Marina Ortiz de Gaete

Marina Ortiz de Gaete
Armas Varonía de Ortiz (Linaje de Lope Ortiz).jpg
Armas Varonía de Ortiz (Linaje de Lope Ortiz): "En campo azur un lucero de oro y bordura de ocho puntos de oro y ocho de plata, cargados éstos últimos con una rosa encarnada cada uno".
Información personal
Nacimiento 1509
Zalamea, España
Fallecimiento 1592
Santiago, Chile
Nacionalidad española
Familia
Padres Leonor González de Gaete y Francisco Ortiz
Cónyuge Pedro de Valdivia ( 1527- 1553)
Firma Firma Marina Ortiz de Gaete.GIF
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Marina Ortiz de Gaete ( Zalamea de la Serena, Badajoz, Extremadura, 1509[2]​) fue la esposa legítima del conquistador y primer Gobernador de Chile, Pedro de Valdivia.

Hija del hidalgo de origen vizcaíno Francisco Ortiz y de Leonor González (ó Gutiérrez) de Gaete, de familia noble de Córdoba, contrajo matrimonio con Valdivia en 1527.[3]

Valdivia envía por ella

Veinte años después, a fines de 1553, llegaron desde Chile enviados por Valdivia, su hermano Diego Nieto de Gaete junto a Jerónimo de Alderete, con el encargo de persuadirla de partir al lado de su marido. Llevaban la apreciable suma de siete mil pesos de oro para financiar el viaje de Marina y de los parientes que quisieran acompañarla.[2]

Valdivia estimaba por entonces consolidada la conquista de Chile. Había sido confirmado como Gobernador por el Virrey del Perú y tenía fundadas siete ciudades. Alderete debía además concurrir a la corte, a solicitar para el Gobernador el hábito y la cruz de caballero de la Orden de Santiago, el título de marqués o de conde, la extensión de los límites de su gobernación hasta el Estrecho de Magallanes, y el sueldo de por vida de diez mil pesos anuales pagados por cuenta del Rey. Para estimular a Su Majestad a conceder estos beneficios, Alderete le entregaría setenta y seis mil doscientos pesos del oro de Chile,[2]​ que mostraban la riqueza de aquella tierra y el mérito del que se la había conquistado.

En el umbral de tan brillante futuro, Valdivia enviaba a España por su esposa para establecer el hogar y la descendencia que correspondían a la dignidad de un gobernante.

Sin embargo, motivos menos dignos le animaban también a unirse nuevamente a su legítima mujer: el licenciado Pedro de La Gasca, clérigo Virrey del Perú y representante de la Santa y Jeneral Inquisición, había procesado a Valdivia en Lima “porque está amancebado con esta mujer — Inés Suárez—, y duermen en una cama y comen en un plato”, entre otros cargos relativos a su gestión de gobierno. La sentencia del juicio de noviembre de 1548, aunque absolvía a Valdivia de las demás acusaciones, le imponía respecto del adulterio la siguiente obligación:[5]

Que no converse deshonestamente con Inés Suárez, ni viva con ella en una casa, ni entre ni esté con ella en lugar sospechoso, de forma que cese toda sospecha de que entre ellos hay carnal participación, e que dentro de seis meses la case o envíe a estas provincias del Perú para que en ellas viva o se vaya a España o a otras partes, donde ella más quisiere.
Sentencia de La Gasca en Proceso de Pedro de Valdivia, Diego Barros Arana
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