Martín de Riquer

Martín de Riquer Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales
Acte d'homenatge al Dr. Josep M. Font i Rius, al Parlament de Catalunya.jpg

Escudo del Senado de España.svg
Senador en Cortes Generales de España
por designación real.
15 de junio de 1977- 2 de enero de 1979

Información personal
Nombre en español Martí de Riquer Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 3 de mayo de 1914
Barcelona, Flag of Spain.svg  España
Fallecimiento 17 de septiembre de 2013 (99 años)
Barcelona, Flag of Spain.svg  España
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Hijos
Educación
Alma máter Universidad de Barcelona
Información profesional
Ocupación Medievalista, filólogo y profesor
Participó en Guerra Civil Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Distinciones Premio Menéndez Pelayo en 1990
Premio Nacional de Ensayo en 1991
Premio Príncipe de Asturias en 1997
Premio Letras Españolas en 2000
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Martín de Riquer Morera, también Martí de Riquer i Morera, VIII conde de Casa Dávalos ( Barcelona, 3 de mayo de 1914 - ibídem, 17 de septiembre de 2013),[1] fue un medievalista español, doctor en Filología Románica y especialista en literatura trovadoresca.

Biografía

Fue nieto del intelectual y artista Alexandre de Riquer. Indignado por la persecución religiosa en el bando republicano,[2] Martín de Riquer se pasó a los sublevados en 1937 y fue combatiente requeté durante la Guerra Civil Española. Como miembro del Tercio de Montserrat, Martín de Riquer participó en la batalla del Ebro en el bando franquista. Una vez acabada la guerra ocupó cargos en la Delegación de Propaganda en la provincia de Barcelona y también ingresó en la Universidad de Barcelona en 1942 como profesor de Literatura Española. Ya en 1940 se había acercado a las poesías de Bernart de Ventadorn, traduciéndolas y poniéndolas al alcance de un público culto, igual que hizo unos años más tarde con las albadas provenzales (1944) y, con la edición de Cerverí de Girona (1947). La necesidad de textos y de otros materiales didácticos para sus estudiantes le llevó a traducir y comentar las poesías de los más destacados trovadores del siglo XII (1948) y a elaborar un Resumen de literatura provenzal trovadoresca (1948). En 1950 ganó por oposiciones la cátedra de Historia de las literaturas románicas y comentario estilístico de textos clásicos y modernos románicos en la Universidad de Barcelona. Por entonces inicia su correspondencia con el romanista Dámaso Alonso. En 1952 publica Los cantares de gesta franceses (sus problemas, su relación con España), donde intentó conciliar las tesis individualistas y las tradicionalistas, entonces en plena efervescencia. Publicó también el segundo volumen de una Antología de textos literarios románicos medievales, dedicado a la materia de Bretaña (1952). Luego vendrían numerosos artículos sobre esta materia que darían lugar a su traducción de Perceval o El cuento del Grial (1961). Su interés por el tema lo llevó a participar en el IV Congreso de la Société Internationale Arthurienne, que se celebró en Rennes (agosto de 1954), y allí coincidió con los profesores Rita Lejeune, Jean Frappier, Pierre Le Gentil y Omer Jodogne. El ejemplo de los estudiosos de la materia de Bretaña le sirvió para lanzar la iniciativa de realización de un primer congreso sobre épica, que tuvo lugar en Pamplona y Roncesvalles bajo los auspicios de la Universidad de Zaragoza gracias al impulso de Riquer y de José María Lacarra. En la clausura de aquellos coloquios se proclamó la creación de la Société Rencesvals, que sería legalizada años más tarde. Además coescribió con José María Valverde una exitosa y muy reeditada Historia de la Literatura Universal (1957-1959). Y en 1958 publicó por primera vez su "Introducción a la lectura del Quijote", republicada en numerosas ocasiones de forma exenta como Aproximación al Quijote (1977) y los tres tomos de su monumental Los trovadores, historia literaria y textos fueron publicados en 1975 y después reimpresos por Ariel en 1983 y 1989.

En cuanto a ediciones su labor fue igual de fructífera; ya se han mencionado algunas de trovadores catalanes, pero también hizo la del Tesoro de Sebastián de Covarrubias (1943), una antología de la prosa de fray Antonio de Guevara (1943), y su primera edición de la novela de Cervantes (1944); luego vendrán trabajos sobre Pedro Calderón de la Barca (1945) y Luis de Camões (1945), Luis de León (1946), el Arcipreste de Talavera (1949), Juan de Mena (1949), el Cantar de mio Cid (1949)... Todo ello, antes de 1950, y alternando con trabajos sobre literatura catalana y provenzal. El Cavallero Zifar (1953), Francisco de Luque Faxardo (1955) o Don Juan Manuel (con Castro y Calvo, 1955), Triste deleytación (1956), Juan Boscán (con Comas y Molas, 1957), Fernando de Rojas (1957 y 1959) y un larguísimo etcétera.

Fue miembro de número de la Real Academia Española desde 1965, sustituyendo a Federico García Sanchiz. Se dio la circunstancia de que fue el primer académico que se benefició de la reforma que ya no exigía como condición indispensable el residir en Madrid.[3]

Asimismo, fue presidente de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, miembro correspondiente de numerosas instituciones extranjeras y catedrático emérito de Literaturas Románicas de la Universidad de Barcelona. Con 99 años, era el miembro de la RAE más longevo y también el más veterano con gran diferencia, pues ingresó en dicha institución en 1965 y falleció en 2013.

Estudioso de la literatura en lenguas romances (sobre todo en el ámbito de las literaturas en occitano, francés, castellano y catalán), fue uno de los medievalistas más reconocidos del ámbito internacional. Destacan entre su abundante obra editorial y crítica los trabajos dedicados al Quijote (en especial su edición de la obra, considerada ya una de las clásicas), a la épica francesa, a la novela medieval, a los trovadores y al amor cortés, tema del que llegó a ser en vida la máxima autoridad, junto a su discípulo Albert Hauf. Meritoria es asimismo su Història de la literatura catalana.

Tras la restauración de la democracia, Martín de Riquer fue elegido senador por designación real en la legislatura constituyente (1977–1979), originalmente en el grupo parlamentario Agrupación Independiente (cuyo portavoz era Justino de Azcárate) pasó al de Entesa dels Catalans, que agrupaba a la práctica totalidad de senadores elegidos por las provincias catalanas, en agosto de 1978. No volvió a tener actividad política tras el fin de la legislatura.

En 1990 fue Premio Internacional Menéndez Pelayo en su cuarta edición,[6]

Tal vez su mejor elogio se lo dispensó en 1965 Dámaso Alonso en su discurso de contestación al ingresar en la Real Academia de la Lengua Española:

Caso portentoso este de Martín de Riquer, preciso y riguroso en investigaciones de último pormenor, con capacidad a la par de intuición de grandes rasgos definidores de obras, escritores o épocas; que escribe para el más aquilatado especialista cuando hay que dirigirse a él, o, adaptándose, sin perder rigor científico, al público culto en general, cuando es a éste a quien hay que hablar [...] El público de Martín de Riquer son a veces media docena de sabios que han pasado su vida con las cabezas inclinadas sobre un acotado problema del fondo de la Edad Media; otras veces, amplias multitudes sedientas de que alguien —ese alguien que en tan pocos casos se encuentra— les sepa enseñar.[7]