Manzanares (Ciudad Real)

Manzanares
municipio de España
Escudo de Manzanares (Ciudad Real).svg
Escudo

Atardecer en Manzanares. En primer término, la torre barroca de la Iglesia de la Asunción.

Atardecer en Manzanares. En primer término, la torre barroca de la Iglesia de la Asunción.
Manzanares ubicada en España
Manzanares
Manzanares
Ubicación de Manzanares en España.
Manzanares ubicada en Provincia de Ciudad Real
Manzanares
Manzanares
Ubicación de Manzanares en la provincia de Ciudad Real.
PaísFlag of Spain.svg España
• Com. autónomaFlag of Castile-La Mancha.svg Castilla-La Mancha
• ProvinciaFlag Ciudad Real Province.svg Ciudad Real
• ComarcaLa Mancha
Ubicación38°59′46″N 3°22′21″O / 38°59′46″N 3°22′21″O / -3.3723666666667
• Altitud654 msnm
Superficie474,22 km²
FundaciónPrimera mitad del siglo XIII
Población18 206 hab. (2017)
• Densidad38,39 hab./km²
GentilicioManzanareño, -a[1]
Código postal13200
Alcalde (2015)Julián Nieva (PSOE)[2]
Sitio webSitio web oficial de Manzanares

Manzanares es un municipio y una ciudad española de la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Tiene una población de 18 206 habitantes (INE 2017). Se encuentra en la comarca natural de La Mancha, a orillas del río Azuer —afluente del Guadiana— y situado en el centro-sur del país. Dista 171 km al sur de Madrid y 51 al este de Ciudad Real capital.

Por su importancia histórica-artística, Manzanares es uno de los municipios más importantes de la región.[5]

Historia

Ayuntamiento de Manzanares, 1920.

Manzanares se creó hacia la primera mitad del siglo XIII tal y como cita la Relación topográfica del rey Felipe II (año 1579), conservada en la biblioteca del Monasterio de El Escorial, según la cual se cree que la villa se fundó unos trescientos cincuenta años atrás y añade que «...en ella hay un castillo que es más antiguo que la misma villa.»

El castillo fue construido por la Orden de Calatrava para asegurar el dominio de su emplazamiento una vez deslindados los términos con la de Santiago en 1239. Por entonces, era un emplazamiento estratégico que debía defender el empalme de las Cañadas Reales de Cuenca y Soria, las cuales eran las mejores vías de comunicación en su tiempo con el río Azuer.

Según la anteriormente citada Relación topográfica, la villa tomó su nombre del castillo, el cual al calor del Romanticismo del siglo XIX paso a denominarse de «Pilas Bonas», nombre erróneo que nos ha llegado hasta hoy. En el municipio hay así mismo vestigios de antiguas poblaciones, como las Cuevas del Moro cercanas a la Plaza de Toros y el viejo Torreón de Moratalaz.

El término de Manzanares constituyó una encomienda de la Orden de Calatrava, cuyo titular o comendador residía en el castillo y administraba las rentas de la Orden de su término. El espacio donde se asienta la ciudad fue reconquistado por Martín Martínez, quinto maestre de la Orden de Calatrava, a principios del año 1198, edificándose entonces el castillo como punto de control del territorio, y a partir de 1239 se erigió y pobló la villa junto a la fortaleza, siendo amurallada en 1352 por el maestre Juan Núñez de Prado, obra que fue realizada por sus habitantes en cinco años; a cambio, el maestre condonó a la villa ciertos impuestos.

A partir de ese momento, Manzanares constituyó una de las encomiendas más ricas y prosperas de la Orden Calatrava, siendo llamada por tal motivo «la Encomienda Loca». Es por este motivo que muchos nobles y miembros de la Familia Real quisieron hacerse con el control vitalicio de la misma, por las cuantiosas rentas que aportaba.

«L'heure de déjeuner dans une "bodega" (Manzanares)» por Vierge (Au pays de Don Quichotte, 1901)

Manzanares fue ocupada varias veces en el curso de la Guerra de la Independencia; en cuyo periodo fue nombrada la villa capital de La Mancha. Destaca en este tiempo la figura del párroco Pedro Álvarez de Sotomayor que ofreció su vida a cambio de la de sus feligreses.

En la localidad fue redactado el denominado manifiesto de Manzanares. El texto corrió a cargo de Antonio Cánovas del Castillo y fue firmado por Leopoldo O'Donnell el 7 de julio de 1854. Este exigía unas reformas políticas y unas Cortes Constituyentes para hacer posible una auténtica «regeneración liberal». El 7 de julio de 1854 el general en jefe del Ejército Constitucional, Leopoldo O'Donnell, conde de Lucena, se pronunció contra el Gobierno en las cercanías de Madrid (Vicalvarada). La politización del levantamiento se logró a través de un manifiesto, redactado desde Manzanares por el joven Antonio Cánovas del Castillo, futuro artífice de la Restauración Borbónica. El manifiesto fue una llamada a los españoles, en el cual se pidió la continuidad del Trono, pero sin camarillas que lo deshonraran, al mismo tiempo que se habló de cosas muy caras a los progresistas: mejorar la ley electoral y la de imprenta, y rebajar los impuestos. La documentación sobre el pronunciamento de este manifiesto puede encontrarse en la Sección Local y de Documentación de la Biblioteca Lope de Vega del mismo municipio.[6]

A mediados de los años 1990 se produjo la independencia de los Llanos del Caudillo, escindiéndose por lo tanto de su término municipal una pequeña parte.

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