Manuel Serrano Marugán

Manuel Serrano Marugán
Información personal
Nacimiento1964 Ver y modificar los datos en Wikidata
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEspañola Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónInvestigador Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
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Manuel Serrano Marugán (Madrid, 1964) es un científico español.

Datos biográficos, académicos y profesionales

Jefe del grupo de supresión tumoral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO; fundado en 1998 por Mariano Barbacid), su logro más espectacular es la obtención de un ratón modificado genéticamente (super p53) para hacerlo resistente al cáncer. Serrano comenzó su carrera en el Laboratorio Cold Spring Harbor de Nueva York, entonces dirigido por James Watson, donde descubrió el gen p16, que después se demostraría clave en el mecanismo de los supresores tumorales. En 2006 recibió el Premio Banco Sabadell a la Investigación Biomédica, que se otorga a científicos menores de 45 años que deciden trabajar en España.

En 2013 anunció el éxito de una serie de experimentos realizados en los laboratorios del CNIO en Madrid que permitieron reprogramar en el interior del cuerpo de un ser vivo (en las pruebas, ratones), células adultas para después transformarlas en células madre más versátiles que las embrionarias utilizando un método basado en las técnicas de Shinya Yamanaka.[1]​ En 2013 fue galardonado por la Fundación Conchita Rábago con el XLV Premio Lección Conmemorativa Jiménez Díaz.

Desde 2018 está trabajando en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB), donde continúa sus experimentos sobre la reprogramación de células dañadas, dirigidas a retrasar el envejecimiento y a evitar enfermedades. "Cuando las células sufren un daño siguen vivas pero pierden funcionalidad. Son células senescentes que acaban siendo un problema. Los oncogenes alteran las células y los genes que nos protegen del cáncer activan esta respuesta de senescencia".[2]​ Esta senescencia nos protege del cánce, aunque a la larga deteriora los tejidos. La biología no está pensada para que los humanos vivamos tanto tiempo.

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