Matrimonio en la Antigua Grecia

Vaso de cerámica griega con ilustración de los preparativos para la vestimenta de una esposa.

El matrimonio en la antigua Grecia sirvió para fomentar la asunción de las responsabilidades en las relaciones personales. Los matrimonios eran arreglados por lo general por los padres, y los agentes matrimoniales profesionales se utilizaban de mala gana. Cada ciudad era políticamente independiente, con sus propias leyes concernientes al matrimonio. La tutela de las chicas huérfanas era confiada a un tío o un primo. Para que el matrimonio fuese legal, el padre o el tutor de la mujer debía conceder permiso, a un hombre adecuado para casarse con su hija o pupila. Las bodas se celebraban principalmente en los meses de invierno. La pareja participaba en una ceremonia que comprendía rituales como la eliminación del velo, pero la convivencia de la pareja era lo que confería legalidad al matrimonio.

El matrimonio un acontecimiento de interés público

Los legisladores griegos antiguos consideraban el matrimonio como una cuestión de interés público. Este fue especialmente el caso de Esparta, donde la subordinación de los intereses privados y la felicidad personal al bien público respaldaba firmemente las leyes de la ciudad. Un ejemplo de la ley de matrimonio se puede encontrar en las leyes espartanas: las leyes de Licurgo de Esparta preveían la adopción de un procedimiento penal en las confrontaciones de aquellos que se casaban demasiado tarde (graphe opsigamiou) o no adecuadamente (graphe kakogamiou), así como contra los que no se casaban en absoluto (graphe agamiou).[4]

Los espartanos consideraban la teknopoioia (fertilidad ) como el objeto principal del matrimonio. El resultado era que cada vez que una mujer no podía tener hijos con su marido, el Estado preveía que le debiera ser permitido convivir con otro hombre.[7]

Solón también parece haber visto el matrimonio como un asunto de importancia social y política; sus leyes permitían la graphé agamiou (celibato), a pesar de que la ley parece haber entrado en desuso en épocas posteriores, en cualquier caso, no hay ningún ejemplo de su aplicación apoyado por las fuentes. Platón parece dar una función similar a la del Estado, ejerciendo presión política y social para fomentar el matrimonio. Según sus Leyes, un hombre que no se casaba antes de la edad de treinta y cinco años era castigado no solo con la atimia (pérdida de derechos civiles), sino también con sanciones financieras, y afirma expresamente que en la elección de una mujer, cada hombre debe considerar los intereses del Estado y no su propio placer.[9]