y los ríos Reconquista, Salado y Matanza. Su primer cura párroco fue Javier Francisco Moraga, que asumió en 1731, sucedido en 1732 por el hijo de Francisco de Merlo, Juan Antonio Merlo.

Restos del hospicio.
Cacique Cangapol retratado por Tomás Falkner.

Hacia 1738 Francisco de Merlo solicita autorización para fundar un pueblo al Cabildo de Buenos Aires aduciendo, entre otras cosas, que el pueblo más cercano de Buenos Aires era Santa Fe, a 100 leguas de distancia.

Hacia 1740 el casco de estancia de Merlo estaba en la frontera con el indio, una frontera que se extendía por los actuales pueblos de Magdalena, San Vicente, Morón, Merlo, Luján, San Antonio de Areco, Baradero, San Pedro y San Nicolás. Sólo en 1781 la frontera se traslada al Río Salado con la construcción de una serie de fuertes. La frontera era muy vulnerable, tanto así que cien años después, en 1845, el vecino Juan Cruz Dambolena denunció que había sido atacado por una partida de indios pampas en las afueras mismas del pueblo de Merlo.

En 1740 el cacique de los pampas, Cangapol, unido a picunches y huiliches, lanza dos terribles malones sobre Luján y Arrecifes como represalia por el asesinato de su primo Tolmicháyá; los ataques dejan como saldo 800 vecinos asesinados.[1] En Buenos Aires cundió el pánico y el ataque alcanzó a las cercanías de la estancia de Merlo y este acontecimiento motivó a Francisco de Merlo pidiese prestado un cañón y otras armas para defender su estancia del ataque de los aborígenes.

El malón de 1740 tuvo como consecuencia que alrededor del casco de estancia de Merlo se formara un caserío. En 1743 Francisco de Merlo solicita nuevamente autorización al rey, solicitud que será respondida favorablemente en 1755.

Escudo de Armas de la familia de Francisco de Merlo, el mismo actualmente es usado por el Partido de Merlo como emblema municipal.

Luego de recibir la autorización del rey, el 28 de agosto de 1755, Francisco de Merlo funda la Villa de San Antonio del Camino. La autorización real también otorgaba a Merlo el derecho de usar escudo de armas y de constituir un cabildo para el pueblo, el que nunca se logró conformar.

Ubicación del pueblo de Merlo con el nombre de Oratorio de Merlo en 1806.

Si bien el pueblo se fundó como Villa San Antonio del Camino, el pueblo se conocía como Merlo, Capilla de Merlo u Oratorio de Merlo, aún en vida del mismo Francisco de Merlo.

El pueblo se apiñaba alrededor del casco de estancia y capilla de Merlo, en lo que hoy es el centro histórico de la ciudad, en el distrito de Merlo Centro. Según el primer censo realizado el 10 de junio de 1742, en el pueblo había 75 personas agrupadas en 15 familias, sin contar a la familia Merlo y sus peones y esclavos; un nuevo censo en 1755 da como resultado 111 habitantes distribuidos en 24 familias. Ya en 1749 funcionaba una escuela de primeras letras exclusiva para varones que aún funcionaba en la década de 1830 y que era solventada por Merlo y atendida por los padres mercedarios.

En 1758, a la muerte de Merlo, las tierras alrededor del pueblo pasaron a manos de la Orden de los Padres Mercedarios. En el transcurso de los años los mercedarios construyeron un hospicio al lado de la capilla — en la cuadra de Avenida de la Calle Real, Rawson y 25 de Mayo — y explotaron las tierras bajo la forma de estancia, con numeroso ganado mayor y menor y con el trabajo esclavo de más de cincuenta afroamericanos. Para aquellos tiempos, alrededor de la capilla había cerca de 20 familias en tan solo 20 hectáreas.

Los informes de las autoridades son desalentadores con respecto al pueblo.

En 1761, un informe de la Real Audiencia de Charcas dice que el pueblo está:

... muy a los principios y no puede denominarse pueblo, así como el escaso número de habitantes como por faltarle los principales y primeros requisitos para ello, y según se sabe, al presente se halla en el mismo estado.

En 1765, el Obispo de Buenos Aires, Manuel Antonio de la Torre, agrega:

... El pueblo que se supone fundado, ha sido intencional o imaginario, porque con efecto no hay pueblo alguno en el insinuado territorio de Merlo, distante de esta ciudad como cuatro leguas, solamente se halla un consulario con idea de religioso claustro contigua a una moderada Capilla dedicada a Nuestra Señora de las Mercedes, con decente aseo, la cual ha servido con permiso del fundador, y está sirviendo de parroquia interina que los feligreses del nuevo Curato intitulado de Las Conchas, fundase y erigiesen su primera Iglesia Parroquial que hasta el presente no se ha fabricado por ser lo más de la feligresía, gente muy pobre.

En 1773 la construcción de un puente conocido como el Puente de Márquez hace que el tráfico de personas y comercio se desvíe del Camino Real del Oeste al Camino de los Gaona, provocando el aislamiento del pueblo de Merlo que languidece en el olvido por cien años.

En 1776 la parroquia de Merlo se traslada hacia el pueblo de Morón lo que acentuó la decadencia del pueblo.

La iglesia de los mercedarios es designada vice-parroquia del curato y continuará en funciones hasta 1826, cuando se tiene la última noticia de la presencia de un sacerdote en el pueblo.

En 1810 Merlo era sólo un pueblo de frontera a donde los pampas solían acercarse para comerciar con los criollos.

Con el tiempo, y por la pobreza de la población, los mercedarios abandonaron y en 1823 el hospicio había ya dejado de funcionar tal como lo expresa Fray Manuel Aparicio: «... esto está concluido»

En 1836, el agrimensor Feliciano Chiclana describe al pueblo de Merlo:

... se encuentra una Capilla también llamada de Merlo, arruinada y dieciséis casas de material y de paja en la traza del Pueblo

General Juan Lavalle.
Mapa confeccionado en Londres de 1826 en donde aparece el pueblo de Merlo con el nombre de Hospicio de la Merced.

Un acontecimiento histórico recordado en Merlo fue el acampe del ejército unitario del general Juan Lavalle en el pueblo de Merlo en 1840, en la actual Plaza Fundador Francisco de Merlo, esperando infructuosamente que la población de la campaña bonaerense se levantara contra Juan Manuel de Rosas.

Entre 1838 y 1852, el partido de Morón tuvo por juez de paz a Tomás Fernández de Cieza, hombre incondicional a Rosas. Contra lo que se ha dicho tradicionalmente, éste no tenía su centro de operaciones en el pueblito de Morón sino en el de Merlo, donde era propietario de dos casas. También poseía estancias en Morón, Lobos y en Escobar. La suerte de Fernández de Cieza estuvo curiosamente ligada al destino del Restaurador, pues murió a las pocas horas de haber sido éste, vencido en Caseros. Cuando el gobernador de Buenos Aires fue derrotado por Urquiza, en efecto, las tropas rosistas buscaron amparo en la estancia de Fernández de Cieza, y acaso para perpetrar algún tipo de venganza ataron al juez de paz a un catre y lo quemaron vivo.

En 1841 el mismo Tomás Cieza escribe que está en «... las ruinas de la Capilla de Merlo...»

En 1821 el gobierno de la Provincia de Buenos Aires expropia los bienes de la orden y las tierras se las arriendan a Juan Torres. En 1836 el Estado vende las tierras al juez de paz de Morón, Juan Navarrete, quien en 1852 se las vende a su vez al irlandés Thomas Gibson Pearson. El pueblo de Merlo renació en 1859 gracias al esfuerzo del empresario y político Juan Dillon, hijastro de Pearson y administrador de sus propiedades.

Se puede afirmar que la segunda fundación de Merlo en 1859 fue el producto de un negocio inmobiliario con vista a la próxima extensión del Ferrocarril del Oeste hacia la campaña bonaerense.

Juan Dillon

Dillon era hijo de Manuela Calderón y Aguado, propietaria de una estancia de 1739 hectáreas que circundaba el pueblo por sus cuatro costados. Las tierras eran de escaso valor y Dillon tenía un obvio interés en fomentar el crecimiento de este pequeño poblado rural para sacar rédito de la venta de solares y a diferencia de lo que sucedía en Morón — al que La Roche quiso dársele un semblante señorial y exclusivista — Dillon ofrecía lotes a precios accesibles, lo que permitiría que se asentaran en él familias de todos los estratos sociales.

Pedro Benoit

Aunque contaba con más de un siglo de antigüedad, la villa de Merlo jamás había progresado. La circunstancia de hallarse de la jurisdicción del partido de Morón fue una de las causas que detuvo su crecimiento. Los vecinos de aquel alicaído poblado sabían que no podían esperar mucho de las autoridades municipales, que residían en la pujante villa de Morón y sólo ponían atención en el progreso del pueblo cabecera. Ya en 1855 un grupo de vecinos se reunió para crear una Comisión de Fomento del Pueblo. En noviembre de 1858, Juan Dillon, como prefecto militar, juez de paz de Morón y propietario de terrenos en las cercanías, fundó la segunda Comisión de Fomento del Pueblo de Merlo, que integró junto con los vecinos Manuel Rodríguez, Henry Smith y Fernando Pearson. En febrero del año siguiente, aprovechando la presencia del agrimensor Pedro Benoit en Morón, solicitó a Bartolomé Mitre, ministro de gobierno, que autorizara la mensura del poblado:

... llama la atención tanta pobreza en medio de tanta belleza, en Capilla de Merlo no existe más que la ruina de un templo. El terreno es elevado y fértil...

Luego agrega:

El pueblo de Merlo, si tal puede llamarse a una aglomeración irregular de chozas no puede regularizarse sin la ayuda de un agrimensor... El trabajo que tiene que ejecutar en Merlo es de poca consideración, pues bastará la traza de trece manzanas en contorno de la iglesia que va a construirse...

Mapa de Merlo en 1870, con el compás masónico superpuesto

Con la conformidad del ministro, Benoit inició los trabajos de medición en junio y al mes siguiente presentó un plano de la nueva traza del poblado. Según el historiador merlense Aldo Capece, Benoit diseñó el trazado del pueblo de Merlo ha sido inspirado en símbolos de la masonería. De hecho el compás masónico se puede ver en el diseño del pueblo, con su vértice en la Plazoleta Sarmiento, uno de sus extremos en la Plaza Mitre y otro en la Plazoleta Rivadavia.

En 1857 se había inaugurado el primer ferrocarril en Argentina y en los años siguientes la compañía planeaba extenderlo hacia el oeste. El ingeniero William Bragge, director las obras, planeaba que el ramal correría en forma más o menos paralela al camino de Gaona — hoy Autopista Acceso Oeste — buscando el mismo vado que cruzaba éste sobre el arroyo Morón. Al hacerlo, sería necesario construir un nuevo puente que hiciera pie en la propiedad del francés. Pero en febrero de 1857, cuando comenzó la exploración del terreno para prolongar la línea hasta Morón, Juan Dillon, el juez de paz del partido, convenció a Bragge que tendiera las vías más cerca del pueblo de Morón y por ende, más cerca del pueblo de Merlo y de sus tierras. El periódico El Nacional comentó el episodio: «El Sr. Dillon, juez de paz de Morón, a más de prestarles cuantos auxilios y conocimientos le permitía su posición, lo ha acompañado dos días consecutivamente en sus exploraciones, indicando él mismo al ingeniero una modificación de la línea, que evita cerca de Morón, aproximándola más al pueblo, una bajada y una subida onerosas, por los trabajos de nivelación que requieren».

Desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, edificada por el arquitecto español Antonio Ayerbe en el mismo lugar en donde se levantaba la capilla de Francisco de Merlo, partía la Avenida 25 de Mayo que conectaría al pueblo con la planeada estación de ferrocarril. Ésta fue edificada más al oeste del lugar proyectado, lo que obligó a trazar un nuevo camino, perpendicular a la anterior avenida, el que fue bautizado como Avenida Ituzaingó, la actual Avenida del Libertador San Martín.

Alrededor de la estación de ferrocarril, edificada a un kilómetro del pueblo, creció un pequeño asentamiento, y los dos pueblos comenzaron a fusionarse en lo que hoy es el distrito de Merlo Centro, cabecera de la ciudad y del partido.

Padre Anthony Dominic Fahy.

Manuela Calderón y sus hijos Juan Dillon y Fernando Pearson hicieron entrega –en este caso gratuita – de los terrenos que se necesitaban para establecer la estación y dos plazas públicas. El móvil de esta donación era valorizar los lotes que pretendían subastar, como lo expresa con toda claridad la escrituración a favor del Ferrocarril del Oeste: hacían la cesión «sin otro objeto que el de aumentar el valor de los que se reservaba». Se impuso en Merlo el mismo modelo de tres plazas que se repetiría en Morón y en Moreno: una institucional cercana a los edificios cívico-religiosos — la Plaza Fundador Francisco de Merlo — otra inmediata a la estación — la Plaza Mitre — para que se concentraran allí pasajeros y coches de alquiler, y una tercera, más espaciosa, para carga y descarga de frutos.

Para mediados de 1862, el pueblo de Merlo había comenzado a cambiar su fisonomía. Tras haberse amojonado y ampliado su traza, se habían repartido solares en su casco antiguo y comenzaron a edificarse viviendas. Asimismo, se obligó a quienes poseían lotes baldíos a que los poblasen y cercasen. También se abrió una escuela mixta, cuyo elegante edificio debió mucho a las donaciones de Dillon. Para aquel entonces, sólo concurrían a ella veinte niños, pero la Comisión de Fomento atribuía la escasa matriculación a la severidad de aquel invierno. Finalmente, se levantó una nueva iglesia, que reemplazó a la ruinosa capilla anterior, construida en el siglo XVIII.

Cuando en 1864 se inaugura la nueva iglesia de Merlo, el arzobispo de Buenos Aires, Moseñor Escalada no le envía un cura párroco aduciendo que por la pobreza del pueblo, no podrían mantenerlo, pero el verdadero motivo era que las principales figuras del pueblo eran masones. Ante esta situación, Dillon recurre a la ayuda del jefe de la comunidad irlandesa, monseñor Anthony Dominic Fahy para que le enviase un cura párroco. Fahy, quien solía recibir a sus compatriotas en el puerto con el eslogan «¡Go West!» — ¡Vayan al Oeste!, invitándoles a que se dediquen a la cría de ovejas al interior de la provincia — le envía al sacerdote Patrick Joseph Dillon como primer cura párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced.

Propietarios en 1850.

Todos estos emprendimientos fueron llevados a cabo sin la aprobación de las autoridades de Morón que protestó por la manera en que la Comisión de Fomento del Pueblo de Merlo se conducía como si fuera una municipalidad de facto. El conflicto culminó cuando Merlo consigue su autonomía de Morón en 1864, en el mismo año en que Juan Dillon nuevamente se desempeñaba como Presidente de Municipalidad de Morón.

El resultado del negocio inmobiliario fue decepcionante. En 1870 no habían sido vendidas más que dos manzanas de las veintinueve que Dillon poseía en el pueblo y algunas parcelas más pequeñas que no llegaban a sumar dos manzanas más.

En 1870, tras la muerte de su madre, Dillon dejó el negocio inmobiliario en manos de sus hermanastros, Fernando, Tomás e Isaac Pearson. El primero recibió catorce manzanas en el pueblo, además de otros terrenos junto a la estación de ferrocarril, mientras que a los otros dos se les entregaron fracciones menores. Dillon se conformó con recibir en herencia los terrenos de chacra que ya explotaba en vida de su madre que se encontraba en los fondos de la actual Iglesia de San Antonio de Padua.

Los hermanos Mulhall hacen una descripción del pueblo de Merlo en la década de 1860:[2]

Merlo es un insignificante caserío habitado por unos pocos cientos de personas, un Juez de Paz, Municipalidad, colegios públicos, y una capilla gótica. El anterior Juez de Paz fue Don Juan Dillon, un caballero de ascendencia irlandesa y hasta hace poco había un cura irlandés, el reverendo J. P. Dillon, ahora Profesor Diocesano de Teología. Allí hay 18 casas residenciales. La construida por el Sr. Boyd es una magnífica casa de campo, y entre los residentes extranjeros se hallan los señores John Maclean, Blumstein, y Richmond. Existe un gran molino harinero en las proximidades del pueblo, perteneciente a los Sres. Blumstein y La Roche. En los próximos años se inaugurará el ramal del ferrocarril a Lobos que comenzará en Merlo. Juez de Paz Don Antonio Juárez, Jefe de Correo Don Juan Dillon, seis miembros de la Municipalidad, ingresos monetarios de la Municipalidad $ 250.000. En las escuelas públicas concurren 40 niños y 43 niñas.

En otra parte del libro agregan:

El pueblo de Merlo es un lugar en donde las casas se encuentran desparramadas, con escasa población y una pequeña iglesia gótica. La escuela pública está a mitad de camino entre la estación y el pueblo, y cerca de allí se encuentra una casa de estilo inglés, que fuera de propiedad del Sr. Boyd. Muchas de las casas están en ruinas, y las puertas todavía pintadas de rojo, un recuerdo de los tiempos de Rosas.

El «Pueblo de la Estación», 1880.
Estación Merlo 1880.
Molino harinero de Davout, 1870.
Hospital municipal, 1930.
Empleados ferroviarios, principios siglo XX.
«Guerra de nieve» en Merlo, 1918.
Miembros de la comunidad española, 1929.
Miembros de la comunidad italiana, alrededor de 1920.
Avenida Ituzaingó (hoy del Libertador) en 1919.
Vista aérea de Merlo, primera mitad del siglo 20.

Hacia 1870 en las cercanías de Merlo se encontraban dos molinos harineros; el primero era el de propiedad del francés Davout y que aún se mantiene en pie en la vecina localidad de Paso del Rey. El otro molino era de propiedad del señor Podestá que se encontraba en las cercanías de Puente de Márquez. En la desembocadura del arroyo Torres en el Río Reconquista el señor Juan José Romero construyó un tajamar formándose así un pequeño lago artificial para el disfrute de su familia en las épocas de veraneo que dio nombre al lugar: Lago del Bosque.

En 1870 se desata una epidemia de cólera en la ciudad de Buenos Aires y gran cantidad de personas huían de la ciudad hacia la campaña. Muchas de esas personas eran atendidas en la estación Merlo y en campamentos levantados alrededor del pueblo. Dillon, Benoit y otros organizaron una comisión de salud pública para tratar de organizar a la población ante la catástrofe. Cementerio municipal, a las afueras del pueblo, se vio superado por la cantidad de muertos que se debieron enterrar y esto llevó a crear un nuevo cementerio, varios kilómetros de Merlo.

A mediados de la década de 1870 se habían diferenciado dos poblaciones con características propias: el pueblo antiguo o Pueblito, con cerca de un siglo y medio de antigüedad, bastante compacto, habitado principalmente por familias antiguas, dueños de estancia aque establecieron sus casas en él, muchas de ellas lujosas para ese tiempo, y el pueblo nuevo o Pueblo, agrupado alrededor de la plaza de la estación, reducido prácticamente a cuatro manzanas y algunos edificios aislados. Entre estas dos poblaciones, que estaba unidos por la Avenida de la Calle Real o Ituzaingó, se estableció una «cordial rivalidad»: los vecinos del Pueblito votaban al Partido Conservador y los de la Estación a la Unión Cívica Radical. En 1906 los vecinos de la Estación fundaron el Club Argentino en donde se jugaba fútbol, tenis y criquet, deportes practicados por los empleados ferroviario británicos que participaron en la fundación del club; en 1911 los vecinos del Pueblito fundaron el Club Nacional qué décadas más tarde cambiaría el nombre por el actual Club Independiente.

En la década de 1870 se instala el primer alumbrado público con faroles alumbrados a kerosene y gas acetileno. En 1871 se funda la Sociedad de Beneficencia. En 1873 se realiza el trazado de la plaza de la estación: la Plaza Bartolomé Mitre (hoy Plaza Presidente Kirchner). En 1876 se abre el Camino a Puente de Márquez, la actual Avenida Yrigoyen, un camino de tierra que unía a Merlo con Puente de Márquez. Entre 1865 y 1870 Juan Dillon fue el jefe de correo de Merlo; como era costumbre en aquella época, las cartas y encomiendas dirigidas a Merlo tenían como única dirección la estación de ferrocarril. En 1872 se inaugura el abasto de carne en las afueras mismas del pueblo, en la propiedad de Estevarena, en donde hoy se encuentra el predio municipal Quinta La Colonial. En 1870 se inugura el servicio de trenes que desde aquel año une a Merlo con la ciudad de Lobos y con toda la cuenca lechera de la región.

El vecino de Merlo e historiador Pedro Díaz describe como era el pueblo a mediados de la década de 1870:

En el trayecto desde el Pueblito a la estación (hoy Avenida Libertador), había que recorrer forzosamente siete cuadras rodeada de manzanas casi desiertas, con muy pocas edificaciones, la de los Sres. Pereyra, Richmond y Mac Lean, y la más antigua, la del Sr. Velazco.(...) A ambos lados de la calle Real corrían dos paralelas, Juncal y Sarandí, prácticamente cubiertas por cardos, biznaga, cicuta, manzanilla, etc. que las obstruían, y de tanto en tanto, se conectaban con la principal. Fuera de estas existían los baldíos y todo era campo donde se encontraban toda clase de animales, culebras, víboras, lagartos, cuises, liebres perdices, etc. y cuanta ave habita en la pampa. Esto duró hasta los años de la década del treinta de nuestro siglo.

El maestro Francisco Brunet describe como se celebraban el carnaval en Merlo en la década de 1890:

El Carnaval se celebró con entusiasmo durante varios años corsos, como así denominábamos a la caravana de vehículos que recorrían la calle real y el «boulevard» desde la plaza de la Iglesia a la de la Estación, al atardecer, pues la poca luz del alumbrado público a kerosene no permitía hacerlo de noche.
Tengo bien presente el ambiente de sana alegría, cortesía y amabilidad que reinaba en esos corsos primitivos, sin que la juventud de esa época la enturbiara con notas groseras o incorrectas. El iniciador de esos corsos fue Don José A. Dillon y el local en el cual nos reuníamos era el almacén de Mazzini, que por su ubicación, era en cierta manera, era el punto neutral de esa pequeña rivalidad entre lo que se denominaba «el pueblito» y «la estación». Hubo comparsas de niños bien disciplinados y uniformados; las tertulias de disfraz eran frecuentes, y no eran pocas las casas de familia en las que el juego de agua se hacían con entusiasmo. Las carreras de caballo que tenían lugar los domingos en la calle que pasaba por el costado de la plaza de la Iglesia, en dirección al ferrocarril, atraía a los aficionados a los caballos o a las empanadas que allí se vendían...

En 1885 se funda el Club Social presidido por el capitán de navío Eyroa, club que funcionó hasta 1895.

Por la misma época se había organizado la banda de música del pueblo creada por el inmigrante italiano Bernardo Moretti —por muchos años director de la escuela del pueblo— y conformada por los señores Prack, Landaburu, Campi, y por los jovencitos Víctor Mercante, Jorge Goulú y otros.

A las 3.20 del 5 de junio de 1888, último cimbronazo por el terremoto del Río de la Plata de 1888.

En el año 1894, la comunidad italiana en Merlo, que había reemplazado a la comunidad irlandesa en número e importancia, funda la Societa Italiana XX Settembre, organización comunitaria que se constituyó para defender los intereses de los italianos en la región. En 1904 la Societa Italiana construye un palacete de estilo neoclásico en donde funcionaría el primer cine de Merlo cuando llega la electricidad al pueblo en 1915 (en 1913 se había inaugurado la primera usina eléctrica en donde hoy se ubica el edificio de EDENOR). En 1899 la comunidad española hace lo propio fundando la Asociación Española de Socorros Mutuos de Merlo «Unión»; la asociación, con el tiempo, inauguraría el club Sociedad Española de Merlo SEDEM, que por décadas fue el centro de reunión y esparcimiento de la juventud en Merlo.

Av. del Libertador, 1950.
Merlo, 1950.

En 1913 la avenida principal — que hasta entonces era un camino de tierra — es adoquinada y es 1938 el adoquín es reemplazado por asfalto. Con el adoquín retirado se adoquinan la calle San José y la Avenida 25 de Mayo, la que será asfaltada recién en la década de 1970. En 1928 la empresa "La Argentina" inaugura el primer servicio de transporte público de pasajeros en Merlo con dos automóviles Ford A.

Hasta bien entrada la década de 1920 Merlo no tenía hospital y por tal motivo se formó una comisión Pro-Hospital precedida por el doctor Ángel Lagomarsino, quien encabezó las gestiones y el hospital se inauguró el 8 de septiembre de 1929.

En el mismo año de 1929, durante la administración del gobernador Valentín Vergara, se asfalta el tramo del Camino del Oeste actual Avenida Rivadavia que se extiende desde Morón hasta Merlo y también se asfalta el camino que une a Merlo con el pueblo de Libertad, actual Avenida de la Calle Real. En la década de 1940, durante la administración municipal de Manuel Fresco, se asfalta el Camino Merlo-Navarro, actual Ruta Provincial 40 y el camino que une a Merlo con Pontevedra.

Aldo Capece relata en su libro Merlo Mío, como se celebraba el Día de la Raza en Merlo a principio de la década de 1930:

Por la mañana, a eso de las siete, Maroto Decombe daba por comenzado el evento con una salva de bombas de estruendo que disparaba desde un mortero que hacía funcionar en la plazoleta Sarmiento (…) Con paso firme, avanzaba la banda municipal de Merlo sobre el adoquinado que los conducía al Prado Español (…) En la vanguardia venían los bronces de Fiorentino, Jardi y Dubreuill, los que reflejaban una luz dorada sobre los gaiteros que flanqueaban la banda municipal. Los gaiteros vestían de blanco con boina y fajas rojas. Cuando la banda terminaba de sonar una marcha o un pasodoble, arrancaban los gaiteros. Delante de ellos (…) avanzaba don José Rico vestido de traje y boina negra (…) Al mediodía se serviría una gran paella en el Prado Español (…) Por la noche tendrían lugar las romerías (…)

Con el correr del tiempo, Merlo fue destino turístico de los vecinos de Buenos Aires, que solían pasar los veranos en la campaña y se bañaban en las aguas del Río Reconquista, que con sus recurrentes inundaciones, permitía el cultivo de arroz en su ribera.

En la década de 1940 la Avenida Ituzaingó contaba con un alto parlante en cada cuadra, que se conectaban desde el edificio de la Municipalidad. Los días de semana se propalaban noticias y música y los días domingos se pasaba música para animar los bailes familiares que se organizaban en la Plaza del Mástil.

Los vecinos solían pasar el tiempo libre haciendo deportes en los clubes el Nacional y el Argentino, bailando en el Prado Español o en los bailes que se organizaban todos los domingos en la plaza Sarmiento, viendo cine en el cine Gran Merlo, o encontrándose en el Café La Puñalada o en la Heladería de Mario.

Por aquellos años el Club Nacional (actual Club Independiente) tenía su campo de juego en la manzana ubicada entre las calles Perú, Juncal y Libertad, frente al Palacio Rico. Todos los domingos por la tarde en ese predio se desarrollaban los encuentros de fútbol entre los equipos locales el Club Nacional, el Club Argentino, El Fortín, el Club Laureles y Midland y años después se disputaron los partidos del campeonato regional de lo que se conoció como la Liga del Oeste, en donde participaban además Los Indios de Moreno y equipos venidos de Marcos Paz e Ituzaingó.

En la década de 1940, ante la llegada masiva de inmigrantes del interior del país, Merlo deja de ser un tranquilo pueblo de provincia para ser parte del populoso Gran Buenos Aires. El perfil urbano consolidado fue el de una zona residencial, con el tipo de vivienda de chalet californiano.

Fiestas patronales, 1940.
Colegio Nacional Manuel Belgrano Merlo, 1960.

Si bien con la fundación de la Villa San Antonio del Camino en 1755 se le otorgaba al pueblo el estatus de ciudad según las Leyes Españolas, el 19 de agosto de 1955 el pueblo de Merlo es declarado oficialmente ciudad, ahora según la ley argentina.

En 1950 la Avenida Ituzaingó cambia su nombre por Avenida del Libertador, al conmemorarse el centenario de la muerte del general José de San Martín.

El pueblo de Merlo, que hace ese entonces se limitaba a unas pocas manzanas que bordeaban la avenida principal, multiplicó su extensión varias veces y el pueblo se extendió rápidamente hacia el interior, en donde antes había sólo fincas y granjas lecheras, con humildes barriadas que alcanzaban las márgenes del distante Río Reconquista.

Al igual de lo que sucedía cien años antes, se consolidaron dos zonas bien distintas en Merlo: lo que fueran El Pueblito y La Estación ahora era conocido como Merlo Centro, un distrito de clase media que rodeaba a la estación de ferrocarril, con lugares de esparcimiento y diversión y que poseía todos los servicios públicos, y por otro lado, las populosas barriadas humildes de calles polvorientas que carecían de la mayoría de los servicio públicos elementales.

En la década de 1950 Merlo creció aceleradamente y a medida que crecía la población se crearon los primeros colegios secundarios en Merlo; uno de los primeros colegios secundarios públicos fueron el Colegio Bernardo Houssay y el Colegio Nacional Manuel Belgrano de Merlo, que comenzó a funcionar en 1960. En la misma década comenzó a funcionar la Escuela de Educación Técnica 1. En los años sesentas comenzaron a funcionar la Escuela Técnica 2 y junto con instituciones de educación secundaria de gestión privada como el Instituto Francisco de Merlo y el Colegio de las Consolatas, entre otras.

En aquellos años Merlo se encontraba rezagada con respecto a la pujante San Antonio de Padua y para crear un centro comercial más grande se decidió ampliar la Avenida Libertador, quitando el bulevar que reducía la calzada de la avenida.

En 1980, durante la intendencia del comodoro Luis Pastor, se construye el puente vial Héroes de Malvinas. En ese mismo año la Municipalidad pone en funcionamiento la primera computadora que hubo en Merlo, destinada a procesar la información necesaria para la administración del municipio. En 1988 se remodela el hospital municipal y se le cambia el nombre por el de Hospital Municipal Eva Perón.

Merlo aún conserva el aspecto de pueblo tranquilo, de casas bajas aunque en 2010 se ha producido un desarrollo inmobiliario con la construcción de pequeños edificios de cuatro y cinco pisos de altura.

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