Mapamundi de Beato de Liébana

Mapamundi de Beato de Liébana conservado en el manuscrito de Saint Severn. El mapa se encara hacia el este y no hacia el norte, en contraste con lo usual en cartografía moderna. Se dice por tanto que el mapa está orientado.

El Mapamundi de Beato de Liébana es una de las principales obras cartográficas de la Alta Edad Media. Fue elaborado por el monje lebaniego del mismo nombre, basándose en las descripciones aportadas por San Isidoro de Sevilla, Ptolomeo y las Sagradas Escrituras. Aunque el manuscrito original se ha perdido, aún quedan algunas copias de una fidelidad bastante grande respecto al original.

El mapa se reproduce en el prólogo del segundo libro de los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana. La función principal del mapa no es la de representar cartográficamente el mundo, sino la de servir de ilustración a la diáspora primigenia de los apóstoles.

La cosmovisión europea altomedieval

Según las descripciones del Génesis que Beato tomaba por base, la Tierra era plana y sobre ella se elevaba la bóveda celeste en la que se movían el Sol, la Luna y toda una serie de luminarias menores como los planetas y las estrellas. Se consideraba que existían dos tipos de masas de agua: Las aguas superiores, que eran contenidas por la bóveda celeste y que usualmente caían a la tierra en forma de lluvia, y las aguas inferiores, que eran las que nutrían los arroyos, los ríos y las grandes masas de agua salada.[1]

Esta imagen de El Jardín de las Delicias representa la cosmovisión hebrea recogida en el libro del Génesis. La tierra es un disco rodeado de dos masas acuosas: las aguas superiores, que ocasionalmente caen a la tierra en forma de lluvia cuando YHVH abre las compuertas del cielo, y las aguas inferiores, formadas por los mares, los lagos y el Océano. En las profundidades de la esfera del cosmos se halla el sheol, morada de los muertos hasta la llegada del Juicio Final.

En este Mapamundi, el orbe se representa como un disco circular rodeado por las aguas del Océano. La tierra se divide en tres continentes: Asia (semicírculo superior), África (cuadrante inferior derecho) y Europa (cuadrante inferior izquierdo), que corresponden respectivamente a los descendientes de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet. Las masas continentales son separadas por corrientes de agua o mares interiores como el mar Mediterráneo (Europa-África), el río Nilo (África-Asia) y el Bósforo y el mar Egeo (Europa-Asia). En el centro del mundo se sitúa Jerusalén, la ciudad sagrada del judaísmo y la cristiandad, donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac y donde tuvieron lugar los sucesos de la Pasión y Resurrección de Cristo. La concepción de Jerusalén como umbilicum mundi era bastante usual en la espiritualidad cristiana medieval: En la Divina Comedia, Dante inicia su viaje a los infiernos desde el subsuelo de esta ciudad.

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