Medio físico de la Comunidad de Madrid

Localización de la Comunidad de Madrid.

La Comunidad de Madrid se encuentra en el centro de la península Ibérica, entre el Sistema Central y el valle del Tajo; y tiene un exclave en la provincia de Segovia, conocido como Dehesa de la Cepeda. Al norte está flanqueada por las altas montañas del Sistema Central. Limita al norte con Castilla y León ( Segovia); al este con Castilla-La Mancha ( Guadalajara); al sur con Castilla-La Mancha ( Toledo y Cuenca); y al oeste con Castilla y León ( Ávila).

Relieve

Vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama.
Zonas llanas del Monte del Pardo.
Cerros y una laguna del Parque regional del Sureste.

El territorio de la Comunidad de Madrid es complejo, aunque puede ser resumido en dos conjuntos principales: la sierra y las llanuras del valle del Tajo. Se trata de una región con gran variedad ecológica. Las mayores elevaciones se encuentran en el Sistema Central: PeñalaraSierra de Guadarrama— (2.430 m), Siete Picos (2.138 m) y Peña CebolleraSierra de Ayllón— (2.129 m).

La Sierra Madrileña es un conjunto muy complejo que flanquea la región por el norte. Pertenece al Sistema Central, el cual surgió durante la orogenia alpina. Su relieve es de bloques levantados y hundidos del basamento, con cabalgamientos tipo pop-up y pop-down, por una tectónica de piel gruesa,[1] labrados sobre gneis y granitos formados en su mayoría durante la orogenia varisca. Se distinguen tres conjuntos: el conjunto Somosierra-Ayllón, la sierra de Guadarrama y las estribaciones de la sierra de Gredos al suroeste.

Todo el conjunto montañoso ha sido retocado por la erosión glaciar, de la que aún quedan restos en las zonas más altas. La montaña entra en contacto con el valle del Tajo por medio de grandes rampas labradas sobre rocas duras. Son relieves como Las Machotas, la sierra de la Cabrera, la sierra de Hoyo de Manzanares y el cerro de San Pedro, entre otros.

Todas las sierras se individualizan unas de otras por profundas fallas. La más importante es la falla meridional que marca el límite entre la sierra y el valle del Tajo. Pero las fallas también individualizan fosas tectónicas, que forman depresiones interiores como la fosa de Lozoya, la de Canencia, la de Robledo de Chavela, la de San Martín de Valdeiglesias, la depresión de Cerdera-Santillana-Navalfuente, y la depresión de Guadalix- Redueña.

El valle del Tajo se labra sobre arenas, margas y arcillas en un amplio valle en el que domina el relieve tabular con páramos y campiñas.

  • El páramo se encuentra al sureste de la Comunidad, aguas arriba del Tajo. Predominan las llanuras tabulares rematadas en caliza. Existen oteros y mesas de cumbres planas. Es una unidad que tiene aún mayor extensión en las provincias de Guadalajara y Toledo, donde se encuentra la mesa de Ocaña. En Madrid existen dos grandes páramos, el de Humosa, o Corpa, y el de Chinchón-Colmenar de Oreja.
  • La campiña está formada por margas y arcillas suavemente onduladas que aparecen tras la erosión de la capa caliza que tenían encima. Se desarrollan al sur y el suroeste de la Comunidad, aguas abajo del Tajo.
  • En el noreste de la Comunidad, a lo largo del río Jarama, que procede de Guadalajara, y encima de la rampa que pone en contacto las montañas con el valle del Tajo se desarrolla un depósito de rañas. Las rañas son depósitos sedimentarios de arcillas y margas mezcladas con cantos de diverso tamaño.
  • Por último encontramos las vegas propiamente fluviales. Son las superficies de los valles fluviales en los que aparecen terrazas del cuaternario. Las vegas son muy estrechas en las montañas pero a medida que el río se abre, en las campiñas, se ensanchan y adquieren gran extensión.
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