Matrículas automovilísticas de México

Placa de matrícula de Jalisco.
Antigua placa de matrícula de Veracruz.

Las matrículas automovilísticas de México son el registro que usan los vehículos automotores para su identificación y circulación legal en todo el territorio nacional. La entidad gubernamental encargada de regularlas es la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que establece la Norma oficial mexicana NOM-001-SCT-2-2000[1] para ello, la cual contempla que cada estado pueda emitir sus propias placas de circulación incorporándoles características y diseños particulares, pero respetando cierto estándar que todas deben de cumplir.

Según la misma norma, todas las placas son de forma rectangular, y tienen una dimensión de 300 mm de largo por 150 mm de ancho, sus esquinas deben de ser redondeadas, contener un sello de plomo de la SCT y las letras y números deben de ser troquelados.[1] Para los vehículos clasificados como automóviles privados, el número de la licencia debe de estar conformado por tres letras (excluyendo I, O y Q por su parecido con el 0 y el 1), seguidas de cuatro o tres números dependientes de cada estado. Para vehículos clasificados como camiones privados, les corresponden dos letras seguidas de cinco o cuatro números, según el estado del que se trate. La serie de letras que contengan las placas están asignadas a cada estado del país, lo cual permite la identificación del origen del vehículo. Asimismo incluyen el nombre del estado o su abreviatura oficial, la vigencia de las placas, así como códigos de barras y seguridad que impiden su falsificación.

Además de las placas descritas para vehículos privados existen normas especiales para automóviles y camiones de servicio público, para aquellos que se dedican al transporte de personas con algún tipo de discapacidad, para automóviles clasificados como Clásicos y para los vehículos registrados como Fronterizos, que son vehículos automotores de origen extranjero, generalmente procedentes de los Estados Unidos, los cuales pueden ser adquiridos por mexicanos y circular legalmente en México, pero únicamente dentro de la llamada Zona libre fronteriza, una franja de territorio ubicada entre la frontera y los puestos de inspección aduanal situados en carreteras a distancias variables de los puntos fronterizos. Grandes ciudades como Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo o Heroica Matamoros quedan dentro de esta zona libre, y en ellas son muy comunes este tipo de vehículos.

A partir del año 2004 muchos vehículos de los denominados "fronterizos" circulaban en territorio nacional sin haber sido previamente importados al país; a estos vehículos se le conoce como autos chocolates. Después de una serie de revisiones al marco legal sobre este tema, a los particulares que poseen estos vehículos se les da la opción de importarlos y regularizarlos inmediatamente, por lo cual pueden portar la matrícula del estado donde haya sido registrado el vehículo. No obstante, se deben cumplir ciertas condiciones para hacer que un auto usado fronterizo pueda ser importado y "emplacado" en alguno de los estados del país. Un ejemplo de esto es que el auto debe tener entre 10 y 15 años de antigüedad (es decir, si estamos en el 2016 podemos usar un auto 2001 a 2006), cosa que también se aplica a los vehículos nuevos y del año en curso importados desde Estados Unidos.

Historia

Placa de matrícula del estado de Tabasco, en el período 2001-2007, en la que se hace alusión a la zona arqueológica de La Venta.

Originalmente el gobierno mexicano emitía un único tipo de placas, con un diseño estandarizado para todo el país, cuya única diferencia de estado a estado era la serie de las letras y la abreviatura, seguida de la del país; por ejemplo, para Guanajuato era: GTO MEX, en 1992 fue la última vez que fueron emitidas este tipo de placas y en 1998 la norma fue oficialmente reformada permitiendo la inclusión de imágenes propias y alusivas a cada estado de la república respetando las características básicas generales. El primer estado en introducir diseño propio fue Guanajuato, seguido posteriormente por Baja California y Aguascalientes. La adopción de diseños propios se dio a lo largo de varios años, siendo las últimas en adoptarse las del Distrito Federal. Algunos estados han cambiado en varias ocasiones su diseño, convirtiéndose de esta manera en parte de la identificación de cada gobierno estatal, que al cambiar de un titular a otro, cambia el diseño de las placas, las imágenes en ellas presentadas y muchas veces frases o logotipos propios de cada administración.

Other Languages