Melquíades Álvarez

Melquíades Álvarez
Melquiades Álvarez.JPG

Presidente del Congreso de los Diputados
15 de marzo de 1922-6 de abril de 1923

Diputado a Cortes
por Oviedo, Alcázar de San Juan, Castropol, Valencia (capital) y Oviedo
( Cortes de la Restauración y Cortes republicanas)
1898-1899; 1901-1910; 1910-1914; 1914-1923; 1931-1936

Información personal
Nacimiento 17 de mayo de 1864
Gijón
Fallecimiento 22-23 de agosto de 1936
Madrid
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Unión Republicana
Partido Reformista
Partido Republicano Liberal Demócrata (PRLD)
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Jurista y político
Miembro de
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Melquíades Álvarez González-Posada ( Gijón, 17 de mayo de 1864- Madrid, 22 de agosto de 1936) fue un político y jurista español que llegó a desempeñar el cargo de presidente del Congreso de los Diputados durante la Restauración borbónica.

En sus inicios se adscribió al republicanismo de Nicolás Salmerón, para fundar en 1912 el Partido Reformista, en el que militaron miembros de la intelectualidad española del momento, como Benito Pérez Galdós, Manuel Azaña, José Ortega y Gasset y Manuel García Morente.

El 22 de agosto de 1936 se encontraba confinado en la Cárcel Modelo tras el inicio de la Guerra Civil; tras ser tomada la cárcel por una turba de milicianos de izquierdas y haberse producido una liberación de presos comunes en una secuencia iniciada por un incendio en el recinto, fue asesinado en la noche del 22 al 23 al efectuarse una ejecución sumaria en el sótano de la prisión.[2]

Biografía

Juventud

Estudió Derecho en la Universidad de Oviedo, donde se licenció en 1883. Tras un primer intento fallido, ganó la Cátedra de Derecho Romano en la Universidad de Oviedo en 1889. Amigo de Leopoldo Alas "Clarín", inició la carrera profesional de abogado en Oviedo. Entre 1894 y 1898 fue decano del colegio de abogados de esta ciudad. Después se trasladó a Madrid.

Trayectoria política

Melquiades Álvarez retratado por Campúa, en Nuevo Mundo (1903).

Excelente orador, le llamaban "El Tribuno" y el "Pico de Oro". En 1912 fundó el Partido Reformista, de inspiración republicana pero dispuesto a gobernar en una monarquía democrática, pues consideraba que, en democracia, la cuestión de la forma de gobierno -monarquía o república- era accidental.[4]

En 1917 participó en el movimiento auspiciado por republicanos y socialistas, cuyo fin era convocar Cortes Constituyentes. Fracasado el movimiento, Melquíades Álvarez fue moderando su discurso y se aproximó al Partido Liberal de la monarquía, lo que le permitió acceder en 1923 a la presidencia del Congreso de los Diputados. En este puesto, trató de convencer a Alfonso XIII para que retornara al parlamentarismo liberal, tras el golpe de Estado de Primo de Rivera. A lo largo de la dictadura de Primo participó en varias conspiraciones dirigidas a derribar al dictador.

Durante la Segunda República, su partido, para entonces llamado Partido Republicano Liberal Demócrata, y ya muy minoritario, se encontró situado en el centro-derecha del espectro político. Elegido diputado por Madrid (por la Candidatura de Apoyo a la República, en los escaños de las minorías)[6]​ También fue decano del Colegio de Abogados de Madrid.

Intervino en el debate de la Constitución de 1931 para defender que ésta no fuera "el reflejo de un partido político -que siempre sería mezquino y deleznable-, sino, sencillamente, el reflejo de un criterio más amplio, mirando al porvenir y a la evolución total de la vida" recordando que ese tipo de Constituciones, como la Constitución de 1876, "han disfrutado de una vida precaria porque no reflejaban el criterio de la vida nacional, sino el criterio del partido vencedor". También llamó la atención sobre la necesidad de "prevenirse" contra las " dictaduras como el bolchevismo y el fascismo "que tienen una ideología particular muy semejante, porque absorben la nación al Estado, al Estado lo identifican con el Gobierno y el Gobierno lo vinculan en el poder político personal". Sobre el "problema, que se llama indebidamente religioso" advirtió que se veía influido "por dos fanatismos igualmente execrables, que habían condicionado toda la política española: los que llamaba yo el fanatismo de la derecha y el fanatismo de la izquierda; el fanatismo rojo y el fanatismo negro". En esta cuestión no se mostró partidario de la separación de la Iglesia y el Estado, sino del regalismo, porque "creo que el Estado debe intervenir y procurar llevar la dirección de la vida social". También se mostró partidario del Senado como representación de los "elementos corporativos" y contrario al reconocimiento del "principio de la socialización de la propiedad". Por último se refirió al "problema de la autonomía" en el que echó en falta "una afirmación categórica, expresiva, que no dejara lugar a dudas, sobre la unidad de la nación española... [cuya existencia] está acusada vigorosamente por su lengua, por su tradición, por su raza, por la magnificencia de su espíritu, de cuya grandeza ha quedado una estela luminosa en la Historia".[7]​ Terminó su intervención haciendo un llamamiento para se tomara como modelo la Constitución de la Tercera República Francesa que "vive hace cerca de setenta años" y así

habríamos realizado una obra seria en beneficio de la República, que en este punto, identificada con España, es el triunfo de la libertad, de la democracia y del progreso

«Otro que talla», de Tovar, en Gedeón, marzo de 1912.

Labor social

De entre las diversas gestiones y compromisos que Melquiades Álvarez desarrolló o puso en marcha a lo largo de su vida, puede destacarse la creación en Asturias de los ateneos y las bibliotecas populares, siguiendo el espíritu y ejemplo propuestos por pedagogos como Rafael Altamira, reformador universitario, institucionista alumno de Giner y secretario del Museo Pedagógico Nacional, para poner "la educación a disposición de los trabajadores".[8]

Asesinato

En agosto de 1936, un mes después del comienzo de la Guerra Civil, Melquíades Álvarez fue recluido, al igual que otros dirigentes políticos conservadores, en la Cárcel Modelo de Madrid y posteriormente, durante la llamada Matanza de la Cárcel Modelo de Madrid, sería asesinado por milicianos anarquistas que habían ocupado la prisión. Junto a Álvarez fueron también fusiladas otras personalidades como los exministros de la República José Martínez de Velasco, agrario, y Manuel Rico Avello.[9]

En los Diarios de Azaña, por entonces presidente de la República, ha quedado muestra de la impresión que le causó la muerte del que había sido su primer mentor político.