Manuel Milá

Manuel Milá
Milà i Fontanals - Bust al Parc de la Ciutadella.JPG
Busto de Manuel Milá en el Parque de la Ciudadela
Información personal
Nombre de nacimiento Manuel Milá y Fontanals
Nacimiento 4 de mayo de 1818 Ver y modificar los datos en Wikidata
Villafranca del Panadés, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 16 de julio de 1884 Ver y modificar los datos en Wikidata (66 años)
Barcelona, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Información profesional
Ocupación Escritor, lingüista, catedrático e historiador de la literatura Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
Movimientos Romanticismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
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Manuel Milá y Fontanals (en catalán, Manuel Milà i Fontanals) ( Villafranca del Panadés, 1818 – Barcelona, 1884) fue un filólogo y teórico de la Estética español.

Biografía

Estudió derecho y filosofía en las universidades de Cervera y Barcelona. Catedrático de Estética y de Historia de la Literatura en la Universidad de Barcelona (1845). Entre sus alumnos se contaron destacados eruditos como Marcelino Menéndez Pelayo, Rubió i Lluch, Costa i Llobera y Maragall. Organizó los Juegos Florales, que presidió en 1859.

Suele organizarse su evolución ideológica en tres etapas. En la primera, que empieza en 1844, pese a ser un gran conocedor de los clásicos grecolatinos, abrazó con fervor el Romanticismo, primero el liberal y luego el tradicionalista, contribuyendo a difundirlo decisivamente en Cataluña. En ese sentido fue muy importante su artículo "Clásicos y románticos", publicado en El Vapor, 1836, que puede considerarse como un verdadero manifiesto del movimiento. Recogió este trabajo en su libro Algunos estudios literarios (1836), que recoge también poemas de tema catalán escritos en castellano, como "El trovador del Panadés", y su ensayo semidramático, influido por Goethe y Byron, "Fasque nefasque", del que luego abjuró por considerarlo una travesura juvenil. Su entusiasmo por Walter Scott y el Romanticismo histórico está muy claro en "La moral literaria, contraste entre la escuela escéptica y Walter Scott" (1842) y en esta línea se explican sus "Romances de los Reyes Católicos en Barcelona" (1842). Más tarde documentaría la introducción del Romanticismo en Cataluña al escribir "Un párrafo de historia literaria: El Europeo de 1823", (Diario de Barcelona, 1854).

Tras publicar Compendio de arte poética (1844) en forma de prontuario, totalmente imbuido de ideas románticas, se inicia su segunda etapa de estudio y silencio hasta aproximadamente 1853. De ella emerge en el tercer momento como ferviente catalanista y admirable filólogo. A pesar de haber sido amigo de Pau Piferrer, Rubió y otros, su catalanismo no fue fácil: hasta 1853 pensaba que el catalán era una lengua del pasado imposible de modernizar, y miraba la cultura catalana con más nostalgia que futuro; desde esa fecha fue uno de los más firmes impulsores de la Renaixença. Para dar ejemplo creativo, escribió en catalán varios poemas, como La cançó del pros Bernat (1867), La mort de Galinol, (1867) y La complanta d'en Guillem.

Aparte de la Filología, Milá es un importante autor de Estética y Teoría de la Literatura: su principal obra teórica es Principios de Estética (1857), que reúne sus artículos sobre la materia aparecidos justo antes en el Diario de Barcelona, del que fue asiduo colaborador. Amplió este último título como Principios de teoría estética y literaria (1869), donde junto a la parte teorética y la integración de doctrinas de Kant o Hegel queda expuesto su propio pensamiento sobre el arte y la literatura. Subsiguientemente, Principios de Literatura General y Española (1873) culmina este gran trazado conjunto estético, historiográfico y crítico.

Su función más reconocida o difundida es la de padre de la filología española, pues él fue quien introdujo en España los modernos métodos europeos de investigación histórico-literaria; aunque de tener en cuenta el testimonio de Juan Valera, Milá era más reconocido en el extranjero que en su propia patria: en Alemania, Francia y Rusia se le citaba con más frecuencia que en España. En su Romancerillo catalán (1853) se revela como un experto folclorista y agudo conocedor de la poesía popular y tradicional. Entiende que la poesía popular es la compuesta por el pueblo mismo o por aquellos poetas que a él se dirigen. La edad más propicia para la misma es la edad heroica de las naciones. Recogió muchas composiciones populares en sus excursiones por la región y resumió sus ideas al respecto en Observaciones sobre la poesía popular (1853). En De la poesía heroico-popular castellana (1874) puntualizó la manera como el Romancero deriva de la épica, la relación entre la épica y la cronística, la relación entre la épica francesa y la castellana y otros teorías que sus discípulos han ampliado. Consagró diversos estudios al origen de las lenguas románicas, la épica medieval francesa, el catalán y la métrica española. En De los trovadores en España (1861) trazó un amplio panorama de la influencia provenzal y catalana en la lírica castellana, cosa que en aquel tiempo nadie conocía. Dejó inéditos unos Orígenes del teatro catalán. Toda su obra fue recogida en unas Obras completas en ocho volúmenes editados por su discípulo Menéndez Pelayo, en las que aún faltaron algunos títulos menores.

Con escaso rigor filológico, y con un punto de provocación, el historiador Jaume Riera i Sans le atribuyó la falsificación literaria de la novela caballeresca Curial e Güelfa, texto catalán del siglo XV sin lugar a dudas, cuyo manuscrito único fue encuadernado en Toledo a comienzos del siglo XVI, aunque haya quien todavía se obstine en la supuesta falsificación.[1]

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