Mariana de Jesús

Santa Mariana de Jesús
SantaMarianaJesus.jpg
Azucena de Quito, Heroína Nacional y Virgen Penitente
Nombre María Ana de Paredes Flores y Jaramillo
Nacimiento 31 de octubre de 1618
Quito Flag of Cross of Burgundy.svg Real Audiencia de Quito
Padres Jerónimo de Paredes Flores y Granobles, Mariana Jaramillo
Fallecimiento 26 de mayo de 1645 (27 años)
Quito Flag of Cross of Burgundy.svg Real Audiencia de Quito
Venerada en Iglesia católica
Beatificación 20 de noviembre de 1853 por Pío IX
Canonización 4 de junio de 1950 por Pío XII
Festividad 26 de mayo
Atributos Azucena
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Santa Mariana de Jesús, en el mundo: María Ana de Paredes Flores y Jaramillo (* Quito, 1618- †ídem, 1645), fue una virgen penitente y santa quiteña, la primera nacida en el actual territorio de Ecuador canonizada por la Iglesia católica. Es además heroína nacional desde 1946.

Biografía

Santa Mariana catequista. Óleo del pintor Joaquín Pinto a inicios del siglo XX. Representa a la Santa quiteña en su labor laica de catequizar a los pobres.

María Ana de Paredes Flores nació el 31 de octubre de 1618 en la ciudad de Quito, hoy capital de la República del Ecuador y por aquel entonces de la Real Audiencia homónima, perteneciente al imperio español. Su padre fue el capitán Jerónimo de Paredes Flores y Granobles, y su madre la aristócrata Mariana Jaramillo, descendiendo por línea paterna de conquistadores españoles a los que la Corona reconoció con su propio escudo de armas.[2]

A temprana edad dio muestras de una precoz vida religiosa y de caridad hacia los pobres, invitando a sus sobrinas (de su misma edad) a rezar el rosario, hacer el viacrucis, evangelizar paganos y ayudar a los indigentes.[2]

María Ana tenía dotes innatas para la música, por lo que tocaba hermosamente la guitarra y el piano, además de que poseía una armoniosa voz que compartía a través del canto. Había aprendido a leer, coser, tejer y bordar, lo que le permitía mantener su tiempo ocupado y lejos del pecado de la ociocidad.[1]

Entre sus guías espirituales más célebres se encontraba el padre Hernando de la Cruz, quien realizó un hermoso retrato de la joven y le dedicó un poema. El 6 de noviembre de 1639, y por consejo de sus confesores, se hizo terciaria de San Francisco de Asís (ya que en la Compañía de Jesús no hay tercera orden, como ella tanto hubiera deseado).[2]

Murió el viernes 26 de mayo de 1645, a la temprana edad de 27 años. Se encontraba acompañada en sus aposentos por tres sacerdotes jesuitas que la habían cuidado durante sus últimos días. Su entierro fue precedido por un inmenso cortejo fúnebre, y a la misa acudieron los más importantes personajes de la ciudad, así como cientos de pobres a los que alguna vez había ayudado.

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