Manuel Silvela y de Le Vielleuze

Manuel Silvela
Manuel Silvela de Le Vielleuze.JPG

Ministro de Estado
18 de junio-1 de noviembre de 1869

14 de enero de 1877-7 de marzo de 1879

Embajador de España en Francia
1884-1885

Diputado a Cortes
por Arenas de San Pedro y Ávila
1863-1866; 1869-1871

Senador del Reino
por la provincia de Ávila y vitalicio
1871-1872; 1876-1891

Información personal
Nacimiento 9 de marzo de 1830
París
Fallecimiento 25 de mayo de 1892
Madrid
Lugar de sepultura Cementerio de San Isidro Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Conservador Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padre Francisco Agustín Silvela y Blanco Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos Luis, Mateo, Francisco Agustín, Faustino
Educación
Alma máter Universidad Central de Madrid
Información profesional
Ocupación abogado, político y escritor
Empleador
Seudónimo Velista, Velisla y Juan Fernández Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Distinciones
Firma Firma de Manuel Silvela.svg
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Manuel Silvela y de Le-Vielleuze ( París, 9 de marzo de 1830- Madrid, 25 de mayo de 1892) fue un abogado, escritor, académico y político español.

Biografía

Primeros años y formación

Nació el 9 de marzo de 1830 en París, de padre y madre españoles.[1]​ Luisa de Le Vielleuze y Sotés. Nacido en la misma casa de su abuelo paterno, se le bautizó con idéntico nombre en la iglesia de Santa Margarita el 11 del mismo mes. Hermano de Francisco Silvela.

Hizo sus primeros estudios en Burdeos, continuándolos después en Valladolid, donde comenzó los de Derecho, que terminó en la Universidad Central de Madrid.

Ejercicio de la abogacía

Abogado a los 21 años, no tardó en figurar ventajosamente en las discusiones de la Academia de Jurisprudencia, al lado de Cánovas del Castillo, el Marqués de la Vega de Armijo, Alcalá Galiano, Casa-Galindo y otras futuras celebridades. Sus grandes dotes intelectuales, bien dirigidas, hicieron de él un muy notable abogado y le dieron fortuna e independencia. El estudio de D. Manuel Silvela fue, durante muchos años, el primero, o de los primeros de la capital, y en él acabaron de formarse letrados no menos insignes, como Germán Gamazo.

Presidió dos veces la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y en otras dos ocasiones fue elegido Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Por entonces, sus tareas profesionales y aficiones literarias absorbían por completo su tiempo, pero la política le atrajo no mucho más tarde.

Actividad política

Al comenzar su carrera política, figuró en las filas de la Unión Liberal de Antonio de los Ríos Rosas.

Diputado por el distrito abulense de Arenas de San Pedro durante el reinado de Isabel II entre 1863 y 1866,[4]​ intervino ya entonces en varios debates parlamentarios.[ cita requerida] Pronunció varios discursos que le dieron fama de orador intencionado y hábil.[ cita requerida]

En 1865 cayó el Gobierno de Narváez y fue sustituido por O'Donnell, que confió a Silvela la Dirección general de Instrucción pública, lo que no le impidió combatir algunos proyectos de aquel Gobierno. A la caída del partido unionista volvió a la oposición, y en 1866 fue desterrado con otros diputados por haber firmado la protesta contra la clausura de las Cámaras. Figuró también entre los firmantes del Manifiesto a Isabel II, a consecuencia del cual fueron desterrados muchos personajes políticos.

Fue concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1868 y poco después consejero de Estado.[6]​ Formó parte en ellas de la Comisión Constitucional y el 17 de mayo de 1869 pronunció un notabilísimo discurso en el que defendió el sufragio universal, la libertad religiosa, de imprenta, de reunión y asociación, todo dentro de una forma monárquica del Estado.

Fue senador por la provincia de Ávila entre 1871 y 1872.[7]

Después de la proclamación del general Serrano como regente, Silvela obtuvo la cartera de Estado bajo la presidencia del general Prim (17 de junio de 1869) y trabajó por la candidatura del duque de Montpensier al trono; pero al convencerse de que ésta había fracasado, se retiró del Gobierno y permaneció alejado de la política hasta la proclamación de Alfonso XII, y aunque no había contribuido a ella no pudo ocultar sus simpatías por el nuevo monarca, acabando por ingresar en el Partido Conservador acaudillado por Cánovas del Castillo.

Senador de nuevo por la provincia de Ávila desde 1876, en 1883 se convirtió en senador vitalicio.[8]​ en que fue sustituido por el marqués de Molíns. El hecho culminante de su actuación ministerial fue el arreglo arancelario entre España y Francia.

Fue consejero de Instrucción Pública y en 1884 Embajador de España en París, cargo que dimitió al año.

Falleció el 25 de mayo de 1892 en su casa de la madrileña calle de Almagro, verificándose su entierro al día siguiente en el cementerio de la Sacramental de San Isidro.