Masacre de Margarita Belén

Monumento a los caídos de Margarita Belén, sobre la Ruta Nacional 11, a 15 kilómetros al norte de la localidad de Margarita Belén.

Se conoce como Masacre de Margarita Belén a la tortura y ejecución de 11 militantes y desaparición forzada de otros 4, realizadas en un operativo conjunto del Ejército Argentino y la Policía del Chaco durante la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, en un lugar cercano a la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco.

El ametrallamiento se disfrazó, como era común en la práctica de la época, de un tiroteo fortuito acaecido durante un intento de huida de los prisioneros. El caso fue uno de los más de setecientos tomados en cuenta en el Juicio a las Juntas, en 1985, y por eso se condenó a los miembros de la Junta Militar que encabezaba el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti. Más tarde, en 1990, serían indultados por el entonces presidente Carlos Saúl Menem, aunque los indultos eventualmente fueron revocados por una corte federal el 24 de agosto de 2007.[3]

Se ha supuesto que las medidas, ordenadas por el General de brigada Cristino Nicolaides, a la sazón jefe de la Séptima Brigada de Infantería, se tomaron como represalia del ataque efectuado el 5 de octubre de 1975 por la organización político-militar Montoneros contra la sede del Regimiento 29 de Formosa.[ cita requerida]

Un monumento sobre la Ruta Nacional 11, en el sitio donde se produjeron los hechos, recuerda a los caídos en este trágico suceso.

Hechos

Los militantes asesinados estaban presos en la Unidad Penitenciaria Federal Nº 7 de Resistencia.

El domingo 12 de diciembre de 1976, siete militantes de las Juventudes Peronistas detenidos "a la vista" e incomunicados en la Unidad Penitenciaria 7 de la ciudad de Resistencia fueron retirados de sus celdas, con el pretexto de su traslado a la cárcel de máxima seguridad de Formosa. Fueron trasladados en transportes militares a la alcaidía de Resistencia; el ex diputado de la Unión Cívica Radical, Víctor Marchesini, también preso en la alcaidía, informó años después que fueron torturados en el comedor del establecimiento, antes de ser aislados en celdas individuales. Pocos días antes, otros detenidos habían llegado a la Brigada de Investigaciones de Resistencia y luego a la alcaidía, trasladados desde otras cárceles de la provincia de Misiones, a los que también se sometió a torturas y aislamiento.

De acuerdo con testimonios presentados ante la CONADEP, los encargados de la tortura pertenecían al Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército al mando del entonces teniente coronel Armando Hornos; los acompañaban agentes de la brigada de investigaciones de la policía del Chaco. Durante la noche se presentó una comisión militar que presentó órdenes de traslado para retirar a 13 de los detenidos; estos fueron entregados y transportados en dos camiones militares, custodiados por un patrullero de la policía del Chaco, hasta un descampado vecino a la localidad de Margarita Belén. El teniente general Ricardo Brinzoni, en declaraciones que hizo en 2001, dijo que "fue una operación militar para eliminar delincuentes terroristas" y que se trató de "un fusilamiento encubierto de detenido que estaban en la cárcel U-7"".[4]

La versión militar de los hechos indicó que la columna que trasladaba a los detenidos en la Ruta Nacional 11, había sido emboscada en el ataque guerrillero denominado Operación Tampón y que en el combate subsiguiente al menos cinco de los presos fueron muertos,[ cita requerida][7]

El testimonio de Ruiz Villasuso fue grabado a mediados de los años ochenta en la sala de terapia intensiva, ante un médico y un escribano que certificaron su lucidez, y allí falleció por las puñaladas que le asestara un oficial de policía de Chaco, frente a decenas de testigos.[8] El hecho, que tuvo lugar en una hacienda en la localidad chaqueña de General San Martín, tuvo las características de un intento de homicidio por encargo.

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