Marcas de cantero

Las marcas de cantero son símbolos o alegorías grabadas por los canteros en la piedra que en la Antigüedad y Edad Media representaban realidades o ideas abstractas mediante sus rasgos, figuras o atributos; en la actualidad desconocemos su interpretación por haber perdido o cambiado su significado simbólico. Forman parte de los llamados signos lapidarios, término que proviene del latín lapis, lapidis (piedra), signo grabado en la piedra.
Otros tipos de signos lapidarios son los ideogramas[1] y los modernamente conocidos como grafitis[2], que suelen verse en el exterior de los templos.

Se grababan con un cincel fino. Su morfología está tomada del lenguaje y oficios medievales. Actualmente pueden observarse en edificios de los siglos XI al XV.

Estudiándolas, se pueden conocer muchos detalles acerca de estos constructores anónimos, las rutas que seguían, grado de experiencia, cuántos canteros trabajaron en la obra, etc. La disciplina que estudia, clasifica e investiga los signos lapidarios se llama Gliptografía.

Historia

Algunos autores afirman que su origen se remonta a los grabados en edificios antiguos de Egipto, Mesopotamia, Grecia y antigua Roma de significado mitológico o en memoria de sucesos importantes de su historia.

Hasta mediados del siglo XIX, estos signos no tenían gran interés ni se estudiaban. En una enciclopedia de principios del siglo XX se los describía como:

«...conjunto de signos extraños, encontrados en casi todas las paredes de nuestras iglesias, catedrales, y construcciones medievales, se suponen signos "mágicos".»

Los primeros estudios sobre ellas se remontan al s. XIX relacionándolas con la astrología y magia.

Mr. Lyon, apoyándose en el Minute Book de la Logia de Edimburgo y George Godwin editor del Builder, basándose en estudios personales de marcas encontradas en iglesias de Inglaterra, afirman:[1]

«...existe una gran variedad de signos, que pueden inscribirse en tres grupos; el primero el más habitual y variado, constituido por figuras geométricas, ángulos, curvas, círculos, etc., pertenecientes a los constructores que colocaban las piedras, un segundo formado por caracteres alfabéticos, letras sencillas o dobles (las iniciales de los nombres de los que trabajaron esa piedra), y un tercero, con significado simbólico o religioso, formado por símbolos como el pentalfa de Pitágoras, el sello de David o de Salomón (dos triángulos superpuestos, la estrella de seis puntas, un talismán de gran eficacia), la esvástica o cruz budista y el Vesica Piscis o símbolo de Jesús de los cristianos antiguos.»

Godwin en 1841 informaba a la Society of Antiquaries mediante una nota en la revista Archeologia sobre la existencia de esas marcas en Inglaterra y el Sessional Papers nº 9 (1868-1869) del Royal Institute of British Architects incluye ejemplos de marcas. [4]

Victor Didron en Signes lapidaires du Moyen Age, Annales Archeologiques, vol. III, 1845 y Viollet-le-Duc en Dictionnaire raisonné de l'architecture française du XIe au XVIe siècle (1854-68) las catalogaban como firmas de canteros:

«...Las marcas de cantero son signos lapidarios pertenecientes a la categoría de signaturas personales de los canteros, aparejadores y Maestros de Obra, que en muchos casos servían para señalar el trabajo realizado por cada uno, para así determinar el estipendio correspondiente.»

Frank Rziha en su Études sur les marques de tailleurs de pierre (Viena 1880, traducción francesa de 1993), basado en su estudio sobre una muestra de 10000 marcas de cantería, afirma que las cuatro Grandes Logias de la antigua Bauhütte del Sacro Imperio germánico, Estrasburgo, Colonia, Viena y Berna, utilizaban marcas diseñadas según las llamadas redes elementales, (triangular, cuadrática, trilobulada y polilobulada) que permitían identificar la logia a la que pertenecía cada Maestro. [5]

Vicente Lampérez y Romea (1861-1923), uno de los primeros historiadores españoles en estudiarlas, las llama signos lapidarios en su Historia de la Arquitectura Cristiana Española en la Edad Media, (1930) haciendo las siguientes afirmaciones:

«… son el alfabeto de un lenguaje mágico y esotérico ... caldeo.»
«… son marcas hechas por los canteros para el ajuste y asiento de los sillares.»
«… son las firmas y signaturas de cada cual, para facilitar la posterior liquidación y cobro del trabajo.»
«… son marcas personales de cada cantero referentes a su nombre (en forma de inicial o monograma), a sus creencias o devociones (un objeto simbólico o alegórico), a su estado social o profesión pasada o presente (un signo de esclavitud o un útil) o la época en la que se labró la obra (un signo astrológico, etc.)»
«… podrían ser, en algunas ocasiones, conjunta o independientemente de algunas de las anteriores significaciones, una signatura del donante de un sillar, de una columna, de una bóveda, etc.»

Vicente Lampérez y Romea

M.P. Villamil en su ESTUDIOS DE HISTORIA Y ARTE, La catedral de Sigüenza (1899) [6] los define:

«... Reciben el nombre de marcas lapidarias ó signos lapidarios ciertas rayas grabadas en los sillares de los monumentos de la Edad Media, que representaban por lo regular letras, flechas, cruces y otros dibujos sencillos de forma caprichosa. En los muros de nuestra Catedral (Sigüenza) hay muchos y variados, sin que pueda establecerse una clasificación, porque este es un estudio que todavía no ha dado resultados científicos y aun es muy posible que no los de nunca, pues probablemente no son más que señales con que cada cantero distinguía sus piezas de las ejecutadas por sus compañeros ...»
«... por los cotejos de estos signos se pueden sacar algunas enseñanzas y calcular la época en que fueron labrados los sillares que los contienen ...»

Manuel Pérez-Villamil

J.A. Brutails en su Compendio de Arqueología de la Edad Media (1923), indica:

«… desde la remota antigüedad y en gran parte de la Edad Media los canteros señalaban con frecuencia los bloques de piedra con marcas de fácil diseño y sencillas en general»

«…esos signos del aparejo indicaban a veces la forma y orden en que debían ser colocados los bloques»

J.A. Brutails

En esa época, las logias de canteros asignaban una marca a cada aprendiz que alcanzaba el grado de maestro, comprometiéndose a utilizarla en todos sus trabajos; sus descendientes la personalizaban mediante pequeñas modificaciones en su diseño.

Actualmente, la hipótesis más aceptada es la expuesta por Victor Didron y la opinión más generalizada es que se trata de marcas de propiedad, utilizadas por las agrupaciones de oficios artesanos para contabilizar el nº de piezas trabajadas por cada cantero y de esta forma cobrar por la cantidad de piedras labradas, marcas de posición y ensamblado para que el albañil las colocara en una posición determinada y signos que permitían identificar las logias, gremios y talleres en la Edad Media.

Marca de restauración moderna. Castillo de Sádaba (Zaragoza).

En general se considera que indican:

  • Cantera de procedencia de la piedra.
  • Indicaciones de posición de los sillares.
  • Trabajo realizado.
  • Maestro cantero y logia principal.
  • Otros conceptos.

Pueden aparecer en cualquier parte de edificios civiles y religiosos, especialmente en los construidos entre los siglos XI al XIV.
No han sido identificadas en edificios prerrománicos (visigótico, asturiano, mozárabe, etc.), siendo muy escasos en la Edad Moderna, desapareciendo en su totalidad a partir del siglo XVIII, aunque a partir del s XX, con el auge de la conservación de monumentos, se comienza a identificar algunas rehabilitaciones con marcas contemporáneas como Z, R, la de J.C. Torbado y otras. [7]

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