Mariano Rivera Paz

Este artículo corresponde al presidente guatemalteco; para el jugador de béisbol véase: Mariano Rivera.

Mariano Rivera Paz
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Mariano Rivera Paz
Museo Nacional de Historia de Guatemala

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Gobernador del Estado de Guatemala
por Estado de Guatemala
27 de julio de 1838-30 de enero de 1839
PredecesorPedro Valenzuela
SucesorCarlos Salazar Castro

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Jefe de Estado de Guatemala
13 de abril de 1839-3 de diciembre de 1839
Jefe de GobiernoTeniente General Rafael Carrera
PredecesorCarlos Salazar Castro
SucesorRafael Carrera y Turcios

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Presidente del Estado de Guatemala
14 de mayo de 1842-11 de diciembre de 1844
Primer ministroJuan José de Aycinena y Piñol
Jefe de GobiernoGeneral Rafael Carrera
PredecesorJosé Venancio López
SucesorRafael Carrera

Información personal
Nacimiento24 de diciembre de 1804
Nueva Guatemala de la Asunción, Flag of Guatemala.svg Guatemala
Fallecimiento26 de febrero de 1849 (44 años)
Jalapa, Guatemala Flag of Guatemala (1843-1851).svg
ResidenciaCiudad de Guatemala
NacionalidadGuatemalteca Ver y modificar los datos en Wikidata
Religióncatólica
Educación
Educado enUniversidad de San Carlos de Guatemala
Información profesional
OcupaciónAbogado y político
TratamientoSu Excelencia

Mariano Rivera Paz (Nueva Guatemala de la Asunción, 24 de diciembre de 1804 - Jalapa, 26 de febrero de 1849), fungió como Jefe del Estado de Guatemala en los periodos de 1838–1839 y 1842-1844.

Biografía

Mariano Rivera Paz nació el 24 de diciembre de 1804 en la Ciudad de Guatemala. Curso estudios de Derecho en la Universidad San Carlos de Guatemala -en ese tiempo llamada Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo-, aunque no llegó a graduarse.

Historia en el poder

Retrato de Mariano Rivera Paz
Rafael Carrera en 1854. En 1840, cuando era general de la revolución campesina, recuperó Los Altos para el gobierno de Rivera Paz.

En 1838 se produjo la incursión de las fuerzas liberales de Morazán y José Francisco Barrundia y Cepeda, quienes ingresaron a Guatemala y al llegar a San Sur, ejecutaron a Chúa Álvarez, suegro del caudillo militar guatemalteco Rafael Carrera y colocaron su cabeza en una pica para escarmentar a todos los seguidores.[3]

Creyendo que Carrera estaba totalmente vencido, Morazán y Barrundia se dirigieron a la Ciudad de Guatemala en fueron recibidos como salvadores por el gobernador Pedro José Valenzuela y los miembros del Clan Aycinena, quienes incluso propusieron patrocinar uno de los batallones liberales, mientras que Pedro José Valenzuela y Barrundia pusieron a las órdenes de Morazán los recursos de Guatemala para solventar cualquier problema financiero que tuviera.[5]​ Morazán utilizó los recursos para apoyar a Los Altos y luego sustituyó a Pedro José Valenzuela por Mariano Rivera Paz, allegado al Clan Aycinena, aunque no le retornó a dicho clan los bienes confiscados en 1829; en venganza, Juan José de Aycinena y Piñol votó a favor de la disolución de la Federación Centroamericana en San Salvador un poco más tarde, obligando con ello a Morazán a regresar a El Salvador para luchar por su moribundo mandato federal. En el camino, Morazán incrementó la represión en el oriente guatemalteco, como escarmiento por haber ayudado a Carrera, a quien consideraba vencido.[6]

Sabiendo que Morazán se había ido a El Salvador, Carrera intentó tomar Salamá con la pequeña fuerza le quedaba, pero fue derrotado, perdiendo a su hermano Laureano en el combate. Con apenas unos cuantos hombres logró huir, mal herido, hacia Sanarate.[8]

En septiembre de ese año, Carrera intentó un asalto a la capital de Guatemala, pero el general liberal Carlos Salazar Castro lo derrotó en los campos de Villa Nueva, y Carrera tuvo que replegarse nuevamente al oriente del Estado.[11]

Entre tanto, a pesar de las recomendaciones de su allegados de aplastar definitivamente las fuerzas de Carrera, Salazar[9]

Aprovechando la buena fe de Carlos Salazar Castro y las armas de Francisco Ferrera, el 13 de abril de 1839 Rafael Carrera tomó por sorpresa la plaza de Guatemala; Carlos Salazar Castro, Barrundia y Mariano Gálvez huyeron antes de la llegada de Carrera; Salazar, en camisa de dormir, saltó por los tejados de las casas vecinas y buscó refugio. Después, como pudo, ganó la frontera disfrazado de campesino y huyó de Guatemala.[13]​ Además Rivera y Paz hizo regresar del exilio a José Antonio Larrave, a quien nombró jefe político del departamento de Guatemala; sus otros nombramientos fueron:

Invasión y Absorción del Estado de los Altos

Escudo del Estado de los Altos esculpido en piedra en la tumba de los héroes altenses en el Cementerio de Quetzaltenango.

El 2 de abril de 1838, en la ciudad de Quetzaltenango, un grupo secesionista fundó el independiente Estado de Los Altos el cual pretende independizarse de Guatemala. Este estado, era donde se aglutinaban los más importantes miembros del Partido Liberal de Guatemala y los enemigos liberales del régimen conservador, quienes ya no tenían que emigrar a El Salvador, teniendo un estado liberal favorable prácticamente en su país.[15]

Luego de esta separación, la Asamblea Constituyente dividió al Estado de Guatemala en siete departamentos y dos distritos, de acuerdo al siguiente decreto del 12 de septiembre de 1839:

La Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala:

Habiendo tomado en consideración la necesidad que hay de hacer una nueva y conveniente división del territorio, después de la separación de los departamentos que componen el Estado de los Altos. Con presencia de los datos e informes que ha presentado el gobierno sobre el particular, ha decretado:

  1. El estado de Guatemala se divide en siete departamentos, a saber: el de Guatemala, el de Sacatepéquez, el de Chimaltenango, el de Escuintla, el de Mita, el de Chiquimula y el de la Verapaz.
  2. También componen dos distritos separados con dependencia inmediata del gobierno, Izabal y el Petén.
  3. Los departamentos y distritos referidos, comprenden las poblaciones y lugares que se señalan en la tabla que acompaña a esta ley.
  4. Mientras se reúnan datos más exactos, con presencia de los padrones que deben formarse para hacer por otra ley la división permanente del territorio, el gobierno queda autorizado para poder agregar o segregar de unos a otros, los pueblos o lugares que lo soliciten, con causa fundada en el mejor servicio y bien de los mismos pueblos, previo al informe de los jefes respectivos.
  5. El mismo gobierno, en las providencias que tome, para la demarcación del territorio de los departamentos, procurará en lo que sea posible, que sea la misma la de los curatos y sus comprensiones, a fin de evitar embarazos y facilitar en todo el mejor servicio público.
—Manuel Pineda Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, 1859[16]

El gobierno del Estado Guatemala representado por Mariano Rivera Paz intentó llegar a una solución pacífica, pero los altenses, amparados en el reconocimiento del congreso de la Federación Centroamericana no la aceptaron; el gobierno de Guatemala entonces recurrió a la fuerza, enviando al general en jefe del Ejército Rafael Carrera a someter a los Altos.

Carrera venció al general Agustín Guzmán y luego entró a Quetzaltenango, en donde impuso un régimen conservador duro y hostil para los liberales. Llamando a todos los miembros del cabildo les dijo tajantemente que se portaba bondadoso con ellos por ser la primera vez que lo desafiaban, pero que no tendría piedad si había una segunda vez.[15]

Segunda Invasión de Morazán a Guatemala

General Francisco Morazán.
Intentó invadir a Guatemala por segunda ocasión en 1840 luego de haber invadido en 1829 y expulsado a los miembros del Clan Aycinena y las órdenes regulares. En 1840 fue vencido por Carrera de manera aplastante, marcando el fin de su carrera en Centroamérica.
«Todo hombre desde la edad de 14 a 50 años se presentará en el término de seis horas a tomar las armas en la casa municipal. El que no se presentara, pasado ese término, será considerado como sospechoso. Se declara la ciudad en estado de sitio.»
—Rafael Carrera
Tomado de: Hernández de León, F. (16 de marzo de 1959). «El capítulo de las efemérides: Invasión de Morazán». Diario La Hora (Guatemala). [15]

El 18 de marzo de 1840, siendo Morazán jefe liberal de Estado de El Salvador, invadió a Guatemala con mil quinientos soldados para vengar el ultraje hecho a los vencidos en Los Altos y temiéndo que esta acción fuera a terminar con los esfuerzos liberales de mantener unida a la Federación Centroamericana. En forma similar a su primera invasión, llegó hasta Barberena prácticamente sin ser molestado. Guatemala tenía un cordón de vigilantes desde la frontera con El Salvador; a falta de telégrafo, los hombres corrían llevando los mensajes de última hora.[18]

Carrera fingió huir y llevó al improvisado ejército a las alturas de Aceituno ya que únicamente contaba con cerca de cuatrocientos hombres e igual número de cargas de fusilería, más dos cañones viejos. La ciudad quedó a merced del ejército de Morazán, con las campanas de sus veintidós templos tañendo por socorro divino.[19]

De tal suerte que Carrera, para entonces ya un experimentado militar[19]

En Guatemala, los salvadoreños sobrevivientes fueron fusilados sin piedad, mientras Carrera estaba fuera en persecución de Morazán, a quien no logró darle alcance. Este lance selló definitivamente el status del general Carrera y marcó el ocaso de Morazán.[15]

Por esos años, el antropólogo John Lloyd Stephens viajó a Guatemala y estuvo en la frontera entre Guatemala y Honduras; Stephens hizo la siguiente descripción de las tropas de Carrera en ese entonces: «las tropas de Carrera habían regresado de San Salvador, y ocupado toda la línea de villas hasta la capital. Eran su mayoría indígenas, ignorantes, intempestivos y fanáticos que no podrían comprender mi carácter oficial, no podían leer mi pasaporte y, en el estado de cosas en que se encontraba el país, podrían tener sospechas de mí. Ya habían cometido grandes atrocidades; no había ni un cura en todo el camino; e intentar proseguir sería exponerme a robo y asesinato. Quería seguir mi camino con muchas ansias, pero hubiera sido una locura proseguir; de hecho, ningun dueño de mulas hubiera aceptado ir conmigo, y me ví obligado a regresar a Chiquimula».[20]

Colonización belga de 1844

En 1842, arribó a Centroamérica un barco enviado por el monarca Leopoldo I de Bélgica;[24]

En 1844, el distrito de Santo Tomás de Castilla fue colonizado por la Comunidad de la Unión, patrocinada por la Compañía Belga de Colonización;[21]

Colonización belga en 1844.[25]
Grabado de la bahía de Santo tomás de Castilla.
Mapa de la región del Lago de Izabal y del distrito de Santo Tomás. La región en amarillo corresponde al área que había sido cedida a perpetuidad por Carrera para la colonia belga.
Poblado belga en Santo Tomás.
Mapa de la colonia belga en Guatemala.
Grabados y mapas elaborados por los belgas.

Los primeros setenta y seis colonos arribaron junto con los fusiles prometidos y los primeros sacerdotes jesuitas que regresaban a Guatemala desde 1765; el representante de la colonia, Remy de Puydt prometió que otros setecientos colonos arribarían en los próximos meses e iniciarían los trabajos a que se comprometió para obtener la concesión.[28]

Renuncia a la presidencia

Al romperse las relaciones con El Salvador en junio de 1844 él cerró las fronteras para evitar una invasión empleando reos del Estado, en las fronteras para que estos las vigilaran. Su período de gobierno fue en una época de gran revuelo político para Guatemala; lo que le ayudó a mantener el orden del Estado fue la ayuda del general Rafael Carrera.[e]​ En diciembre de 1844 presentó su renuncia irrevocable a la Asamblea debido a la presión y exigencias provenientes de Rafael Carrera.

Muerte

Para agosto de 1848, la situación de Guatemala era caótica: Serapio Cruz (conocido como «Tata Lapo») asaltaba el Quiché promoviendo revueltas en contra del gobierno; había revueltas en el oriente del país; los liberales y conservadores se mantenían en constante pugna, y en medio de todo esto, el presidente Carrera se dio cuenta que su prestigio se esfumaba y que era conveniente renunciar, lo que hizo con el siguiente manifiesto a la Asamblea Legislativa:

«Estoy resuelto a no permanecer más tiempo en la capital y a trasladarme a un país extranjero. Suplico a los señores representantes que, en recompensa por mis cortos servicios, se sirvan hacer el sacrificio de mantenerse en sesión permanente hasta admitir mi renuncia y nombrar quién me suceda. Yo permaneceré en el despacho, mientras este respetable cuerpo se halle reunido.»
—Rafael Carrera
—Tomado de: Hernández de León, F. (1930). El libro de las efemérides, Tomo III. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. [29]

La Asamblea aceptó la renuncia de Carrera en el acto, pasando a deliberar quién debería sustituirle. Al final, escogieron al señor Juan Antonio Martínez por las siguientes razones:

  • Pasaba de los sesenta años.
  • Había mantenido una posición prudente con todos los gobiernos.
  • Había acrecentado su capital honradamente.
  • Su firma gozaba del mejor crédito.
  • Era liberal moderado, ejemplar padre de familia, sin vicios y con poca ambición de mando pública.[30]

Carrera partió a México en 1848; en su ausencia, la Asamblea Legislativa, ahora en poder de los liberales, dictó una disposición por la que se le declaraba fuera de la ley que debía aplicársele la pena de muerte si osaba regresar al país.[31]

El coronel Mariano Paredes hasta entonces corregidor de Quetzaltenango, tuvo que ir a la Ciudad de Guatemala para hacerse cargo de la situación tras la renuncia de Martínez y del sucesor de José Bernardo Escobar,[33]