Martín Fernández de Navarrete

Martín Fernández de Navarrete, por Francisco Díaz Carreño. Ca. 1881. (Museo del Prado, Madrid).

Martín Teodoro Fernández de Navarrete y Ximénez de Tejada (Ábalos, La Rioja, 8 de noviembre de 1765-Madrid, 8 de octubre de 1844) fue un noble español. Entre su antepasados por línea directa figuran miembros de las ordenes de Calatrava, de Santiago, y de Malta. Él mismo fue miembro de la Orden de San Juan de Jerusalén -u orden de Malta-, marino de la Armada Española, escritor e historiador español.

Sobrino nieto del 69ª gran Maestre de la orden de Malta Francisco Ximénez de Tejada y Eslava, y del marqués de Ximénez de Tejada Pedro Ximénez de Tejada y Eslava, hermano del ministro de Hacienda Julián Fernández de Navarrete y Ximénez de Tejada.

Por la rama del apellido "Fernández de Navarrete", es pariente de algunos personajes de la historia de España, Entre ellos grandes militares como Pedro Fernández de Navarrete y de Ayala (1647-1711), que fue Gobernador de Flandes y posteriormente Gobernador Perpetuo de las Armas de Guipúzcoa, escritores como los clérigos Domingo Fernández de Navarrete (1616-1689) , Obispo de China y de Santo Domingo , Pedro Fernández de Navarrete (1564-1632), creador de la escuela de pensamiento denominada arbitrismo autor de la magna obra "La Conservación de Monarquías" , o el pintor de cámara de Felipe II del siglo XVI Juan Fernández de Navarrete "El mudo" (H.1538-1579)

Es abuelo del también escritor Eustaquio Fernández de Navarrete (1820-1866).

Martín Fernández de Navarrete fue Llamado el "Marino Historiador"[1]​ que mereció Martín Fernández de Navarrete, en boca de prestigiosos estudiosos de su Obra.

Su retrato -réplica del retrato pintado por Vicente López- preside hoy en día la sala del patronato del Museo Naval de Madrid en homenaje a su inabarcable labor de investigación histórica y de reivindicación de las exploraciones marítimas españoles desde el siglo XV.

La principal obra de Martín Fernández de Navarrete es "Colección de los viages y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV: con varios documentos inéditos concernientes á la historia de la marina castellana y de los establecimientos españoles en Indias". Consta de cinco extensos volúmenes y fue impreso por la Imprenta Real entre 1825 y 1837.

El mayor logro de Fernández de Navarrete fue censar múltiples exploraciones españolas que se hallaban en los archivos desde el siglo XV, y que los navegantes al servicio de la Monarquía Hispánica realizaron antes que cualquier otro navegante, desmontando invenciones y fabulaciones sobre exploraciones que ingleses y franceses pretendían atribuirse de modo inexacto.

El propio Alexander Von Humboldt consideró que la obra de Martín Fernández de Navarrete estaba "redactada en todas sus partes con un espíritu de crítica ilustrada es uno de los monumentos históricos más grandes de los tiempos modernos" [2]

También tuvo Martín Fernández de Navarrete una actividad política, en la que los afrancesados, los absolutistas de Fernando VII, y los liberales tanto moderados como los de Riego buscaron contar con su participación. Fueron tiempos muy convulsos, con la Revolución Francesa (1789), la invasión Napoleonica de España (1808-1814) . el Trienio Liberal (1820-1823) y la Década Ominosa (1823-1833), en la que se consuma el fin del Imperio Español como principal potencia mundial (1492-1824), dónde Martín Fernández de Navarrete no pudo quedar al margen de la perenne inestabilidad política, y eso le causó problemas en 1814 tras el fin de la invasión francesa.

Biografía

Era hijo de los nobles Francisco Antonio Fernández de Navarrete y Ramírez de la Piscina, natural de Ábalos, La Rioja, y de la navarra Catalina Ximénez de Tejada y Argáiz, nacida en Funes. Estudió gramática latina en Calahorra con el sacerdote Ildefonso Caballero. Recibió parte de su educación en el ilustrado Seminario de Nobles de Vergara, administrado por la Real Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País. En 1780 ingresó en la Armada como guardia marina, entrando en combate ya en 1782 y siendo ascendido a alférez de fragata. La mala salud le obligó a abandonar temporalmente sus tareas. Esto le abrió las puertas a un mundo nuevo: la historia. Desde 1789 y comisionado por el Ministerio de Marina durante tres años, se dedicará a recopilar la historia marítima española. Su incansable trabajo de investigación en los archivos de España y Portugal le llevó a descubrir los legajos de tres de los viajes de Cristóbal Colón, así como los dos diarios de éste del primer y tercer viaje.[3]

En la guerra con Francia después de la Revolución Francesa (1793-1795) se reincorporó al servicio activo, siendo ascendido a capitán de navío. Amigo de Gaspar Melchor de Jovellanos y de Félix María Samaniego, y coleccionó sus manuscritos y escribió su primera biografía.

Aunque algunos autores han publicado que colaboró posteriormente con la ocupación francesa José I Bonaparte, atribuyéndole condición de afrancesado, sin embargo la realidad tras la invasión francesa de 1808 es mucho más compleja, tal y como indica Jesús Fernando Cáseda Teresa en su obra "Martín Fernández de Navarrete y la literatura de su tiempo"[3]​ ,

" En esta situación Fernández de Navarrete aparece dubitativo y vacilante. Es buen amigo de muchos de los afrancesados que a partir de 1808 dirigen las riendas del país, pero como buen patriota ve el ejemplo contrario de otros muchos como los Iriarte, el propio Jovellanos que encabeza la Junta Gubernativa Central, [...] . Por ellos su respuesta negativa [de Martín Fernández de Navarrete] de prestar juramento de fidelidadal rey intruso no oculta cierta duda y cierto indisimulado deseo de no compromiso. Y sobre todo cuando dicho requerimiento viene del entonces Ministro de Marina, su antiguo amigo don José de Mazarredo"[3]

Citada por los historiadores J.F Cáseda Teresa y Carlos Seco Serrano en su Introducción a su edición de las "Obras de D. Martín Fernández de Navarrete"[4], la respuesta dada por Martín Fernández de Navarrete y Ximénez de Tejada a José de Mazarredo cuando le solicitó se involucrara en el gobierno de España bajo la ocupación francesa fue esta:

" Repugna a mi conciencia y al derecho natural contribuir a la muerte de mis padres, hermanos y parientes, y en fin al de toda mi nación ligándome a una causa, que está resistente con las armas en la mano. En tales circunstancias todo lo que se puede exigir de mí es que sea un ciudadano pacífico, y bajo estas consideraciones renuncio a todos mis empleos , que puedan forzarme a ir contra estos principios de honor, de patriotismo y de sana moral." [Martín Fernández de Navarrete y Ximénez de Tejada].[4]

Y es que Martín Fernández de Navarrete fue un gran enciclopedista y un gran ilustrado -movimiento ideológico surgido en Francia- pero no por ello simpatizó con los franceses. Según Cáseda:

" De hecho cuando José Bonaparte llegó a España, Navarrete junto sus compañeros del consejo de Marina se opuso no sólo a jurar obediencia al intruso sino que llegó incluso a manifestar por escrito sus ideas contrarias a los invasores. En Diciembre de 1808, con ocasión de la segunda venida de los franceses a madrid, fue hecho prisionero y mandado deportar a Francia; pero José de Mazarredo, su buen amigo, Ministro del rey intruso entonces logró que se retirara la orden. Fernández de Navarrete siguió persistiendo en su actitud hostil a los franceses y renunciando a su elevado sueldo dimitió de su cargo" [3]

Sin embargo en 1810 habría lugar a la confusión:

"En mayo de 1810 el influyente Mariano Luis de Urquijo le ofreció el puesto de Intendente de Marina [Ministro] para lo cual era preciso su traslado al Puerto de Santa maría. Pero ya entonces nuevamente Mazarredo, insistiendo una vez más , sin su conocimeinto ni su intervencióan lo nombró miembro de la Orden fundada por José [Bonaparte] , de modo que ante tod el mundo pasó navarrete por un afrnacesado más , sobre todo cuando apareció su nombramiento en la en la Gaceta de Madrid junto al de sus buenos amigos Carlos Pignatelli y van Halen, lo cual escandalizó sin duda a los patriotas"[3]

En mala situación económica por la larga duración de la ocupación francesa que dificultaba la producción económica, y en 1811 aceptó la dirección de los "Reales Estudios de San Isidro". según Cáseda "pensando que tal cargo de carácter apolítico no podría ser utilizado como excusa para una posterior depuración, pero se equivocaba".[3]

Una vez terminada la ocupación francesa tuvo que defenderse de los ataques de aquellos que consideraban que no debía haber aceptado el puesto de educación en los "Reales Estudios de San Isidro". dentro de la confusión reinante tras el fin de la invasión napoleónica, consiguió que finalmente a finales de 1814 se cerrara esta polémica de modo oficial obteniendo el perdón real.[3]

En 1814 sería nombrado secretario de la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando.

Igualmente sería en 1814 cuando regresa Fernando VII a Madrid será el texto redactado por Martín Fernández de Navarrete titulado "Oración para felicitar al señor Rey don Fernando VII por su feliz advenimiento al trono " [2]​ quién dará la bienvenida a su reinado al monarca en nombre de la Real Academia Española de La Lengua, aunque inicialmente había sido redactado en 1808.

De hecho, dentro de los tiempos convulsos que le tocó vivir existe una anécdota propia del imprevisible siglo XIX español, con la división entre absolutistas Fernandinos y Liberales, y a su vez su división entre liberales moderados y exaltados, en la que el rey Fernando VII halaga a Martín Fernández de Navarrete a pesar de considerarlo "un liberal":

"[...] Fernando VII, al regreso tras su exilio, reconocerá a Navarrete como un liberal, aunque "liberal como debiéramos de serlo todos" [Frase pronunciada por Fernando VII sobre Navarrete], curiosa anécdota que explica perfectamente su compromiso más con el quehacer y el trabajo que con la exaltación extremista de las ideas. Uno de su biógrafos Louis Vidart supo expresar perfectamente este espíritu del ilustrado Fernández de navarrete con acertado tino: "Sus ideas políticas no le inspiraban grandes entusiasmos ni rudas intransigencias, pues quiso vivir tranquilo durante las revueltas del periodo liberal iniaciado por la Rrevolución del año 1820". En efecto, incluso años más tarde, tras el regreso del Rey [Fernando VII] publicará a sus expensas y bajo su protección algunas de sus obras". [3]

En cualquier caso, Martín Fernández de Navarrete aunque tuvo actividad política como Senador y Como Consejero del Consejo de España y de Yndias[5] incluso en la época de reinado de Isabel II (reinó de 1833 a 1868), siempre destacó más por su actividad intelectual que por su actividad política.

Fernández de Navarrete nace en 1765 durante el prolífico reino de Carlos III (reinó de 1759 a 1788), dónde España sigue siendo ala primera estructura política mundial, y muere en 1844, durante el reinado de Isabel II (que reinó de 1833 a 1868) , cuando España ha perdido gran parte de su imperio colonial continental americano -soilo subsisten como entes coloniales principales las Capitanías Generales de Filipinas, Puerto Rico y Cuba que se perderán en 1898, ya tras la muerte de Martín Fernández de Navarrete. Entre medias los reinados de Carlos IV y Fernando VII, este último durante el cual España pierde gran parte de su liderazgo mundial.

Asi describe Palacio Attard el último discurso de Fernández de Navarrete (1765-1844) en 1843. Había sido nombrado director de la Academia de la Historia en 1824, y describía el periodo que le había tocado vivir , pocos meses antes de su muerte en 1844 en su intervención en la Real academia de la Historia:

"El 15 de Diciembre de 1843 leyó Fernández de Navarrete el discurso en que, como en anteriores ocasiones análogas, rendía cuentas como director de las actividades académicas durante el trienio anterior, antes de procederse a la reelección del cargo [como director de la Real Academia de la Historia]. Aquélla había de ser una de sus últimas intervenciones académicas y lamentaba el retraso de los trabajos corporativos "que -decía- por su naturaleza necesitan de tiempo sosegados y tranquilos para sus cultivos, y de un estímulo y protección de los Gobiernos para su progreso y prosperidad: circunstancias que no se hallan entre las repetidas y tumultuosas revoluciones" de los últimos tiempos." [1]