Materia de Bretaña

La Materia de Bretaña, Mito artúrico o Leyenda arturiana es el nombre colectivo que reciben una serie de textos escritos durante la Edad Media, sobre las tradiciones celtas y la historia legendaria de las Islas Británicas, especialmente aquellas centradas en el Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda. El poeta francés del siglo XII Jean Bodel creó el nombre según las líneas de su poema épico Chanson de Saisnes:

Ne sont que III matières à nul homme atandant,
De France et de Bretaigne, et de Rome la grant.

‘Hay tres ciclos literarios de los que ningún hombre debería carecer:
la materia de Francia, de Bretaña, y de la gran Roma.’

Jean Bodel, Chanson de Saisnes

El nombre diferencia la Materia de Bretaña de las otras materias: los temas mitológicos tomados de la antigüedad clásica forman la Materia de Roma; y las historias de los paladines de Carlomagno y sus guerras contra los moros y los sarracenos forman la Materia de Francia. Así, mientras que Arturo es el tema principal de la Materia de Bretaña, otras historias legendarias menos conocidas de las Islas Británicas, como las de Bruto de Troya, el Viejo Rey Cole, el Rey Lear y Gogmagog, se incluyen también en los temas tratados por la Materia de Bretaña.

(Ilustración por Britton LaRoche). En la mitología galesa, la espada de Arturo se conoce como Caledfwlch.

Temas y elementos

Historia legendaria de Bretaña

Comúnmente, se cree que esta historia legendaria fue creada para que sirviera de base para el patriotismo mitológico de la isla.

La Historia Brittonum, la fuente más antigua que se conoce de la historia de Bruto de Bretaña, pudo haber sido creada para poseer una genealogía de varios príncipes galeses del siglo IX. Se desconoce quién escribió originalmente esta historia, debido a que existieron varias revisiones, aunque se considera generalmente a Nennius como el autor de estas. Esta historia logró gran aceptación debido a que su escritor creó una unión entre Bruto y la diáspora de los héroes luego de la Guerra de Troya, lo cual fue un valioso material usado por los posteriores mitógrafos como Godofredo de Monmouth, Michael Drayton y John Milton, quienes lo utilizaron para conectar las Islas Británicas con la era heroica de la literatura griega. Ya Virgilio, por ejemplo, había unido la fundación mítica de Roma con la Guerra de Troya en la Eneida. Godofredo de Monmouth también presentó la imaginaria historia de que el nombre de la tribu celta de los Trinovantes provenía de Troi-novant, o la 'Nueva Troya'.

Otras versiones más especulativas unen a la mitología celta con varios gobernantes e incidentes narrados por Godofredo de Monmouth en su Historia Regum Britanniae. Se ha sugerido que, por ejemplo, Leir de Bretaña, quien posteriormente sería el Rey Lear de Shakespeare, era originalmente el dios marino irlandés Lir. Muchas deidades celtas fueron identificadas con personajes artúricos, como por ejemplo Morgana Le Fay, a quien algunos expertos asocian con la diosa irlandesa de la guerra Mórrígan y otros con Modron, una deidad galesa de las aguas. Muchas de estas identificaciones vinieron de las especulaciones de la comparación de religiones a finales del siglo XIX, algo que continuó en los años más recientes.

Al parecer, William Shakespeare estaba claramente interesado en la historia legendaria de Bretaña, así como también en sus variantes más oscuras. Las obras de Shakespeare contienen varias historias relacionadas con estos reyes legendarios, como el Rey Lear y Cimbelino. Se cree que el maestro galés de Shakespeare, Thomas Jenkins, le presentó este material, y también quizá lo animó a leer a Godofredo de Monmouth. Estas historias también figuran en las Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda de Raphael Holinshed, quien también parece ser fuente del Macbeth de Shakespeare. Un maestro galés aparece como el personaje de Sir Hugh Evans en Las Alegres Comadres de Windsor.

Otros autores también usaron las primeras historias de Arturo y las fuentes pseudo-históricas de la Materia de Bretaña. Los escoceses, por ejemplo, formularon una historia mítica en las líneas reales de los Pictos y los Dalriada. Si bien son líneas veraces (a diferencia de las de Godofredo), los orígenes son tenues e incorporan detalles de tanto la historia mítica bretona e irlandesa. La historia de Gabhran, en especial, incorpora elementos de ambas mitologías.

El Ciclo artúrico

El ciclo literal arturiano es la parte mejor conocida de la Materia de Bretaña. Su reconocimiento se debe a que narra dos historias entrelazadas que intrigaron a varios autores posteriores. Una, trata sobre Camelot, usualmente visualizada como una utopía llena de virtud caballeresca, algo que posteriormente sería revertido por los errores de Arturo y Sir Lancelot. La otra historia, habla acerca de las búsquedas del Santo Grial por varios caballeros, algunas que fueron exitosas (como las de Galahad, Bors o Percival), mientras que otros fallaron (como Sir Lancelot).

El Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda.

Las historias medievales de Arturo y sus Caballeros están llenas de temas Cristianos, los cuales tratan acerca de la destrucción de los virtuosos planes humanos debido a las fallas morales de los personajes, y la búsqueda de una importante reliquia cristiana. Finalmente, las relaciones de amor cortés entre los personajes, como Lancelot y Ginebra, o Tristán e Isolda. En los años recientes, hubo una tendencia de unir las historias del Rey Arturo y sus caballeros con la mitología celta, en versiones reconstruidas a principios del siglo XX, plenamente románticas.

Además, es posible considerar a la literatura artúrica en general, en especial aquellas historias acerca del Grial; como una alegoría del desarrollo humano y el crecimiento espiritual (un tema explorado por Joseph Campbell y otros).

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