Marzo paraguayo

Marzo Paraguayo. Escultura en memoria de los caídos en la Plaza Independencia.

Justicia, Libertad, Democracia
¿Es que nadie recuerda que se fueron?
Ocho luciérnagas han tomado la guardia rubricando
la persistencia de la memoria con sus guiños.

Ya no siento tus latidos a mi lado
ni el aroma del monte debajo de tu piel

A José Miguel
Tu madre

El Marzo paraguayo fue una crisis política acaecida en Paraguay por causa del asesinato del entonces vicepresidente Luis María Argaña supuestamente por parte de un comando paramilitar, el 23 de marzo de 1999. De este hecho la oposición responsabilizó inicialmente al presidente de ese momento, Raúl Cubas Grau y también al hombre fuerte de la política paraguaya de ese entonces, Lino César Oviedo. El magnicidio de Argaña provocó una serie de manifestaciones de opositores y adherentes a Oviedo y al gobierno de Cubas, que desembocó en la masacre del marzo paraguayo en la que murieron siete manifestantes contrarios al gobierno de ese momento, lo cual produjo la renuncia de Cubas a la presidencia.

Detalle de los sucesos

En la mañana del martes 23 de marzo de 1999, aproximadamente a las 7:00 hs, el vicepresidente Luis María Argaña se desplazaba desde su residencia, cuando su vehículo fue interceptado por un automóvil particular en el que se desplazaba un comando paramilitar y en la calle diagonal Molas López de Asunción, fue acribillado junto con su chofer y un guardia personal, que sobreviviría al ataque.[1]

El hecho conmovió al país y en la noche del martes se produjo una reunión nocturna de los adherentes de Argaña junto con los opositores al gobierno de Raúl Cubas Grau que fue reprimida por la policía nacional paraguaya.

La situación política previa a dicho hecho estaba conflictuada y polarizada entre adherentes y opositores a Lino César Oviedo, quien había realizado una campaña a favor de la confirmación de su libertad y en contra de la Corte Suprema de Justicia paraguaya, que había declarado ilegal el decreto presidencial que daba libertad a Oviedo.

Por tanto, ante la muerte de Argaña, los manifestantes; ya en la noche del 23 de marzo; exigían la renuncia de Cubas Grau y el encarcelamiento de Oviedo.

En la mañana del 24 de marzo, se había formado una organización multisectorial que contaba con la participación de organizaciones como Jóvenes Por la Democracia, Paraguay Jaipotava(El Paraguay que Queremos), Parlamento Joven, y el movimiento colorado que apoyaba a Argaña, Reconciliación Colorada(históricamente vinculado con altas autoridades de la dictadura de Alfredo Stroessner) También estuvieron presentes la Pastoral Social de la Iglesia Católica paraguaya, estudiantes de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción y algunos sindicatos paraguayos.

Al mismo tiempo que se daba esta crisis, se presentaba una gran manifestación campesina, dirigida por la FNC de Paraguay. Ello permitió que los opositores a Oviedo y Cubas negociaran con los campesinos y lograran una gran capacidad de movilización. Ya en la noche del miércoles 24 de marzo se darían sendas escaramuzas, con petardos y piedras, entre los adherentes de Oviedo y los manifestantes opositores.

En la noche del jueves 25 de marzo, en un nuevo vehículo, es asesinado un joven campesino miembro de la FNC; quien recibió un disparo en la cabeza. El viernes 26 de marzo, al caer la tarde, la policía paraguaya reprimió a los opositores a Oviedo, desalojando la plaza, posteriormente los manifestantes se reagruparon y respondieron a la represión, haciendo retroceder a la policía y a los adherentes de Oviedo y Cubas, ocupando completamente la plaza. En la noche del 25 y madrugada del 26 de marzo se produjo lo que se conoce como La Masacre del Marzo Paraguayo donde siete manifestantes, opositores a Oviedo, fueron asesinados por francotiradores.

El proceso judicial posterior determinó que los disparos provenieron de adherentes de Oviedo y Cubas, entre ellos Walter Gamarra -funcionario gubernamental en ese momento- filmado al disparar contra los manifestantes, además de muchos otros francotiradores que dispararon desde los edificios adyacentes a las plazas del congreso paraguayo. La creación de barricadas, por parte de los manifestantes en las plazas, y fogatas que hacían de cortinas de humo impidió que la masacre fuera mayor. El jefe de policía de ese momento, Niño Trinidad Ruiz Díaz, fue condenado judicialmente por ordenar el abandono policial de la plaza y por no responder inmediatamente a los pedidos de auxilio de los manifestantes y congresistas opositores; ya que la jefatura de la Policía Nacional está en frente de las plazas del Congreso. En el proceso judicial sobre la masacre, Carlos Cubas -hermano del entonces presidente Cubas- y nombrado Ministro del Interior urgentemente ante la muerte de Argaña, testificó que al reunirse con Trinidad Ruiz Díaz, este estaba recibiendo órdenes telefónicas de Oviedo. El proceso judicial continúa.

Ante la masacre, el hasta ese momento presidente, Cubas ordenó el desalojo de las plazas del congreso y la ubicación de un contingente de la infantería de marina paraguaya, cuerpo militar que no simpatizaba con Oviedo. Esta decisión se logró luego de intensas presiones diplomáticas, especialmente de la Iglesia Católica, del gobierno estadounidense de Bill Clinton a través de su embajadora, Maura Harty y del gobierno brasilero de Fernando Henrique Cardoso

El día 26 de marzo se han llegado a grabar mensajes hostiles, por comunicación radial privada, de adherentes de Oviedo convocando a una movilización y ataque contra los manifestantes opositores en la plaza, desde un edificio gubernamental adyacente a la catedral de Asunción. En ese proceso 7 jóvenes perecieron bajo las balas de francotiradores: Cristóbal Espínola, Henry Díaz Bernal, José Miguel Zarza, Víctor Hugo Molas, Manfred Stark, Armando Espinoza y Tomás Rojas

Ante la perspectiva de una guerra civil de gran envergadura, el presidente Cubas renunció al atardecer del 27 de marzo y partió al exilio en Brasil. Posteriormente, en la noche del 27 de marzo, Luis Ángel González Macchi, un colorado opositor a Cubas, juró como presidente. González Macchi ofreció posiciones de gabinete en su gobierno a representantes de los tres mayores partidos políticos en un intento por crear un gobierno de coalición. Por algunos meses el gobierno de González Macchi logró un consenso entre los partidos en muchas materias controversiales, incluyendo la reforma económica, luego se volvió a la dinámica política de enfrentamiento entre partidos. El liberal Julio César Franco ganó la elección de agosto de 2000 para llenar la vacante vicepresidencial.

El mismo día que renunciaba Cubas Grau, Oviedo escapó a la Argentina donde obtuvo asilo político del gobierno de Carlos Menem pero, ante las presiones de distintos sectores políticos argentinos y a la manifiesta actividad política de Oviedo, se le retira el asilo. Entonces Oviedo desaparece y pasa a la clandestinidad por varios meses. Luego sería arrestado en Brasil. En diciembre de 2001, Brasil rechazó la petición de Paraguay para extraditar a Oviedo para enfrentar un juicio por el asesinato de Argaña y la masacre del marzo paraguayo. Finalmente, en el año 2004 Oviedo se entregaría, posiblemente ante la perspectiva de que el gobierno de Lula le retiraba el asilo por su abierto activismo político; a pesar de la prohibición brasilera.

Otras teorías no oficiales sobre el «Marzo paraguayo»

Algunos medios de comunicación paraguayos cercanos a Oviedo (como el periódico ABC color de Paraguay)[2] han expuesto teorías distintas a la evidenciada judicialmente. Según esta teoría, los disparos de francotiradores, que mataron a los jóvenes manifestantes en las plazas del Congreso, no habrían provenido de edificios adyacentes a la plaza y tampoco de adherentes de Oviedo. Los disparos supuestamente habrían provenido del techo del edificio del Congreso y supuestamente habrían sido efectuados por colorados opositores a Oviedo y Cubas.

Esta teoría no ha sido probada judicialmente y ninguno de los familiares de las víctimas de la masacre del marzo paraguayo ha apoyado dicha teoría. Contra dicha teoría se tiene la filmación de Walter Gamarra disparando desde la cuadra del Cabildo de la Independencia al sur de las plazas del Congreso, mientras que el edificio del Congreso está al norte y adyacente a las citadas plazas.

Por su parte, Lino Oviedo afirmó que en la Catedral Metropolitana de Asunción, se depositó armamento de guerra, a disposición de los manifestantes por la democracia; contrarios a Oviedo. El mismo expreso ""En el depósito de la Catedral Metropolitana no solo se repartían víveres, sino también armas y municiones","[5]

Informes e investigaciones de Hugo Ruiz Olazar

El periodista de ABC Color de Paraguay, Hugo Ruiz Olazar, aliado de Oviedo, ha publicado una serie de artículos y entrevistas que se orientan a exponer la "verdad oculta" del «Marzo paraguayo». Dicha serie de artículos expone las siguientes conclusiones:

Argaña no murió acribillado, sino que murió antes. Una declaración de su chofer y de otros testigos apoyarían tal tesis. Los jóvenes en la plaza fueron tiroteados desde el techo del edificio del Senado. La declaraciones, en una entrevista periodística, de dos de los heridos en la plaza, apoyan tal idea.

En definitiva, según Olazar, el «Marzo paraguayo» fue un titánico montaje elaborado para derrocar al gobierno de Cubas Grau y de Lino Oviedo. Teo Riveros.

Los artículos y conclusiones de Olazar no se han elevado a juicio ni los entrevistados han ofrecido sus manifiestaciones ante la autoridad pertinente.[6]

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