María Mazzarello

Santa María Mazzarello
Maria Mazzarello card.jpg
Estampa con la imagen de la Madre Mazzarello
Nacimiento 9 de mayo de 1837
Flag of the Kingdom of Sardinia.svg Mornese, Reino de Cerdeña
Fallecimiento 20 de mayo de 1881
Nizza Monferrato, Flag of Italy.svg  Italia
Venerada en Iglesia católica
Beatificación 20 de noviembre de 1938
Canonización 24 de junio de 1951
Festividad 13 de mayo
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María Dominga Mazzarello o más conocida como Madre Mazzarello ( Mornese, Alessandria, 9 de mayo de 1837 - † Nizza Monferrato, Asti, 14 de mayo de 1881), fue una religiosa italiana con la cual Don Bosco fundó el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, conocidas también como salesianas. Madre Mazzarello, como es más conocida dentro del mundo salesiano, fue su primera Superiora General desde el 29 de marzo de 1872 hasta su prematura muerte en 1881. Su gran sencillez y su vida consagrada a la formación de la versión femenina del sistema preventivo de Don Bosco, le abrieron las puertas a la santidad, reconocida por la Iglesia Católica en 1951. La fundación de las salesianas fue una respuesta pastoral de Don Bosco a la necesidad de muchas jóvenes obreras o necesitadas que vivían las consecuencias de la revolución industrial en el Piamonte del siglo XIX y a lo cual Madre Mazzarello se dedicó con notable empeño.

Infancia y juventud

José Mazzarello y Magdalena Calcaño eran campesinos de Mornés, un pueblo del norte de Italia. Tuvieron siete hijos, de los cuales el primero fue una niña a la que llamaron María Dominga (Maria Domenica en italiano). Nació el 9 de mayo de 1837 y, como todos sus hermanos, creció en un ambiente pueblerino de mucho trabajo. Los Mazzarello se transladaron a una vereda cercana al pueblo de nombre Valponasca y desde ese lugar, que llegaría a tener un gran significado para la espiritualidad salesiana, María asistía a los deberes de su religión, destacándose en todo lo que tuviera que ver con la catequesis. Se educó en el trabajo y vivió para el trabajo, ayudaba a su madre en las tareas del hogar y a su padre en las labores del campo. No estaba entre sus pensamientos ponerse a estudiar porque, entre otras cosas, en su pueblo no había escuela para niñas.

Cuando tuvo edad comenzó a ir a la catequesis y a los dieciséis años se inscribió en la Pía Unión de las Hijas de la Inmaculada. Perteneció a ellas durante dieciséis años que dejaron huella en la joven María.

Padre Pestarino

La visión de Don Bosco

Entretanto, Don Bosco estaba desarrollando su apostolado entre los muchachos de Turín, una ciudad que era objeto de la revolución industrial, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XIX, mientras la Península Itálica caminaba hacia su unificación como República. La situación causaba que muchos jóvenes campesinos llegaran a la ciudad en búsqueda de trabajo, y si no terminaban contratados en las fábricas en condiciones laborales difíciles, acababan en las calles. Hasta entonces Don Bosco se había dedicado a abrir un espacio de atención y educación para los muchachos, pero no había hecho un proyecto específico para las muchachas. En 1846 había rechazado una propuesta de la Marquesa de Barolo que le pedía abandonar los muchachos para que atendiera a las niñas huérfanas de su Refugio.

Fue el Papa Pío IX el primero en sugerirle a Don Bosco la fundación de un instituto femenino que "hiciera por las muchachas lo que los salesianos hacen en favor de los muchachos".[2] le recriminaban. Entonces también se le apareció en el sueño María Auxiliadora, quien le dijo: "Te confío a estas jóvenes, ellas también son mis hijas". Años más tarde, en ese lugar se construiría la primera casa de las Hijas de María Auxiliadora.

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